La marcha de la USAC

usacaPor Mariano González –
magopsi@yahoo.com.mx

Primero lo primero. ¿Desde hace cuánto no se veía una marcha con tal cantidad de manifestantes como la que se llevó a cabo este miércoles 24 de abril convocada por la USAC? Hay diversos cálculos del número de sancarlistas (estudiantes, docentes y administrativos) que participaron, pero es fácil suponer que fueron más de veinte mil manifestantes, aspecto que los medios de comunicación tradicionales, al parecer, se cuidaron de señalar.

Ha pasado bastante tiempo desde que no se mira una movilización tan importante (¿desde el asesinato de Gerardi? ¿Del “Serranazo”?), lo que prueba la capacidad de convocatoria y el peso que tiene la USAC.

Además, no deja de resultar significativo que la U realice esta marcha durante el gobierno del general Pérez Molina, dados los antagonismos históricos existentes entre los militares y la universidad.

Sin embargo, hay diversos aspectos críticos que se deben señalar. El principal es el objetivo limitado de la marcha. Es indudable que se necesita el dinero para el funcionamiento de la USAC y que el gobierno tiene que hacerse responsable de lo que le toca dar. Esto es legítimo, sin duda. Debe continuarse con la educación superior y se le deben asignar los fondos necesarios.

No obstante, ya se advierte que esta marcha tuvo un objetivo muy limitado que no convoca a otros sectores sociales(i), que no se pronuncia en torno a otros problemas (por ejemplo, el tema de la pobreza educativa a nivel nacional), ni se conecta con otros aspectos estructurales que confluyen en la situación de la educación superior, incluyendo las desigualdades económicas, sociales y educativas que se expresan en las posibilidades de acceso a la universidad, así como el papel que la única Universidad estatal y la educación superior deben tener en un país periférico y dependiente como Guatemala.

En otras palabras, la marcha no se vincula a aspectos más amplios de la totalidad social guatemalteca y que resultan indispensables para entender la situación universitaria. De hecho, la asignación presupuestaria debe ser planteada conjuntamente con la necesidad de repensar la universidad. La reforma universitaria forzada por Estudiantes por la Autonomía (EPA) y pospuesta por la administración actual, es una oportunidad que no debiera perderse.

También existieron detalles que hacen ver la distancia que existe entre esta marcha y las manifestaciones de décadas pasadas. Muy ordenada, las mantas que llevaban los manifestantes eran hechas en serigrafías y no por los propios participantes, con alguna que otra excepción (como la que se aprecia en la fotografía). Aunque “¡Qué vivan los estudiantes!” de Guaraguao no podía faltar, también se escuchaba música bailable animando a los manifestantes. Las consignas eran muy limitadas, acorde al objetivo de la marcha.

Estas limitaciones obligan a tomar en serio la idea que la USAC es del pueblo y que también debe hacerse servidora de ese pueblo. Su añejo “eslogan” de Id y enseñad a todos, requiere replantearse de cara a su condición de ser la única universidad estatal y a su mandato de contribuir a la solución de los problemas nacionales. Más que decir que va a enseñar a todos, debería replantearse con humildad la necesidad de aprender con todos y reconectarse con las necesidades populares.

Claro que esto implica una reconversión importante de su funcionamiento político, administrativo y, por supuesto, académico. Esto la haría mucho más fuerte. Como debiera ser.

(i) Durante la marcha se encontraban conductores de automóviles y camiones, así como transeúntes manifestando simpatía por los sancarlistas. Pero la marcha no “conectaba” con las necesidades de la población. Contrario a otros momentos, el objetivo era muy estrecho y no participaba de otras luchas sociales, lo cual es, para decirlo suavemente, al menos cuestionable.

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