Esquina de la 20 y 13

images (3)Por Gustavo A. Abril Peláez – http://www.facebook.com/GustavoAbrilPelaez –

A mediados de los 70´s, Sergio, Fernando y yo nos apropiamos de la esquina de la 20 y 13; allí nos reuníamos para escuchar música, fumar algún pitillo furtivo, comer chucherías, hacernos los muy machos y hablar toda clase de tonterías. Evadidos de casa se nos dormía el sueño mojado por el sereno de las vigilias que consumíamos entre bromas, ojos llorosos y estómagos partidos a fuerza de tanta risa. Qué bien pasábamos nuestros días pubertos en ese lugar, en los tiempos en que la vida aún era toda Peace and Love, y los amores eternos duraban lo mismo que una cajetilla de cigarrillos.
Algunas de esas noches fueron tristes: la decadencia del rock, el rompimiento de tantas bandas y el fin de la “era de Acuario” nos partían el alma, pero eran los amores juveniles, que no pasaban de largo sin darnos un buen zarpazo, los que más nos jodían la entraña: cuando el sufrimiento arremetía contra alguno, permanecíamos leales y solidarios: nada de rock, y nada de bromas… y por respeto al doliente, no escuchábamos más que canciones como la “cortavenas” de Dany Daniel -Por el amor de una mujer-, y otras de similar calaña.

Con el tiempo aquellos se casaron con sus amores del alma; aún viven en el barrio y a veces me cruzo con ellos, cuando visito a mi madre. Fernando se divorció, pero parece irle bien con su nueva pareja y con la venta de autos usados -negocio con el que adquirió algo de mala fama-. Sergio, después de despertar del “sueño americano”, regresó de Houston y heredó un almacén que su madre levantó a pulso en el Centro Histórico. Ninguno de los dos es lo que solía ser -sin duda yo tampoco lo soy-: Fernando se ha convertido en un personaje siniestro y Sergio se olvidó de aquella tiendita de barrio que tenían sus padres, donde, aún niños, nos hicimos compinches haciendo cajonazos y ajustando monedas para comprar estampitas y helados.

Hoy -como Los Beatles-, por respeto al pasado nos saludamos a distancia, apenas con un gesto… un casi imperceptible movimiento de cabeza, sin embargo, los tres sabemos muy bien que nuestra hermandad se desintegró como lo hizo la banda Grand Funk Railroad, y que nuestra amistad se diluyó, como le sucedió a los integrantes del Creedence Clear Water Revival; no obstante, caducas amistades y respetos aparte, los momentos, aventuras, alegrías, tristezas, y todas las cabronadas que hicimos o vivimos juntos, seguirán para siempre allí, en la esquina de la 20 y 13 de nuestro viejo barrio en ciudad de Guatemala.

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