Testigos

Efraín-Ríos-MonttLucía Escobar

Estoy tan entretenida con el juicio por genocidio contra Ríos Montt y su secuaz, que me puse a ver en Internet los Juicios de Núremberg contra los nazis. ¡Increíble los paralelismos! Mismas excusas de los victimarios: “no sabíamos nada”, “es un juicio político”, “el tribunal es imparcial”, “la sentencia está escrita”. Claro hay diferencias: los nazis hablaron ante el estrado e intentaron justificar sus acciones, los militares guatemaltecos guardan silencio, y cuando hablan por ellos sus abogansters, solo los inculpan más. Un bonito ejemplo sucedió el 4 de abril cuando Marta Elena Casaus, perita propuesta para el peritaje sobre racismo y genocidio, puso los puntos sobre las íes. Cada pregunta de los “defensores” le daba oportunidad de explicar más claramente los nueve puntos de intencionalidad que prueban que sí hubo genocidio en Guatemala. Ante la última y tonta pregunta de Danilo Rodríguez, ¿considera su peritaje una verdad absoluta? Ella contesta: “Mire señor letrado, a estas alturas de la vida, creo que no hay verdades absolutas, no existen. Desde esa perspectiva todos nos acercamos a la verdad en función de los hechos, de los datos, y sobre todo en función de una cosa muy importante que está pasando en este tribunal, en función de los testimonios de las personas que sufrieron esta situación”. Escucharlos es lo que intento hacer siguiendo el juicio, un juicio que en mi opinión no nos debería dividir. Al contrario. A mí personalmente me ha unido más que nunca con el pueblo ixil, con las viudas, con los hijos de los desaparecidos y con los que aún creen que la justicia es para todos los guatemaltecos. @liberalucha

>laluchalibre@gmail.com

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