Femicidios en Guatemala, ¿un mal de nunca acabar?

Por Randy Saborit Mora –
Guatemala amaneció recientemente con la noticia del asesinato de media docena de mujeres, incluidas menores, en distintos puntos de la capital y de la ciudad de Zacapa, en un país donde el año anterior la Policía reportó 544 femicidios.

El compromiso del presidente Otto Pérez Molina era de lograr una disminución de un centenar de casos de ese tipo en 2011, pero la reducción en ese sentido fue de 66.

Aunque sea bienvenida la reducción en esa estadística, la realidad demuestra que esta nación tiene la segunda tasa más alta de femicidios (92,94 por cada millón de habitantes), según un reciente estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De 44 países en los cuales ocurre ese fenómeno de forma alarmante, Guatemala ocupa el segundo lugar, aseveró la representante de ONU-Mujeres, María Machicado, a finales de noviembre pasado.

El Congreso guatemalteco aprobó la Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer en mayo del 2008, año en el cual las autoridades judiciales cuantificaron 800 femicidios y se emitió una sola sentencia.

Hace tres años los tribunales dictaron 314 condenas por esa índole de sucesos y en 2011 los juzgados especializados recibieron cuatro mil casos, entretanto dictaminaron 763 castigos penales.
Respecto al reciente homicidio perpetrado contra dos niñas y dos féminas en esta capital, una familiar las pudo identificar.

En la morgue del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Glenda Tuez Franco reconoció a su hermana Carmen Tuez Franco, de 32 años, madre de Andy Guadalupe, de 11, y Marbella Raymundo Tuez, de seis; y a Silvia Gaytán Franco, de 22 años.

Ya el Inacif había practicado la prueba de ADN para verificar si había consanguinidad entre las víctimas mortales y los resultados arrojaron que se trataba de la matanza de una familia.

Cuerpos de socorro hallaron a las dos menores estranguladas con ropa de dormir en la madrugada del 16 de enero último en la zona 11 capitalina, mientras encontraron a una mujer en la zona nueve y a la otra en la zona 13, con heridas de bala.
Ese mismo día, una progenitora y su hija resultaron ultimadas en un ataque armado acaecido en la oriental ciudad de Zacapa, y fueron identificadas como Dorotea Ramos, de 64 años, y Lilian Ramos, de 16.

Mientras tanto, el presidente Otto Pérez Molina ha exigido al ministerio de Gobernación (Interior) esclarecer las causas de esos actos violentos.

Tales acciones criminales ocurrieron horas después de que fuerzas de seguridad guatemaltecas arrestaran a Israel Rodríguez, el segundo capturado e implicado en la muerte de tres mujeres hace cuatro meses en el municipio Santa Catarina Pinula, ubicado al sur de esta urbe.

Detectives de la Sección de Delitos Contra la Vida de la División Especializada en Investigación Criminal detuvieron al joven de 18 años, uno de los presuntos homicidas en ese suceso, durante un operativo realizado en la aldea El Manzano, del mencionado municipio. Por el mismo asesinato aprehendieron antes a Bryan Román, de 24 años, en la 17 avenida y 11 calle, de la zona 10 de aquí.

Preocupada por la tardanza de sus hijas Jessica y Karen Lima de 15 y 14 años, respectivamente, Toribia Arsenio salió en la noche del sábado 1 de septiembre en busca de las adolescentes que habían ido horas antes a una fiesta.

Los cadáveres de Toribia, de 38 años, y de las dos jovencitas los encontraron desmembrados en dos pozos, localizados en Santa Catarina Pinula.

La estudiosa de temas de género Patricia Castillo afirmó a Prensa Latina que durante el gobierno de Pérez Molina, iniciado en enero de 2011, se ha restado apoyo a la institucionalidad orientada a la atención de la violencia contra las mujeres.

A su juicio, resulta imprescindible ampliar las capacidades del Organismo Judicial para aplicar la justicia de manera pronta y efectiva en estos casos.

Es preciso que las instancias gubernamentales dialoguen con las organizaciones femeninas, desde donde pueden salir propuestas más efectivas con relación a las medidas tomadas hasta la fecha, sugirió Castillo, quien cursa aquí una maestría en estudios de género y feminismo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Aunque la mayoría de los femicidios, aclaró, se cometen contra las jóvenes de los sectores más empobrecidos de Guatemala, todas están en riesgo de perecer violentamente dados los niveles de inseguridad prevalecientes (32 homicidios por cada 100 mil habitantes, según la Policía Nacional Civil).

En su opinión, las decisiones debieran relacionar la seguridad democrática con el fortalecimiento del sistema de justicia, mediante el impulso de planes de prevención, especialmente dentro de los sectores más vulnerados.

También es imprescindible, remarcó, fortalecer las capacidades de investigación y de las fiscalías para que los responsables sean procesados y sentenciados.

Interrogada sobre el trasfondo cultural de este fenómeno, se refirió a la misoginia, al odio hacia ellas, la convicción del asesino de que sus cuerpos son violables, que se pueden matar y dañar.

Si las políticas gubernamentales no atacan el mal de raíz con una visión interdisciplinar en la que actúen de conjunto varias organizaciones y organismos, en el futuro cercano los guatemaltecos volverán a ser receptores de malas noticias como las del 16 de enero de 2013, mientras nadie sabe quién será la próxima víctima.

Fuente: www.prensalatina.com.mx

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