Polochic: nos quitan de lo que vivimos

Por Lina Karlsson – Guatemala, 29 de enero de 2013

Europa es el tercer mayor consumidor mundial de etanol. Los agrocombustibles están de moda en Europa, sobre todo por el objetivo de la Unión Europea (UE) de aumentar el uso de energías renovables. Hay gente que considera los agrocombustibles como una de las soluciones a la crisis climática, mientras que otros son críticos y creen que contribuyen a provocar conflictos de tierras y pobreza. Guatemala produce caña de azúcar y aceite de palma que son utilizados para la producción de etanol, un agrocombustible. La periodista Lina Karlsson ha visitado el valle de Polochic en Guatemala donde 700 familias fueron desalojadas en 2011 para dar paso a las plantaciones de caña de azúcar.

Hemos dejado la carretera pavimentada detrás de nosotros. La camioneta se topa con los caminos de tierra rocosa. Con siete horas de viaje, estamos acercándonos a Polochic, a más de 450 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. Un 89 por ciento de la población en el distrito son indígenas, la mayoría mayas Q’eqchi. Esteban Hermelindo Cux es del pueblo Panzós en la misma región.

– Todo esto es caña de azúcar, dice barriendo sus ojos a través de la ventanilla del vehículo.

Tanto en el lado izquierdo como en el lado derecho del camino hay grandes campos cubiertos por plantíos de caña de azúcar.

Aquí, en el fértil valle de Polochic, la empresa Chabil Utzaj tiene su ingenio azucarero. También fue aquí que alrededor de 700 familias fueron desalojadas en Marzo del 2011.Durante diez años Esteban Hermelindo ha trabajado con la organización Comité de Unidad Campesina (CUC). Divide su tiempo entre la Ciudad de Guatemala y Polochic y no estaba en su casa cuando la población de la zona fue desalojada.

– Estaba con una delegación de varios movimientos sociales en una reunión de diálogo sobre los conflictos de tierra en Polochic, con el gobierno en la ciudad de Guatemala cuando empezaron a hacer los desalojos. No nos habían avisado de que iban a hacerlo, pensamos que podríamos dialogar, dice Esteban.

Los guardias de seguridad de Chabil Utzaj habían recibido la orden de desalojar a la población por la fuerza para que la empresa pudiera ampliar su monocultivo de caña de azúcar en el área. Militares y policías ayudaron en el desalojo.

La camioneta se detiene. Llegamos a la comunidad 8 de Agosto. Aquí viven 125 de las familias desalojadas en hogares temporales. El gobierno se ha comprometido a dar tierra a 300 familias afectadas por los desalojos; sin embargo, a pesar de la presión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, todavía no ha cumplido su promesa.

Bajamos del jeep. Las casas que nos rodean están muy juntas en una fila con las paredes cubiertas con plástico negro. Esteban Hermelindo saluda a las personas que vienen para reunirse con nosotros. Cecilia Rax Yat es una de ellas. Ella estaba en su casa en el pueblo KeQuinich con sus cinco hijos y su esposo cuando la policía, los militares y los guardias de seguridad llegaron.

– Yo soy una mujer campesina trabajadora. Yo vivo por el maíz y el frijol, pero eso no les importó. Cortaron los cultivos, todo lo que la madre naturaleza nos había dado de comer. Nos amenazaron cuando llegaron, así que decidimos salir de la casa. Nos dejaron en la calle sin importar la salud o la alimentación de mis hijos, ¿qué voy a darles de comer? se pregunta.

Al final del desalojo quemaron la casa de la familia de Cecilia.

– Todas nuestras ropas fueron quemadas. Por suerte, algunos familiares nos ayudaron con eso. Pero aún tenemos dificultades para mantenernos.

Cecilia Rax Yat se siente abatida por que el gobierno todavía no ha cumplido su promesa de dar a los habitantes de Polochic acceso a la tierra.

– El presidente Otto Pérez Molina dijo que iba a dar tierras a 300 familias durante el 2012. El gobierno debe asegurarse de darnos lo que prometió. Vivimos por el maíz y el frijol, y con estos alimentos podemos mantener a nuestros hijos. Pero para poder cultivarlos necesitamos tierra.

Conflictos de tierras desde siglo XIX

Para entender el conflicto de tierra en Polochic hay que remontarse a finales del siglo XIX cuando Guatemala se abrió a la inversión extranjera. Los alemanes vinieron al valle de Polochic, una zona ya poblada, y establecieron fincas cafetaleras. Muchos de los habitantes de Polochic comenzaron a trabajar en las plantaciones, mientras que otros se tomaron tierras.

Muchos de los dueños de las fincas cafetaleras al final vendieron sus tierras, entre otros, a la empresa de caña de azúcar Chabil Utzaj que entonces era propiedad de la familia Widmann de Guatemala. Los desalojos se iniciaron cuando el Grupo Pellas, la familia y empresa más poderosa de Nicaragua, compró la compañía en el año 2011. Chabil Utzaj argumenta que se realizaron los desalojos porque la tierra estaba ocupada y que “era imposible llegar a una solución a través del diálogo”.

Nos sentamos de nuevo en la camioneta para ir a otra parte de la comunidad 8 de Agosto. Aquí habitantes de todo Polochic se han reunido hoy para esperar a un grupo de médicos de la ciudad de Guatemala que se comprometieron a realizar exámenes gratuitos. En el 8 de Agosto no hay hospital. María Mercedes es una de las que están esperando. María tiene seis hijos y también perdió su hogar y sus cultivos durante los desalojos. Se inclina hacia adelante y dice en voz baja:

– Dijeron que “esta tierra no es suya. Tienen que irse”. Tenía miedo de que les hicieran daño a mis hijos. Pedí tiempo para recoger nuestras cosas y nuestros alimentos. Pero el tiempo que nos dieron no era suficiente. No teníamos nada para comer ese día.

María Mercedes niega con la cabeza

– Las autoridades nos hacen daño. El gobierno no cumple con lo que promete. Tenemos niños. ¿Cómo poder apoyarlos?

Sigo escuchando testimonios de los habitantes durante la tarde. Todas las historias contienen los mismos temas principales – amenazas, miedo y la pérdida de casas y cultivos. Todos se refieren a la frustración por lo poco que ha sucedido desde entonces. Muchos de los que hablan conmigo lo hacen porque esperan que el gobierno al final tenga que actuar y cumplir sus promesas si la situación recibe más atención.

Durante el desalojo, que duró seis días, asesinaron a un campesino y varios fueron heridos. Más tarde en el año ocurrieron más ataques y otros dos campesinos fueron asesinados. En total alrededor de 700 familias tuvieron que abandonar sus hogares.

La mayoría también perdieron todas sus cosechas. Para los campesinos, que viven principalmente de lo que ellos mismos siembran, la pérdida de la tierra y los cultivos fue fatal. En 2011 también hubo crisis de hambre en el país. Incluso hoy en día la población está sufriendo las consecuencias del desplazamiento forzado.

– Los niños están desnutridos. No hay trabajo aquí y no hay tierra para cultivar, dice Esteban Hermelindo y suspira.

Las exportaciones se espera que aumenten

A principios de Diciembre el Parlamento de la UE aprobó acuerdos de libre comercio con América Central, Colombia y Perú. Todos los miembros de la UE tienen que ratificar los acuerdos, pero la parte comercial de los mismos entró en vigor después de la decisión de aprobarlos.

El acuerdo significa la eliminación de los aranceles a productos como el aceite de palma y la caña de azúcar, los cuales son utilizados para la producción de etanol. Las exportaciones de etanol de Guatemala a Europa se espera aumenten aún más. También será más fácil para las empresas europeas establecerse en Guatemala y competir con los campesinos locales.

– Los acuerdos de libre comercio conducen a monocultivos y al acaparamiento de tierras. No habrá tierra para cultivar alimentos para comer, como el maíz y la yuca. Los monocultivos también contaminan el agua, dice Esteban Hermelindo mientras caminamos de regreso hacia el jeep.

Los agrocombustibles se cultivan muchas veces en grandes monocultivos. Esto se ve como una agricultura más eficiente en vez que tener una variedad de cultivos. Sin embargo, los críticos dicen que el cultivo a gran escala de un solo tipo de cultivo tiene un impacto negativo sobre el medio ambiente y la biodiversidad. Entre otras cosas, los monocultivos son más susceptibles a enfermedades y plagas, y por lo requieren el uso de agrotóxicos en los mismos.

Esteban Hermelindo se pregunta cómo la gente de la zona puede competir con los grandes monocultivos.

¿Cómo van a poder escapar de la pobreza si se les ha quitado la tierra, y con ello la capacidad y posibilidad de alimentarse a ellos mismos, sus familias y comunidades?

– Yo no creo que estamos hablando de desarrollo. ¿Qué tipo de desarrollo? Nos quitan nuestra tierra, de lo que vivimos, dice Esteban.

Esteban Hermelindo gira y mira fuera sobre las plantaciones de caña de azúcar que rodean las casas en el 8 de agosto.

– Aquí podría haber cultivado maíz, dice.

Fuente: http://alainet.org

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