Cuál será la historia verdadera

Por Mario Rodríguez

En mayo de 1960 un comando del servicio de inteligencia del Estado de Israel, captura en Argentina a Adolf Eichmann, quién posteriormente es trasladado a Israel para ser juzgado por genocidio.

Eichmann era un teniente coronel miembro de las SS nazis y responsable directo de la logística de transporte del holocausto en Polonia. Este alegó en su defensa que las acciones que se le imputaban fueron hechas bajo la obediencia debida.

En febrero de 1963 la revista The New Yorker publicó un reportaje firmado por Hannah Arendt que tituló “Informe sobre la banalidad del mal” aspecto que generó controversia, no sólo por el uso de la palabra “banalidad” al referirse a lo hecho por Eichmann, sino porque se le presentaba como diligente soldado, intelectual que cumplía las leyes de su país y de su sociedad y que además obedeció las ordenes de sus superiores sin ninguna otra intención que la de cumplir con su deber.

Una polémica que tienen similitudes con Guatemala. Eichmann, no actuaba sólo, era parte de un mecanismo que mataba gente. En su defensa dijo no haber matado a ningún judío. El fiscal argumento que el juicio no era contra un individuo, ni contra un régimen, sino contra el sistema de antisemitismo.

El testimonio dado por Ríos Montt en su defensa, da cuenta que hay más culpables de las atrocidades que se hicieron en nombre del sistema, que lo que uno pueda imaginar.

Entonces cabe la siguiente pregunta: ¿Ríos Montt fue un asesino por encargo? Si fue así, quienes fueron los que promovieron dicha recomendación: Estados Unidos, los empresarios, los terratenientes ó los anticomunistas de la liberación.

En todo caso, la responsabilidad es individual y ahora Ríos Montt y todos los responsables deben responder en un juicio sobre su culpabilidad o inocencia. Pero falta que la justicia alcance a los mencionados antes, para que asuman también ellos la parte de culpa que les corresponde.

Nos guste o no, las ordenes provenían de muchos lados. Y lo que defendían era un sistema, racista, excluyente y atroz que aún hoy perdura.

Pero la sentencia es histórica. Se juzga a alguien acusado de genocida. Es un gran paso para esta sociedad.

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