¿Se desgrana la mazorca?

Por Miguel Ángel Sandoval –
mszurdo@hotmail.com

Había pensado no volver sobre la temática interna de la URNG pues hay temas candentes en el país que ameritan un análisis a ratos urgente, pero varios correos recibidos me llevan a escribir sobre un tema que no pierde vigencia porque no tiene solución al momento. El centro de los mensajes recibidos se ubica alrededor de dos preocupaciones: ¿se desgrana la mazorca? Y ¿tiene futuro la URNG?

Creo que la acumulación de renuncias al CEN y al tribunal de honor debe ser explicada a toda la membrecía pero también a la sociedad guatemalteca a la que se ha pedido el voto y se le ha convocado a luchar por diversas demandas. Una de las razones que exigen explicación amplia, se encuentra en la renuncia de Walda Barrios, quien fuera mi compañera en el binomio para las elecciones de 2007.

En los últimos años no hay ninguna victoria o éxito político digno de ser mencionado, salvo la sobrevivencia del partido y no mucho más. Pero ello es un balance realmente dramático, y es lo que explica las dos interrogantes planteadas líneas arriba. ¿Existe futuro y posibilidades? No me refiero con ello a la sobrevivencia. La gente exige algo más.

Y la exigencia se debe a que mirando alrededor, en el continente la izquierda hace gobierno en varios países o constituye una fuerza de oposición importante, beligerante, mientras que en Guatemala es una fuerza marginal en un proceso que podría ser calificado de extinción. Y ello es algo que a nadie puede dejar sin reflexionar de manera profunda.

Quienes nos preocupamos por la suerte de la URNG es porque creemos que aún es posible abordar un proceso de refundación para hacer de este proyecto político, la punta de lanza de las luchas en contra del modelo neoliberal, por el cumplimiento de los Acuerdos de Paz y por la construcción de un país multiétnico, pluricultural y multilingüe en serio. Esa es una apuesta legítima.

Pero esa refundación como ya lo señalaba en un artículo de diciembre en en Debate, debe tener como norte la democratización de las prácticas partidarias, la actualización del pensamiento político, la renovación de sus cuadros. Por cierto, el silencio a los temas planteados no ayuda a su solución, menos su abordaje como temas aislados o personales.

En la actualidad, entiendo que los esfuerzos se orientan a la realización de asambleas municipales, con más o menos éxito, pero no parece que en este proceso los problemas internos señalados se hayan planteado con la crudeza que requieren. No se puede tapar el sol con un dedo y hoy día, militantes, amigos, o gente de pensamiento de izquierda sin partido, ven con inquietud, incluso con pena y angustia, el destino incierto de la URNG sino se actualiza, renueva y democratiza. Es la gran tarea pendiente.

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