En Goa: dejar el mineral de hierro en tierra

Joan Martínez Alier

En el pequeño Estado de Goa, antigua colonia portuguesa, ha ocurrido algo sensacional. La Corte Suprema de la India prohibió el 5 de octubre de 2012 la extracción del mineral de hierro, que había alcanzado unos 50 millones de toneladas en el año anterior. Se exporta sobre todo a China. La mayor empresa afectada es Sesa Goa, propiedad de Vedanta de Londres, la famosa empresa a la que se prohibió en 2010 la extracción de bauxita de la Niyamgiri Hill, en Orissa, el territorio de los Dongria Kondh.

Al cabo de casi tres meses, la prohibición en Goa se cumple a rajatabla. Hay parados unos 20 mil camiones y cientos de barcazas que llevaban el mineral hasta el puerto de embarque de Mormugao. Ese mineral de hierro de Goa es de baja calidad, pero había alcanzado un buen precio. Su producción aumentó de casi 20 millones de toneladas en 1995 hasta 50 millones. A la par crecía la destrucción del ambiente y de los bosques de los Western Ghats. Peligraba la supervivencia de grupos pobres que veían disminuir el agua que necesitan, cada vez más contaminada. Mientras en las montañas y mesetas se daba este espectáculo de destrucción, en la costa de Goa los turistas se divertían en las playas, a 40 kilómetros de distancia.
En una visita a los lugares con minas –ahora en silencio– se ven las montañas de escorias (el hierro se beneficia en una proporción de una tonelada de mineral por dos o tres de escorias) y los diques de relaves con agua contaminada. El eslogan de los activistas, que disfrutan de un momento de triunfo, ha sido: agua o minas.

La corrupción del anterior gobierno de Goa era notoria. Un nuevo gobierno (del BJP) apoyó inicialmente que una comisión del gobierno central investigara las muchas ilegalidades. Tras conocerse los hechos descubiertos por esa comisión, presidida por el ex juez Shah, el activista Claude Alvares, director de la Goa Foundation, entabló una demanda ante la Corte Suprema con el argumento de que las 90 concesiones mineras de Goa eran ilegales porque habían invadido espacios protegidos y por falta de permisos reglamentarios. La Corte Suprema le dio la razón. El éxito ha sido enorme.

Dentro del pequeño Estado hay prensa que apoya a la Goa Foundation y prensa que la ataca. Ha habido debates entre economistas sobre cómo calcular los daños de esa minería de hierro, concluyendo algunos que son mayores que los beneficios si los servicios ecosistémicos de los bosques destruidos se contabilizan adecuadamente. Esos debates influyen en las decisiones de la Corte Suprema de la India.

Diversas iniciativas alrededor del mundo han propuesto disminuir la producción de minerales o de otros productos. En Ecuador, la iniciativa Yasuní ITT, presentada en 2007, propuso dejar bajo tierra 850 millones de barriles de petróleo, para respetar los derechos indígenas y la riqueza biológica de un pequeño territorio amazónico. En otros lugares hay campañas contra la extracción del gas de esquisto (en Francia, Bulgaria, el País Vasco…) por el daño a la calidad del agua subterránea y al paisaje. Cuando se trata de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) esa política es razonable no sólo por razones locales, sino globales. Hay que limitar la quema de combustibles fósiles para evitar que siga aumentando la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que está llegando ya a 400 partes por millón.

Para los minerales no hay efectos directos en el cambio climático. Las razones para poner límites a la extracción son solamente locales. Pero se trata de situaciones glocales, como las llamó Erik Swyngedouw. Unos movimientos apoyan a otros. En Uruguay hay gran polémica sobre la explotación de hierro a cielo abierto por Aratirí, que de entrada iba a estar a cargo de la empresa india Zamin Ferrous Metals. En México también se da un gran conflicto minero en la sierra de Manantlán. El principal accionista de Peña Colorada es Lakshmi Mittal, capitalista de la India que vive en Londres: La degradación ambiental masiva es asumida como un costo adicional por las poblaciones locales. Entretanto, la gran demanda de la industria siderúrgica china conduce a que empresas de ese país asiático se establezcan directamente en todo el mundo. Una muy notoria es Shougang, minería de hierro en Marcona, Perú, que tiene conflictos continuos con los sindicatos.

Lo que sucede en la India en estos meses (en Goa, también en Karnataka)), exigiendo que se cumpla la legalidad y frenando radicalmente la extracción de mineral de hierro, puede inspirar movimientos similares. En Goa se plantea una moratoria indefinida o tal vez un tope de 10 millones de toneladas anuales.

Tomado de La Jornada


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