Estigmatización de la Juventud

Por Silvia Magalì Morales

Mientras los escritorios de los altos funcionarios del Estado esperan una refacción, las banquetas de los barrios más pobres se pintan de color sangre. La mayoría de la población en el país vive en pobreza y pobreza extrema, esto es un indicativo de los serios problemas de desigualdad que existen. Así mismo el 50% de la juventud que muere violentamente vive en estas condiciones, sin oportunidades de empleos dignos, educación, vivienda, salud, y mucho menos de participación política y ciudadana.

Esto mismo lleva a que los jóvenes se involucren en actividades delictivas o que conlleven a lo mismo. La Socióloga Jeanie Maritza Herrera Nájera afirma que la violencia en Guatemala responde a elementos de índole estructural, que condiciona la vida e impiden alcanzar el desarrollo. “La falta de oportunidades educativas, falta de acceso a la salud, empleo y recreación, son algunas variables que se suman a un contexto social cargado de secuelas de los 36 años de conflicto armado, y una democracia incipiente, aun en proceso de consolidación, son factores que lamentablemente inciden en la violencia”.

Pero también se ha criminalizado a la población, pues se cree que si es pobre se volverá delincuente. “Era marero, tenía una marca de haber ido a la cárcel”, palabras que los vecinos de la colonia el Milagro decían luego del asesinato de Kevin Castillo. Pero realmente sería cierto, o solo se estigmatiza a los jóvenes como es habitualmente. Cada vez que sucede este tipo de hechos violentos los vecinos o personas que ven los hechos realizan este tipo de comentarios, por la misma discriminación que hay a los jóvenes.

A finales de 2010 se realizo la campaña “Somos Diferentes”, campaña promovida con el Centro de Acción Legal de Derechos Humanos, CALDH, que buscaba que los jóvenes participaran en el desarrollo del país, involucrándose en diversas actividades, principalmente en el empoderamiento de los espacios de discusión y propuestas. Más de 75 organizaciones promovieron esta campaña, en el año Internacional de la Juventud. Somos Diferentes, presenta la propuesta de que toda la juventud es diferente y eso es lo que tienen en común, la campaña también buscaba sacar del estigma a la juventud, “Ser Joven no es un Delito”.
“Menos de 30 primaveras, te queda una vida entera, con todo un futuro por delante qué vas hacer deportista médico cantante, cuál es tu sueño, de tu propio destino vos sos el dueño, guía tu rumbo y verás que el mundo te queda pequeño. Trasciendo sobres salgo triunfo y no me limito, ser joven no es un delito, pienso canto bailo brinco salto, ser joven no es un delito…” Es la canción Somos Diferentes de la agrupación nacional Bacteria SoundsystemCrew, encargados de realizar la canción de la campaña.

Sin embargo el quitar los estigmas que se tienen a la juventud, es un largo trabajo, como lo indica Isabel Messina Coordinadora de proyectos en el Viceministerio de Apoyo Comunitarios, del Ministerio de Gobernación, plantea del mismo modo que la Socióloga Jeanie Herrera, que el fenómeno es estructural. El Estado invierte muy poco en la juventud. Las acciones deben de ser estatales y no gubernamentales, hay que apostarle a los procesos, que llevan un poco más de tiempo. “No se trata de que cada gobierno implemente su programa cada cuatro años, sino de implementar verdaderas políticas que tengan continuidad con los años”.

La Socióloga Jeanie Herrera indica que la violencia que abarca diferentes ejes y dimensiones, tienen en común la falta de un marco de derechos para el crecimiento personal de los jóvenes, así como el crecimiento en el derecho colectivo. Hay dos grandes categorías en la violencia social: a) la violencia universal, según la condición de vulnerabilidad, y que afecta a toda la población, con la falta de espacios y la falta de identidad. Y b) la violencia especifica, en donde faltan espacios para el ocio y la recreación, los jóvenes en riesgo social, que principalmente son los que viven en pobreza y extrema pobreza, y se regresa a la situación del desequilibrio social y la falta de oportunidades.

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