Patria: un Mínimum Vital

Marta Elena Casaús Arzú revive en el país el pensamiento del periodista y filósofo centroamericano de principios del siglo XX, Alberto Masferrer.

Una entrevista en el Hotel Crowne Plaza sobre nuevas ideas y acción social para la Guatemala y Centroamérica de hoy, con la autora de Linaje y racismo y Metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala, su entusiasmo por la teosofía vitalista espiritualista masferreriana, su influencia hinduista, su orientación anarquista y socialista-libertaria. Una exploración como posible fundamento para nuevas redes de intelectuales y un proyecto nacional.

Por Christian Echeverría. Martes 20 de noviembre de 2012. CIUDAD DE GUATEMALA.

“Un día me escapé a jugar con los niños de una ranchería. (…) Si yo no llego a salir del país sería igual que el resto de mi familia”

En Linaje y racismo Ud. propone como elemento de estudio social las redes familiares de larga duración de la oligarquía criolla. ¿Cómo fue la relación de Masferrer con las oligarquías centroamericanas de su tiempo?

-Yo he tenido la suerte de hacer cuatro investigaciones de largo tiempo, y se han convertido en un filón. Cada investigación tiene su propia metodología –me dijo en el restaurante del hotel, después de saludarnos cordialmente. Una piscina con agua celestina podíamos ver desde la ventana. Arrimé una silla para poner mi mochila-.

-Yo tardé diez años en hacer la muestra de mis encuestados. Descubro el poder de las familias como redes. Si algo tiene vigencia en Guatemala, son las redes familiares como estructuras de poder de larga duración, es por ello que el Estado es tan débil y tiene tan escasa institucionalidad. La metodología de redes no vale para otro tipo de investigaciones como la de los intelectuales –compartía sus secretos la investigadora social- para ello se necesitan otros conceptos y otras metodologías.

-Las redes familiares nunca construyeron una nación. Lo que construyeron fue un estado racista, autoritario y excluyente. Para abordar el estudio de las redes (en la obra y vida de Alberto Masferrer) fue necesario abordar a los intelectuales como redes sociales de influencia, en donde se puede observar quienes eran sus intelectuales, a quienes citaban, en donde escribían, con quien se relacionan y a qué corrientes de pensamiento pertenecían, y así se va contrayendo una nueva metodología de redes sociales formada por intelectuales interconectados entre sí.

-El intelectual orgánico adquiere sentido respecto a su red. Alberto Masferrer no es un intelectual orgánico, tampoco del pueblo, sino un libre pensador –aclaraba-. Se compromete con los desfavorecidos sin serlo. Inaugura un tipo de intelectual comprometido con la realidad social, con los más desfavorecidos. Un intelectual comprometido con la formación de una Patria Grande con el unionismo centroamericano y con la idea de José Martí de Nuestra América.

Y Ud. Dra., considerando sus raíces burguesas criollas, ¿por qué se interesó tanto en la oligarquía guatemalteca? La entrevista que le hizo a las familias en Metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala en un momento tan violento de contrainsurgencia, da la impresión de que no la hubiesen contestado a nadie más que a Ud. por su cercanía social. ¿Por qué quiso investigar eso? ¿Fue algo identitario para Ud.?
-Yo no me quería ver como oligarca –contestó sonriendo, y sonreía también mientras escuchaba mi pregunta-. Tiene una larga data psicológica. Yo estoy directamente relacionada con los fundadores de la cervecería. Yo era una niña que creció en una burbuja. Un día me escapé a jugar con los niños de una ranchería y me regañaron porque me dijeron que “con indios no se jugaba”.

Un joven mesero nos llevó la carta. En el Congreso de Filosofía de la semana pasada, la Dra. Casaús Arzú me había ofrecido invitarme a desayunar para conversar. Yo la observaba y escuchaba con fascinación por razones evidentes: -Con indios no se juega… no te pongás morena porque parecés india –me contó que le decían de pequeña en su hogar- Si yo no llego a salir del país sería igual que el resto de mi familia –sentenció riéndose de su historia de vida- Yo hago una encuesta basada en los comentarios racistas que oía decir a mis familiares. Los elementos del racismo son biológicos, no culturales –reflexionaba- la selección de la muestra fue bien pensada, en la medida en que tuve que reconstruir todas las redes familiares de poder desde el siglo XVI hasta el siglo XX para pasar la encuesta, de allí que surja el libro Linaje y racismo.

-Yo me veo como mestiza-ladina-guatemalteca, casi más centroamericana –juraba. Discutíamos sobre la propuesta de otros intelectuales mestizos considerados de izquierda; y se mostró crítica sobre aquellos intelectuales de izquierda que, en el siglo XXI, quieren revivir el mestizaje, cuando es una ideología de fines del XIX y principios del XX que ya quedó obsoleta, según argumentaba- ¿Cómo revivir el mestizaje si nunca asumimos lo que somos? –se preguntaba retóricamente en voz alta, explayando todo su histrionismo con las manos-
-Nos fuimos por la vía del blanqueamiento o de la eugenesia, en lugar de pensar en un proyecto mestizo de nación –pensaba-
Llegó la comida pulcramente servida. Le conté que me había graduado de psicólogo en la USAC. Ella me contó que su hija de veinte años estudiaba psicología en Georgetown, EE.UU. Ordenamos panqueques, jugo natural de frutas y café con leche. La mañana seguía.

“(…) ellos ponen las palabras bonitas y nosotros los muertos feos…”
(Señores Bajo Los Árboles. Mario Roberto Morales)

Las ideas de Alberto Masferrer le sugieren a Ud. un pensamiento autónomo, socialista-libertario, centroamericano y antimperialista. ¿Por qué han fracasado en general los movimientos de liberación nacional revolucionarios centroamericanos en construir proyectos nacionales y de integración auténticos?

-Hay momentos en la historia de los pueblos que son fundacionales. (En el contexto de Estrada Cabrera) se cuestionó el proyecto liberal, y se derrocó a Estrada Cabrera desde otros supuestos vitalistas, espiritualistas y teosóficos. Estas corrientes pensaban que los cambios debían hacerse desde el individuo, y que éste se degeneraba en la sociedad si el Estado no le garantizaba a los ciudadanos elMínimum Vital, para vivir una vida digna, y ese Mínimum Vital, era un decálogo de derechos individuales y colectivos como respirar un aire puro, respetar el medio ambiente, dotar de tierra a los campesinos, asegurar un trabajo bien remunerado y una vivienda saneada. Solo así se podría construir una patria y una nación, fundada en el ciudadano y no en la raza.

La Dra. Casaús empezó a insistir en que comiera, pero le aseguré que no podía dejar de tomar nota. No podía entrevistarla de otra manera.

-La ciudadanía no se podía construir sin una reforma agraria. Los precursores de la Revolución (de octubre) fueron vitalistas y teósofos como Juárez Muñoz, Carlos Wyld Ospina, Alberto Velásquez, Rodas Mejicanos, Masferrer. Arévalo estaba en el movimiento teosófico –dijo sospechar- promovieron la co-educación, el respeto a la diversidad cultural, la reforma agraria, el respeto a las culturas amerindias. De ahí, la revalorización del pasado maya o la idea de Vasconcelos de una raza cósmica. Ellos (los teosofistas) son los precursores de la Revolución del 44. Lo primero que hace el Ministerio de Educación, cuando llega al poder Arévalo, es editar la obra de Masferrer –afirmó a metralla- Estas corrientes, poco estudiadas hasta el momento, pusieron en jaque al positivismo y al liberalismo.

Masferrer también promovía la unidad cultural, social y política de Centroamérica en el siglo pasado. ¿Qué opina del proceso de integración latinoamericana que impulsa Chávez ahora? ¿Le parece un contexto favorable para el desarrollo de las ideas?

-También está la integración centroamericana que tampoco no ha funcionado mal. Las integraciones fracasan o triunfan por una cuestión económica. La integración (entre países) como Venezuela y Guatemala no pueden ser, porque no hay fronteras geográficas ni historia común. Si puede haber un proyecto común como el ALBA, pero no se hace sobre la base de petróleo. José Cecilio del Valle fue precursor en la construcción de la Patria Grande –volvió a sentenciar, mientras recordaba que una expositora ultraconservadora de la Francisco Marroquín había colocado a Valle como Cristo redentor en el pasado Congreso de Filosofía en una conferencia. Decidí no interrumpir y seguir escuchando-

-(Las integraciones) fracasan sino se fundamentan en el anhelo de los ciudadanos para la construcción de una unión más amplia. Una integración desde la ciudadanía, desde las bases populares. Centroamérica está mejor posicionada que otras uniones (dijo en clara alusión a la Unión Europea) porque sus antecedentes históricos son fuertes. Las uniones parten del proyecto económico -volvió a reiterar- y de valores compartidos, históricos.

Los pueblos mayas luchan por defender sus territorios del modelo neoliberal depredador, lo mismo pueblos de Honduras y Panamá. Aquí hablan mucho del “Buen “Vivir” aunque no lo explican bien a la sociedad. También se oye en Sudamérica. Masferrer habla del “Mínimum Vital” con influencias del pensamiento oriental. Háblenos de eso.

-Para mi el concepto (del Buen Vivir) es nuevo –confesó sorprendida- “Vivir y dejar vivir o hacer vivir” –afirmó sobre el ideario de Alberto Masferrer- Vivir es un absoluto. Un principio y un fin. Por venir al mundo, uno tiene derechos inalienables: el derecho de respirar aire puro, a la tierra: ¿De qué me sirve votar si no puedo comer? Derecho al trabajo, al pago, vivienda saneada, derechos colectivos. Masferrer y los indígenas (se vinculan) en los derechos colectivos. Los derechos a la diferencia. El derecho al respeto a la cultura. Masferrer (y los indígenas) creen que la vida es una, pero diversa. El individuo se degenera en la sociedad porque el Estado y la sociedad no cumplen con el Mínimo Vital, entonces el individuo se degenera no por cuestiones raciales sino por cuestiones sociales. Hay que combinar derechos comunes y a la diferencia.

-Una vida digna es el planteamiento vitalista.

Y ese concepto moral y ético tan abstracto y elevado: “vivir libre y plenamente” –como aparece en su libro-, ¿lo comprenderá la oligarquía criolla o la clase media mestiza en Guatemala actualmente, siendo tan nihilistas e incultas, sin malinterpretarlo, y sin ver en ello una llamada al egoísmo como lo suelen hacer? ¿A quién le habla Masferrer hoy?

-A los jóvenes. A los intelectuales, a los medios y a los periodistas. Ellos son las fuentes motoras del cambio –yo empezaba a probar la jalea de fruta que acompañaba los panqueques. El restaurante estaba vacío y la doctora comía bien. Volví a mis notas-.

-Deben ser un buen ciudadano. Un buen unionista –y nos reímos en complicidad de que seguro podía confundirse con el nombre del partido político derechista de la actualidad- Son los principios del Mínimo Vital. Masferrer se dirige a los jóvenes para que tengan vocación, para que busquen la verdad, para regenerar los principios básicos: libertad, igualdad, rechazar las tiranías, estar contra todo abuso, apropiación de bienes, él quiere que los jóvenes sean el motor del cambio.

-Y esto es muy importante: que generen un proyecto de nación.

De hecho, también fue un gran periodista, y valoraba mucho en su tiempo formar opinión para impulsar el debate y el cambio social. Sostuvo extensas redes sociales de relación con otros intelectuales centroamericanos. ¿Qué redes de opinión pública identifica Ud. hoy aquí como importantes? ¿Qué columnistas le estimula leer?

-Plaza Pública. Ese tipo de diarios On-line son importantes y son diarios interactivos que permiten a los jóvenes opinar, interactuar. Es periodismo de investigación. Las radios también son un elemento básico para gente que no puede leer. También los centros de investigación que sintonicen con las demandas de la población: minería, reformas, el racismo… -de repente, desesperada me arrebató mis notas y las puso sonriendo a un costado. No tuve más que ceder. La intención fue que comiera. Tal vez le di pena; y ahora sí nos encontramos desayunando juntos-

Masferrer era pedagogo. Ud. proponía en su ponencia en el Congreso de Filosofía, las cátedras centroamericanas como espacio de encuentro y creación intelectual. ¿Qué planes hay de impulsarlas en universidades o centros educativos, especialmente públicos? ¿Propondría educación popular para hacer algo “desde abajo”? ¿Y cómo abordaría la pertinencia cultural?

-No es idea mía –contestó- Es de un filósofo chileno y tiene base popular. Es volver a crear espacios de debate interétnico, intraétnico, intergénero, donde se debatan los grandes problemas del país, se haga opinión pública, se pronuncie y de propuestas y se oponga como colectivo, que sean espacios de sociabilidad, reflexión, reforma del Estado… la identidad nacional ya no funciona –decía mientras buscaba al mesero con la mirada insistentemente para pagar la cuenta, empezaba a agotarse mi tiempo-

-Tenemos que pasar de la democracia representativa a la participativa, y de la crisis de los partidos, a nuevas formas de representación en donde se sientan identificados todas las identidades de etnia, cultura, género y generacional…

¿Qué tiene que decirle este filósofo centroamericano vitalista a las mujeres mayas y mestizas hoy en Guatemala y Centroamérica?

-Masferrer tenía serias contradicciones entre su vida y sus discursos. Por una parte, creó ligas feministas, se unió con Gabriela Mistral, pero era machista con sus mujeres. No era congruente entre lo que decía y hacía, y como se comportaba con su Hortencia (su ultima mujer)

Comencé a sentirme presa de la ansiedad. No quería que la Dra. se fuera sin terminar hasta la última pregunta. La prisa se le hizo visible en el rostro.

Su vitalismo promueve la vida, reivindica al sujeto, la familia y la comuna como organización social básica, local y vibrante, en vínculo y relación con todo. Rechaza la hegemonía, la centralidad. Un anarquismo que busca unidad filosófica desde la diversidad. Un dialogo intercultural profundo. ¿Será Masferrer un posible significante para el Oxlajuj Baktun? ¿el cambio de era?

-Lo veo difícil, porque la población maya tiene sus propios referentes e intelectuales. No tiene necesidad de buscar otros referentes. Los que estamos más carentes de referentes identitarios y culturales somos los mestizos-ladinos. Su vertiente hinduista es la que le acerca más a los mayas. Ese respeto a las diferencias y a las culturas. Yo buscaría en los autores del pasado, aquellos referentes que nos unen y a partir de allí empezaría a dialogar con las otras etnias del país y de la región centroamericana.

¿Va a pasar la navidad aquí?

-Volveré porque mi madre está enferma.

Entonces de un momento a otro, casi sin que me diera cuenta y perdido entre mis notas, me percaté de que ya se había puesto de pie. Seguramente sus asuntos familiares apremiaban. Nos dimos un abrazo mientras hablaba por teléfono, con la promesa de continuar el contacto; y así se alejó caminando hacia la salida del restaurante. Yo me quedé hablando con el joven mesero que nos atendió y tomando jugo.

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