IMPOSTORA

Por Gustavo Abril Peláez (http://www.facebook.com/GustavoAbrilPelaez )

Está amaneciendo. El sol se filtra por los bordes de la gruesa cortina que nos aparta de todo. No quiero abrir los ojos pues ella sigue allí, tan fea como siempre. Se ha aferrado a mí como si no hubiese quién quisiera hacerla suya; susurra palabras necias en mi oído y, acariciando ese lado de mi mente que no distingue entre tiempos y momentos, se aprieta contra mi cuerpo disfrazada de recuerdos; usa su mismo aroma, el sabor de su piel, de su boca; imposta su voz, su imagen… incluso el toque de sus dedos.

Me excita, me toma entre sus brazos y, sin remedio, me posee a su antojo.

Soledad, hija de puta… ¡cuánto te odio!

*fragmento del libro “Asuntos íntimos de un hijo de vecino”

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