Los olvidados del 1 de noviembre

 Manoel Alvarez

manoel.alvarez@gmail.com

Más de 8 mil personas han sido sepultadas como XX en el cementerio La Verbena en la zona 7 capitalina. Sus tumbas no son visitadas ni adornadas, se desconoce su origen y su nombre, son los olvidados de las fiestas.

Mientras cientos de personas adornaban y remozaban las tumbas y nichos de los residentes permanentes del camposanto, para los moradores del sector conocido como la fosa fue un día normal.

Como es común sus tumbas no fueron adornadas, nadie rezó por sus almas, ninguno recordó sus nombres. Fueron acompañados, como es costumbre, por los pájaros que anidan en los árboles y el frío y gélido número que los identifica unos de otros.

Más de 8 mil olvidados

 Juan Francisco López, administrador del cementerio, explicó que en el lugar descansan los restos de alrededor de 23 mil personas y que de ellos más de 8 mil fueron sepultados como XX.

López indicó que los cuerpos de estas personas no fueron reclamados ni identificados por nadie por lo que el Estado los ha inhumado como XX. “Únicamente se asigna un código y se lleva el control de cuando fueron sepultados”, declaró.

Todos los hombres, mujeres y niños que han sido enterrados en la fosa comparten algo en común, nadie sabe sobre sus vidas, ni los recuerda o extraña. Nadie sabe el porqué su destino fue compartir una silenciosa morada que pocos voltean a ver.

Instan a recordarlos

 Desde hace varios años se celebra una misa solemne en el camposanto, bajo la coordinación de todas las iglesias católicas cercanas al área para rezar por los difuntos y celebrar el 1 de noviembre.

En esta ocasión quien presidió la homilía fue el arzobispo metropolitano, Óscar Julio Vian, quien además de dar palabras de ánimo a los presentes instó a recordar a las personas a “quienes nadie recuerda”.

“Celebrar a los difuntos no es sólo a mis difuntos. Es a todos los fieles, más a aquellos a los cuales nadie les reza ni les recuerda, los XX que hay aquí enterrados”, precisó Vian en su discurso.

El arzobispo finalizó diciendo que es bueno acordarse de todos, para que en el futuro otros “se acuerden de nosotros”.

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