La viabilidad del desarrollo sustentable

Omar Marroquín Pacheco

La viabilidad del desarrollo sostenible del país, estriba en la forma en que se utilicen los recursos naturales existentes.  Aunque en los países desarrollados la preocupación por la protección y conservación del medio ambiente se inició hacia varias décadas, en Guatemala esa preocupación es aún incipiente, es todavía una élite de “expertos” y grupos que en muchos casos se han formado alrededor de la disponibilidad de cooperación técnica internacional.

Guatemala en este momento histórico, debe de aprovechar adecuadamente la cooperación técnica y financiera disponible, que debe de estar orientada a la erradicación de la pobreza extrema que abate a nuestro país.

 

En nuestro país se debe de crear un vínculo genuino entre lo técnico y lo político, para poder viabilizar toda propuesta de índole político y, que no exista divorcio entre las posiciones técnicas y las políticas, que casi siempre entran en contraposición.

 

La problemática del medio ambiente se vuelva aún más crítica, cuando se espera que sean los países más pobres los que administren los recursos naturales que se consideran patrimonio mundial.  Esta situación  encierra una profunda contradicción que se hace necesario resolver y que debe de contribuir a la movilización de recursos financieros, destinados al adecuado manejo y administración de esos recursos naturales que constituyen el patrimonio mundial.

 

Guatemala por sus características tan especiales, entre ellas la biodiversidad, extensas áreas selváticas, sitios arqueológicos, diversidad de climas, etc. constituye un potencial para el ecoturismo, que aún no ha sido aprovechado, para acelerar el desarrollo del país.

 

El Proyecto Ruta Maya es un  ejemplo, que a pesar de la importancia que se le asigna,  no ha podido concentrarse en una alternativa para impulsar el desarrollo a un vasto territorio del país.

 

Las oportunidades no se repiten y el momento histórico tampoco.  Actualmente  han coincidido una serie de situaciones favorables, que hacen que Guatemala pueda identificar una vía de para su desarrollo, que se  basen en una explotación racional de los recursos naturales, que generen beneficios para las generaciones futuras y, de allí, la necesidad de hablar de un desarrollo sustentable, es decir no pensar sólo en el presente, sino tener en mente el futuro.

Esta necesidad de tener en mente el futuro nos remite a adoptar instrumentos de planificación, que rebasen lo puramente coyuntural.  Por eso sería sano que el país adopte, a la mayor brevedad posible una “Estrategia Ambiental” que busque conciliar el crecimiento y el desarrollo económico y el uso racional de los recursos naturales para garantizar la sostenibilidad del desarrollo.

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