¿Cambio de Era sin filosofía?

Por Christian Echeverría

La USAC presentó investigaciones incorporando algunos saberes colectivos de los Pueblos en el marco del Oxlajuj B’aqtun. Un cuadro de Pedro de Alvarado, presidia el salón de las conferencias del Club Guatemala el 12 de octubre.

El mayor reto para las universidades es derrotar el pensamiento único actual.

La mayoría de expositores fueron mestizos y la audiencia diversa. Se habló de cine, etnoveterinaria, arquitectura maya, de la Universidad Ixil y de formación docente. De cómo los saberes de las culturas pueden contribuir al desarrollo, a reducir la morbilidad de problemas médicos asociados con el hambre, a la educación con pertinencia o a la autonomía de los pueblos; aunque lo hegemónicamente considerado y promovido por el Estado, las élites empresariales neoliberales y sus medios como “desarrollo” en este país; sea lo que hace la Hidro Santa Cruz, y que el país en realidad sea la patria del criollo, o aunque algunos líderes mayas elitistas ex guerrilleros, crean que la respuesta histórica que hay que dar sea la segregación étnica.

Sin embargo, la interculturalidad es posible. Es una esperanza maravillosa, y en realidad; no tenemos otra opción.

La Dra. Elena Chang de la Facultad de Veterinaria, explicaba como las plantas que los pueblos originarios han usado y conocido por generaciones con propiedades medicinales, tienen un enorme potencial para mejorar la salud de animales de crianza en el campo. Las investigaciones que realiza (con la soledad y el abandono institucionales como socios, y con sus estudiantes mestizos de la capital como aprendices), podrían ser un componente de políticas públicas para reducir la desnutrición infantil desde la primera infancia.

Podría suponer, otros componentes de políticas públicas, en función del aumento de la producción agropecuaria y la calidad de la misma, mejorando los niveles de disponibilidad y acceso de alimentos avícolas y vacunos. Para la creación de mercados internos de consumo, redes comerciales locales y regionales para la soberanía alimentaria; y sí, para mejorar la competitividad del país en producción de alimentos, que debe importar cada vez en mayor medida gracias al milagro de la “mano invisible del mercado”.

Me refiero a la modernización del capital productivo, para algo que no sea comprar galiles. La instrumentalización del saber colectivo originario para algo que no sea la sanguinaria expansión del Estado K´iche´, o el lucro de las empresas de publicidad de la “raza superior” del CACIF con la explotación de la cultura ajena (el Oxlajuj B’aqtun).

Según el experimentado Dr. Armando Cáceres de la Facultad de Farmacia, hay 637 plantas medicinales conocidas por la ciencia moderna guatemalteca en el país, muchas de ellas originarias en el Polochic, cuyo 50% tiene “validez” clínica y preclínica. Que uno de los retos para la investigación de la biodiversidad, es lograr seguridad y eficacia en los procesos de investigación desde los métodos de las ciencias occidentales implementadas, pero él, igual que la Dra. Chang; tiene los mismos socios y aprendices.

En Guatemala, solo el 4.8% de la población asiste a la universidad según la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos de 2010. En la USAC, la población estudiantil originaria es sólo el 6%, de casi 170 mil matriculados este año.

La Autonomía Universitaria, otrora una de las grandes conquistas de la Revolución del siglo XX, es hoy espacio domesticador de la cultura hegemónica global para la producción de mano de obra barata para el mercado transnacional, así como de masa crítica para la defensa a ultranza de la patria del criollo monocultural, la deshumanización de la sociedad y la decadencia de la cultura. Sin embargo, a Pablo Ceto, ex militante del EGP y actual líder político maya ixil, se le ocurre que la Universidad Ixil, en lugar de ser un espacio verdaderamente revolucionario, que promueva la pluralidad del pensamiento, incorporando a su experiencia naciente a jóvenes diversos de todo el país, es decir, la interculturalidad como revitalizador de la sociedad; se le ocurre que la experiencia que promueven, implícitamente debería excluir a los estudiantes mestizos, no solo de su oferta educativa, sino de la laboral en los territorios ixiles. Eso sí, sin prescindir de los pensums de estudios propios de cualquier empresa privada neoliberal de educación superior de la capital (también llamadas universidades), que imparten el catecismo de la gestión de riesgos, pues la “Universidad Ixil”, está llamada a dar las herramientas científicas de la adelantada cultura y academia estadounidenses, para la eficiente administración de los recursos de la “Nación Ixil” –según la cabeza de Ceto-.

La cuenta larga que está por terminar según la tradición de los pueblos originarios, ese Cambio de Era tan anunciado (y explotado comercialmente por los mestizos y criollos), es una clara apología de liberación colectiva, en un país sumido en la barbarie, la segregación y el odio. Espontánea o no, esta psicología del augurio es una esperanza.

Pero ¿qué implica humanizar esta sociedad diversa? Con el arte tendríamos que distanciarnos sanamente de lo establecido (abrazar la expresión vital y rechazar la folklorización del otro). En la poesía, sublimar la negación de la horrible realidad (y no ser esclavos de la estética de las élites).  En la opinión, triunfar como sujetos individuales. En la política, liberarnos de estructuras de poder tradicionales (esencialismos, nacionalismos hegemónicos criollos o indígenas). En la ciencia, converger para la vida. Una dialéctica liberadora implica dotar a nuestros pensamientos de nuestras culturas, derrotar el pensamiento único, ese intelicidio del que habla Mario Roberto Morales.

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