Adopción de una estrategia ambiental para Latinoamérica hasta el año 2050

Omar Marroquín Pacheco

Latinoamérica, respetando las características particulares de cada uno de los países, debería contar con un marco amplio en donde se inserten las acciones que se quieran implementar.

Este marco amplio lo puede constituir la Estrategia Ambiental, básicamente una estrategia de desarrollo auto-sustentable, que serviría para orientar las decisiones y las acciones de la Región.

La Estrategia puede constituirse en el marco de la definición de compromisos y esfuerzos que cada país debería alcázar los objetivos y las metas que se establezcan en común acuerdo.

La Estrategia Ambiental debería ser el instrumento por medio del cual se podrían articular los aspectos técnicos con los aspectos políticos, en la consecución de los beneficios sociales que demandan los pueblos latinoamericanos.

Por medio de este instrumento se podría  adoptar una actitud  de bloque, reconociendo indudablemente las diferencias y características regionales (México y Centro América, el Caribe, el Cono Sur, la Región Andina).

 

La estrategia sustentada en el análisis objetivo, desde la perspectiva técnica y científica de la realidad de los pueblos latinoamericanos, permitiría proponer aquellas acciones prioritarias encaminadas a sentar las bases del desarrollo sustentable en la Región.

Para poder realizar una modificación en las tendencias observadas de deterioro y degradación ambiental en Latinoamérica, se hace necesario un instrumento que contribuya a modificar efectivamente las tendencias de las últimas décadas.

La Estrategia Ambiental  además de la base técnica y científica, debería estar sustentada en una nueva ética, que lleve la adopción de nuevos valores y actitudes que contribuyan efectivamente a modificar sustancialmente las relaciones salud-ambiente-desarrollo, que han provocado una situación de injusticia social que se evidencia patéticamente en el fenómeno de la pobreza, la degradación ambiental y las condiciones de vida a ese segmento de la población.

La parte técnica que podría incorporar la Estrategia Ambiental, han sido trabajadas por organismos bilaterales y multilaterales, entidades, instituciones y organismos nacionales.  La parte política está todavía desdibujada.

En tal sentido le correspondería a los organismos como el Parlamento Latinoamericano  (PARLATINO), la formulación de los elementos de índole político de la Estrategia Ambiental  así como la articulación de una manera coherente con los planteamientos que prevé el interés común al particular.  La base filosófica debería ser explicita para la articulación de lo político y lo técnico mantengan alto grado de congruencia.

Los planteamientos políticos deberían revalidar la postura técnica y científica  sobre la problemática ambiental y la salud, para que ambos planteamientos se conviertan en un mismo enfoque.

Para llevar a la práctica todo lo apuntado con anterioridad, se hace necesario por un lado el acceso a la información y documentación sobre la problemática de ambiente y salud.  Esto requiere de cooperación técnica y científica, que organismos internacionales están en capacidad de brindar y que de hecho prestan.

 

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