Guatemala: El país secuestrado

Johanna Barrios

Este gobierno, mediante los diversos medios de comunicación, ha bombardeado con la pronunciación de los “esfuerzos” que en el ámbito político se están dando, según ellos, mediante “cambios” tributarios, legales, prácticas, etc. que no dan pie a la transformación de la búsqueda del bien común, y lo único que yo como ciudadana he observado, es que regresamos a prácticas retrógradas (los mismos poderes tras bambalinas), manteniendo el monopolio y la manipulación; convirtiéndose en una Democracia disfuncional, que no cambia estructuras de base, continuando con la actitud de sumisión ante los poderes de pequeños grupúsculos que buscan un bienestar personal.

 

El poder militar regresó por los vacíos que llena,  la gente lo que pide, se reduce a seguridad, y fue lo que el partido de turno aprovechó y con mucha manipulación en sus campañas, convenció a la población que sabía gobernar mejor, aprovechándose de los vacíos de nuestra memoria histórica.

Nos hemos convertido en ciudadanos conformistas, buscando “por lo menos”, seguridad aunque exista corrupción, aceptación de “dádivas” aunque exista impunidad.

Como ciudadanos debemos ser más críticos, más exigentes ante nuestros funcionarios públicos, debemos aprovechar, los pocos instrumentos que nos han dejado (el voto, la organización, etc.), para que la organización colectiva refleje la inconformidad en la que hoy por hoy nos encontramos inmersos.

 

La acción acumulativa de las acciones de pequeños grupos, así como esfuerzos personales desde nuestros espacios,  también son importantes; como lo dice la frase ya un poco trillada, “la acción hace la fuerza”, nosotros también podemos vigilar al poder, denunciar y exigir, pues es nuestro derecho.

 

 

 

 

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