Fotografiar es Mentir

Por Monica Vidal

Una vez, tomando clases de fotografía, mi profesora dijo que “fotografiar es mentir”. Esto quedó en mi mente, hasta el punto que he empezado a ver la fotografía como una mentira en todo su esplendor. Pero esto no significa que sea algo malo, que se deba evitar o que deshonre a la fotografía. Simplemente forma parte de su lenguaje artístico. En este artículo reflexionaré sobre esta frase y su significado. Puedes estar de acuerdo con ella o no. Se trata, ni más ni menos, que de mi visión de la fotografía.

Fotografíar es Mentir en TODOS los Aspectos

Creo que no hay ni una fase del proceso fotográfico en el que no se mienta. Seguramente estés pensando que cuando hablo de mentira me refiero al procesado de las imágenes, a lo que, quizás, puedas contestar “¡No, yo casi no retoco mis fotografías!”. Siento decirte que aunque no mientas en el revelado, ya has mentido al hacer la foto. Incluso antes de apretar el disparador. En el momento en el que escoges qué vas a fotografiar también escoges cómo vas a mentir.

Imagina que has decidido hacerle fotos a una amiga tuya. Lo primero que haces es escoger el sitio en el que vas a hacer la foto. ¿Vamos al parque? ¡Vale, vamos! Y ahí estás, haciéndole fotos a tu amiga.

ste parque es enorme y siempre está vacio. Está lleno de árboles que proporcionan sombra y llenan el suelo de florecillas lilas. Además, ese día soplaba viento y por eso le pedí a mi amiga que se sentara ahí y mirara hacia delante.

O…

Es un parque pequeñísimo, apenas lo que se ve en la fotografía. Quedé con mi amiga en ese sitio y, antes de llegar le tomé una foto mientras una racha de aire despistada sopló por única vez en toda la mañana.

O…

Mi amiga se sentó ahí para abrocharse el zapato, la llamé para que se girara y justo cuando volvió a mirar hacia los árboles, hice click y pillé el pelo moviéndose. Además, las flores del suelo no eran lilas, eran rojas, pero pensé que el lila combinaba mejor con el azul de la camiseta.

¿Cómo puedes saber en qué he mentido y en qué no?

Esto se puede exportar a todos los campos de la fotografía, incluso a la fotografía periodística, que presume de ser lo más objetiva y verídica posible. Mentira. Sólo por el hecho de esperar al momento perfecto para hacer “click” ya estás mintiendo. Ese político que abraza a sus seguidores, ¿se ha pasado el rato abrazándolos? ¿Estaba el evento lleno de gente o ese abrazo es un saludo a los únicos que aparecieron en el miting electoral?

Si utilizas luz artificial, mientes. Si colocas al sujeto para que la luz natural lo ilumine de una forma especial, mientes. Si compones especialmente para que esa mancha de la pared no aparezca en la fotografía, mientes. Aquí podemos entrar, si queréis, en el debate de si ocultar información es mentir o no lo es. Para mí, es mentir y, además, queriendo hacerlo. Puedes incluso mentir sin darte cuenta porque a veces es imposible saber qué verá la gente en tus fotografías, cómo las interpretará, qué sentirá al verlas. Si quieres transmitir una cosa con tu imagen y el receptor de ésta interpreta otra cosa, de cara a él estás mintiendo.

Y si, finalmente, quieres seguir defendiendo que tú no mientes fotográficamente… El mundo está organizado en tres dimensiones. ¿Cuántas dimensiones tienen tus fotografías?

Mentir Fotográficamente Puede Resultar Interesante

En ningún momento he dicho que mentir en fotografía sea malo o deba evitarse. Como he comentado en la introducción del artículo, es algo que viene de serie con el lenguaje artístico fotográfico. En nuestro criterio está el potenciarlo o el “intentar” evitarlo. Si mentir forma parte de la fotografía, en mi opinión, debe potenciarse. Sacarle el máximo jugo, jugar con las mentiras para poder conseguir las imágenes que queremos realizar. De hecho, mentir puede llegar a resultar interesante porque puede ayudarte a inventar historias. ¿Cómo se crearían las narrativas fotográficas si no fuera por las mentiras?

La modelo se gira para mirar a cámara. O ¿se giraba para taparse y yo he colocado las imágenes en el tríptico de manera que parezca lo contrario? Quizás no es una secuencia, sólo tres fotos independientes realizadas en el mismo sitio que han coincidido en un tríptico. Sea como sea, las tres imágenes seguidas transmiten algo. Pero ¿ese algo es lo que la modelo sentía en el momento de realizar las fotografías?

Mentir puede incluso generar debates alrededor de tus fotografías, lo cual siempre es interesante porque consigue colocarte en la mente de los espectadores de tus fotografías.

¿Es Posible no Mentir en Fotografía?

Mi respuesta personal: no. Las imágenes que realicemos siempre tendrán detalles que los espectadores ignorarán, que quedarán escondidos entre otros detalles. La relación modelo-fotógrafo, la luz utilizada, el sitio en el que se realicen las fotografías.

Si pensamos en ello, es posible llegar a la conclusión de que muchas fotografías no llamarían tanto la atención si “dijeran menos mentiras”.

Todas y cada una de las fotografías que veáis son mentira. Lo bonito de ellas es no poder decir qué es verdad y qué no lo es.

Ya hemos Mentido. Ahora, ¿Decimos la Verdad?

Aquí el eterno dilema: ¿Decimos la verdad sobre nuestras fotografías o mantenemos el misterio, fomentando, así, la mentira? Yo diría que depende. De la imagen, de lo que quieras transmitir con ella, de lo que quieras conseguir ocultando o mostrando la realidad, de tus espectadores. Personalmente me gusta mucho mostrar los making of, sobretodo para mostrar que hacer una fotografía no es sólo hacer click sino que hay un trabajo detrás. Pero a veces puede no interesar. ¿Qué mira la chica de la foto? ¿Quizás la persona que le ha regalado la rosa y ahora se marcha? ¿No creéis que rompería toda la magia de la foto si confesara que la chica estaba vendiendo rosas, la que tiene en la mano era una que se rompió y, por lo tanto, no se podía vender. Y que andaba buscando con la mirada posibles clientes cuando ya hacía rato que no vendía nada? Mejor no decir la verdad, ¿no? Pero si no dices la verdad de la imagen que presentas a tus espectadores, aunque es cierto que éstos deberán imaginarse la historia que hay detrás de la imagen, nunca sabrán la verdad. Al principio del artículo os decía que una profesora me dijo una vez que “fotografiar es mentir”. No os he dicho que la frase continuó con un “y no decir nunca la verdad”. Así que cuando veas una fotografía en la que interpretas algo, no podrás estar nunca seguro sobre si tus suposiciones son ciertas. Ni siquiera si el autor de la fotografía te da más detalles de la fotografía. Nunca sabrás si hubo algo más, si te lo ha contado todo o, simplemente, si lo que te ha contado es cierto.

En Conclusión

Puede parecer que tengo una imagen muy negativa de la fotografía, pero no es así en absoluto. Mentir puede considerarse algo feo en la mayoría de los casos. Pero las mentiras fotográficas son diferentes, porque hacen volar la imaginación. Porque crean historias, esconden realidades, dan que hablar. No creo que sea necesario evitar las mentiras en la fotografía porque las mentiras son las que llenan de significado las imágenes (paradójico, ¿no?).

Tengo que confesaros algo: sí, soy una mentirosa. Y me encanta.

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