La deuda externa

Omar Marroquín Pacheco

La democracia, como valor fundamental de la vida pública, tiene una dimensión no solamente política, sino también económica, social y cultural.  La realidad latinoamericana presenta datos dramáticos de pobreza crítica, con la existencia de más de  190 millones de personas bajo la línea de pobreza.

Esta situación se agrava año con año de manera injusta y peligrosa, con aumento del desempleo, la reducción de los salarios y las manifestaciones de violencia y criminalidad.

El problema abordado no es solamente económico, sino también social, cultural y sobre todo político, por las amenazas que significa para el equilibrio institucional y la continuidad del régimen democrático.

Se reconoce que una de las principales causas de las situación es la deuda externa (aproximadamente mil dólares americanos por habitante), con sus discutibles condiciones de pago de intereses y capitales, el deterioro de los precios en los productos de la región en las relaciones de intercambio y las medidas proteccionistas que se dan en algunos países.

 

En los últimos diez años los países  latinoamericanos remitieron para los países industrializados, como servicio a la deuda, alrededor de 275 billones de dólares de acuerdo a los datos de CEPAL.  Y que a pesar de la situación la deuda que a mediados de los 70´s era del orden de 40 billones  sobre paso los 400 billones de dólares para finales de los 90´s.

Desde hace muchos años los países tanto de Latinoamérica como de África y Asia, vienen realizando un gran esfuerzo de exportación de sus ahorros, para hacer frente al servicio de la deuda externa, dicha circunstancia ha creado problemas tales como la agudización de la pobreza, o las dificultades que enfrentan para modernizar sus aparatos productivos y sus infraestructuras sociales.  A pesar de las soluciones aplicadas, la dimensión de la deuda externa, sigue sobrepasando por mucho las posibilidades reales de pago de casi todos los países de Latinoamérica,  África y Asia.

En tales circunstancia se  hace necesario definir para el correcto y pacífico de las relaciones internacionales, el marco jurídico que sirva de referencia para la regularización de las deudas futuras.

Definiendo tanto los principios generales del Derecho en materia de obligaciones, así como las del moderno Derecho Internacional, en donde habrán de ubicarse las obligaciones de la deuda externa, como el derecho al desarrollo, a la autodeterminación de los pueblos y a la soberanía permanente sobre los recursos naturales.

 

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