El mosaico de las memorias

Por Christian Echeverría

Tribunal de Consciencia contra violencia sexual hacia mujeres durante el conflicto armado 1960-1996: 1,465 violaciones, 285 casos verificados, torturas sexuales en Quiché, Huehuetenango, Alta Verapaz y Chimaltenango hacia niñas y adolescentes entre 0-17 años, esclavitud sexual en Guatemala, mayoría de víctimas: indígenas. Fundación Sobrevivientes-2012: 2,356 evaluaciones clínicas para determinar violencia sexual en INACIF hasta julio. Comisión de Esclarecimiento Histórico-1999: 42,275 víctimas de violaciones a DDHH. Comité de Unidad Campesina-2012: 9 presos políticos, más de 80 días detenidos en agosto. Normalistas en Pie de Lucha-2012: 1 docente detenido y 4 adolescentes en conflicto con ley penal. Confederación de Unidad Campesina Guatemalteca-2012: Guatemala, segundo país más violento de América para sindicalistas después de Colombia. SEPAZ-2012: Arenales Forno cierra Archivos de la Paz.

En el encuentro alguien preguntó: ¨¿Para qué la memoria? (…) Para encontrarnos en la historia¨ -solita se respondió-.

Hace poco, alguien me invitó a una jornada reflexiva del libro de la SEPAZ del 2011: Guatemala, la infinita historia de las resistencias en AVANCSO. Había líderes campesinos, estudiantes universitarios, mujeres, académicos, maestras públicas, ex combatientes, e hijos de detenidos-desaparecidos. El objetivo del encuentro, que tendrá su continuación el 31 de agosto en la USAC; era construir un espacio de reflexión y análisis del pasado, desde las voces de sus actores y la sociedad en general. Reflexión y análisis hoy.

El libro de la actualmente desafortunada SEPAZ, publicado en 2011 desde su administración anterior liderada por Eddy Armas; es un profundo trabajo sociológico coordinado por Manolo Vela Castañeda, que contó con la contribución de artículos de Pablo Ceto, Cindy Forster, Glenda García García, Leticia González, Marta Gutiérrez, Margarita Hurtado Paz y Paz, Carlota MacAllister, Morna MacLeod, Denise Phe-Funchal y Ricardo Sáenz de Tejeda; quienes desde su memoria aportan invaluablemente a la sociedad actual, para desmitificar nuestra Guerra Interna, muy frecuentemente hecho desde la izquierda, donde tendemos a idealizar al insurgente revolucionario, despojándolo de sus temores, defectos de carácter, ambigüedades, mezquindades, miserias humanas y de su humanidad; para convertirlo en un héroe defensor-a de la vida, tal vez; porque ésta tiende aquí a perecer por decreto, sistema y cultura.

Una guerra distorsionada o hasta negada como memoria colectiva, por las derechas y sectores conservadores moderados y ultraconservadores a través de sus medios de comunicación corporativos y centros de poder académico, que imponen una memoria alienada (más a la clase media), de un país sumergido en ¨dos fuegos y una sociedad pasiva¨ durante la época, haciendo invisibles no sólo las complejas interacciones entre actores sociales del conflicto (las guerrillas en plural), con las poblaciones rurales indígenas más diversas, y omitiendo las formas diferenciadas de resistencias de estos pueblos, que convivían paralelamente y/o se incorporaban a la de grupos armados revolucionarios, en medio del intento de unos por hacer de los otros parte de su proyecto sociopolítico, y de los otros por hacer de los unos la respuesta a sus agravios históricos y urgencia de esquivar la aniquilación. Ambos, basados en la esperanza.

O la acción voluntaria de algunos por incorporarse a los cuarteles, que les supondría escapar de la miseria de la ¨aldea feudal¨, aprender el castellano y descubrir un ¨mundo mejor¨.

Obra que desmitifica una memoria idealizada y otra alienada (cuando no negada) como pretende el siniestro Antonio Arenales Forno. El libro supone una autocritica profunda a la izquierda y una oportunidad importante para comprender la historia del país. Quizás, la mejor refutación hasta hoy a la tésis del sociólogo francés Lebot sobre la guerra guatemalteca, de un divorcio total entre los mundos indígenas y el proyecto revolucionario marxista ladino, desde una plataforma de conocimiento guatemalteco para Guatemala. Quizás, está planteada una pugna entre la memoria y la historia como productos académicos por un lado, y éstas, como voces y acciones vivas en el presente para comprender y transformar la Guatemala actual, por otro. Una mirada al futuro desde el pasado, a pesar del compromiso del actual gobierno por el olvido, el silencio, la impunidad y la reproducción de la injusticia.

También estuve en la presentación del libro de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG) y el Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP), que contiene el Tribunal de conciencia político-simbólico que pretende romper el silencio y demandar justicia por la violencia sexual hacia las mujeres, en especial indígenas, por parte del Estado como arma de guerra, que se usó sistemática y masivamente para dominar a las poblaciones indígenas, eliminar su cultura y ¨castigar¨ al enemigo interno insurrecto.

El libro muestra una valiente y dramática exposición de siete testimonios de mujeres (entre ellas, mujeres indígenas mayas) de Alta Verapaz, Chimaltenango, Quiché, Huehuetenango y Guatemala, que durante la Guerra Interna sufrieron más de una violación sexual, tortura, violencia psicológica, estigmatización y/o la desaparición forzada de esposos o hermanos-as, a manos del ejército, dentro de su estrategia contrainsurgente por el control de la mente (y el cuerpo) de las poblaciones. También muestra como en el HOY, durante el gobierno de Oscar Berger, la violencia sexual hacia las mujeres indígenas continúa siendo perpetrada por las Fuerzas de Seguridad del Estado Guatemalteco durante desalojos violentos apoyados por el sistema legal (Artículo 256 del Código Penal, que tipifica el delito de usurpación), en comunidades con fuerte presencia de empresas mineras o monocultivos agroindustriales durante el 2006 y 2007. Desalojos violentos peticionados por terratenientes locales, alcaldes o empleados de las empresas con presencia en las comunidades. Órdenes estas, solicitadas por el MP a jueces del ramo, quienes ordenan, y ejecutadas por soldados, policías, y agentes privados de seguridad de dichas corporaciones.

Las acciones de los desalojos -denuncian las mujeres-, conllevan también una cadena de violaciones a DDHH que incluye saqueo de sus pertenencias, animales de crianza y alimentos, quema de viviendas, además de las ya mencionadas violaciones que HOY permanecen impunes, y que resultan en la continuación de delitos que tienen por objetivo hacer muestra de poder sobre las resistencias actuales, visualizan a la mujer como ¨botín de guerra¨, evidenciando el carácter estructural contrainsurgente del Estado Guatemalteco, más allá del fin formal del enfrentamiento armado de los 36 años. Las mujeres empiezan a romper el silencio y denuncian la continuación de una guerra en su contra, a pesar del discurso oficial de la Firma de 12 Acuerdos.

El Tribunal visualiza relaciones de poder entre géneros en la Guatemala actual, a partir del pasado. Ambos libros son, historias vivas de memorias y resistencias en Guatemala, del pasado y de HOY.

Metodologías para el presente.

Dos aportes fundamentales surgieron de intervenciones durante el encuentro en AVANCSO. Encontrar una metodología para construir memorias en la actualidad, y visualizar resistencias actuales (la Marcha campesina o los normalistas). Desde ahí, el impacto de la tecnología actual sobre la memoria no es menor y no puede ignorarse. Fotos, videos, testimonios, entrevistas, comunicados de prensa, se han publicado en redes sociales en perfiles como Marcha indígena campesina y popular, Todos somos Barillas o Normalistas en pie de lucha. Si a los presentes en aquel intercambio nos hubiesen preguntado qué pasó durante el estado de sitio reciente en Barillas; mucho tendría que ver esta nueva comunicación para encontrar consensos, discursos e imaginarios similares. No esperamos 30 años para que una comisión de verdad nos dijera qué pasó.

El libro del Tribunal de conciencia, es también un instrumento vivo de memorias y resistencias vivas para el presente. La memoria de las resistencias actuales se construye hoy en tiempo real.

Una pregunta trascendental.

¿Por qué es importante aprender de nuestros pasados? Desde el triunfo de Doroteo Guamuch Flores, hasta las mujeres indígenas que enfrentaron a una patrulla militar durante el peor momento de la Guerra para evitar que se llevaran a sus hombres. Porque la infinita historia de las resistencias de los guatemaltecos-as, es HOY una lección para la acción social transformadora, la ética solidaria y las identidades colectivas, todas HOY, muy frágiles e inciertas; más aún así, para eso sirve el mosaico de las memorias.

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