El baile de las momias

Por Crosby Girón

Ahora que las botas han vestido su más “civil” disfraz de títeres vemos que las momias, sí, esos cadáveres vivientes que en este país suelen acarrear basura, han vuelto a subir al escenario donde disfrutan su gran baile. Y lo hacen hablando una jerga bastarda que en los periódicos parece letanía.

Las momias que han  tenido vicepresidencias a su cargo. O sea, comparten responsabilidades criminales por las muertes que desde el ministerio de la matazón, perdón, de gobernación, se cometieron. Momias que han tenido a su cargo comisiones de transparencia y anticorrupción, pero que se hicieron la vista más gorda cuando cierta secretaría se utilizó para contrabando plano y llano. ¡Y dicen que defienden la Constitución! Otros cadáveres se ven y son aquellos mismos que se han herrumbrado en el parlamento y cuyos crímenes con las bebidas guarosas han quedado simplemente en el olvido.

La lista de cadáveres no es larga, ya saben ustedes que ser guardianes del capitalismo a nivel internacional suele tener prestigio entre la fauna política local. Sobre todo cuando ese capitalismo, pese a haber mostrado el desastre a nivel mundial, es la piedra angular del status quo, o sea de la desigualdad. Ni qué se diga de aquellos que fundan su partido y luego salen con cara de compungidos diciendo que son técnicos y no asumen sus tropelías que atentan contra todos los que solo pedimos ejercer una ciudadanía civilizada.

Las momias no tienen empacho en negar tremendos delitos que avergüenzan a la humanidad. La verdad es que esa catadura de momias no sorprende, su estirpe así lo determina. Otras llevan casi escondida su veta de vate, sépanlo.

El actual gobierno se ha dedicado por una parte a buscar hasta debajo de las piedras cualquier elemento que exculpe a su más encumbrado líder de crímenes que lo perseguirán hasta su último suspiro. Mientras que el latrocinio tenga su artífice en las mal llamadas “alturas” del poder todo parece estar bien aceitado. Todo el reparto viento en popa.

Mientras tanto, la violencia, el crimen, la corrupción, etcétera, etcétera, sencillamente rampantes, cumplen la función de la disfunción.

Y las demandas ciudadanas, nada, para ellos no hay nada “y si no le gusta, trágueselo” como diría cierto jefe militar hará algunos años a un periodista. No importan las mujeres ni la juventud ni las mayorías étnicas.

Quieren “fortalecer” el “sistema de seguridad y justicia” y el “sistema político”. Tamadre, hágame el jodido favor.

Nada se dice del respeto a las consultas comunitarias. Nada se dice de la eliminación de privilegios fiscales. Nada hay en contra de los monopolios. De la tenencia de la tierra olvídese, primero contratarían a Ríos Montt como comisionado para los derechos humanos.

¿Entonces qué rechingada madre quieren?

Muy sencillo. Quieren garantizar que el criminal modelo de acumulación siga intacto y para ello están dispuestos a matar cualquier iniciativa que se les oponga. O quieren que usted, ingenuo amigo y amiga, legitime eso con su silencio.

 

 

 

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