“Los derechos sobre sexualidad no se pueden abordar de manera aislada”

David Brooks

La Jornada

Sorprende a Mariela Castro Espín que se le haya permitido entrar a Estados Unidos, algo que provocó reacciones casi histéricas entre líderes anticastristas y políticos nacionales, mientras que, por su parte, esta hija de la revolución cubana también sorprende a muchos aquí por ser una voz crítica y contemporánea que invita al futuro, a una lucha contra todo tipo de hegemonía e imposición para llegar a una sociedad emancipada en la que se compartan plenamente los derechos.

En foros públicos y académicos, en reuniones con contrapartes dedicadas a la educación y salud sexual en San Francisco y Nueva York y en círculos progresistas estadunidenses, la doctora Mariela Castro abordó los temas complejos e interrelacionados de la lucha contra todo tipo de discriminación, sobre todo su enfoque en torno a los derechos de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT). Inevitablemente, la hija del presidente Raúl Castro tuvo que dialogar aquí también sobre las relaciones bilaterales y la dinámica política y social de su país. Con franqueza, humor y críticas, rompió algunos de los estereotipos que se tienen aquí –aun entre progresistas– de los procesos que se viven en la isla.

En entrevista con La Jornada en esta ciudad, en medio de incesantes actividades, platicó de su trabajo, de sus percepciones de Estados Unidos, de sorpresas y esperanzas.

La directora del Centro Nacional para Educación Sexual (Cenesex) y la voz más influyente en la promoción de los derechos LGBT en Cuba comentó sobre el origen de su trabajo. “Me siento muy identificada con los procesos revolucionarios. Más allá del vínculo familiar, por lo que conozco de la historia de Cuba y por todo lo que aprecio del pueblo de Cuba, estudié en la universidad la filosofía marxista, que me dio muchas herramientas para entender el mundo y, como decía Marx, para transformarlo. Justamente hay cosas dentro de la realidad de la revolución cubana que me gustan y otras que no –como en todas las sociedades en que uno vive– y una que no me gustaba era esta actitud discriminatoria hacia los homosexuales.

“Me hacia sentir incómoda, no me gustaba que la revolución cubana tuviese estos elementos. Cuando empecé a estudiar educación sexual empecé a buscar qué hacer para tratar de sensibilizar… Encontré en el pensamiento revolucionario muchos elementos marxistas para enmarcar este problema, para presentar una plataforma dentro de nuestros principios: la emancipación del ser humano, que es realmente el objetivo principal del socialismo. Pero tiene que ser plena, no una emancipación con algunos prejuicios”.

No se puede abordar de manera aislada el tema de los derechos LGBT, enfatiza. “Desde el enfoque que le doy a este trabajo, no se debe deslindar, separar, la lucha por los derechos LGBT de otras conquistas sociales. Hoy existe una tendencia a separarla. Eso no le da fuerza, la banaliza, y la parcializa. O sea, después de que las personas gays puedan casarse, ¿ya no van a luchar por ningún otro cambio social en sus países? ¿Ya les bastó? Yo creo que todas estas cuestiones de los derechos deben estar interrelacionadas y fortalecerse presentándose juntas, con sus particularidades…. se debe seguir luchando por los derechos de las soberanías nacionales. Y seguir defendiendo los derechos raciales y étnicos, los derechos a la salud y la educación de nuestros pueblos. Todas estas reivindicaciones tienen que interrelacionarse, pero no luchar por una sola y abandonar la otra, porque eso sólo resulta en la reproducción de hegemonías.”

Insistió en que la salud sexual no es asunto moralista ni higienista, sino un trabajo contra todos los perjuicios históricos basados en la explotación de los seres humanos, ya que los cuerpos humanos siempre han sido prisioneros de esas ideologías de dominación. Por lo tanto, la emancipación del ser humano tiene que desarticular los esquemas de una clase sobre otra, de un país sobre otro, de una ideología sobre otra, de hombres sobre mujeres, de una raza contra otra, de una religión sobre otra. Subraya que la discriminación de todo tipo tiene el mismo origen: la dominación de un grupo sobre otro. El objetivo es otorgar derechos a los que aún no los tienen, pero no quitando derechos a los que sí los tienen, sino compartir plenamente los derechos.

Desde que se le otorgó una visa para visitar el país, poderosos políticos, obviamente encabezados por los legisladores cubanoestadunidenses anticastristas de Florida y Nueva Jersey, figuras de las cúpulas de ambos partidos nacionales y el candidato presidencial republicano Mitt Romney, han expresado repudio y criticado al gobierno e Barack Obama por dejarla entrar.

¿Por qué asusta tanto a tanta gente poderosa en Estados Unidos su presencia aquí? Tienen miedo a perder los privilegios que tienen con sus manipulaciones políticas y mediáticas de la política de Estados Unidos hacia Cuba, responde. Explica que el bloqueo es negocio para muchos que se benefician de esta política. Mi presencia es un elemento simbólico para ellos. Piensan que porque me dieron visa las relaciones con Cuba van a mejorar, y eso no les conviene para sus negocios.

Reiteró la posición de La Habana de estar dispuesta al diálogo con Washington entre iguales y con respeto a la soberanía para normalizar relaciones. Pero resumió lo que ha vivido Cuba, desde los múltiples intentos de asesinar a Fidel Castro, hasta el caso de los cinco cubanos antiterroristas presos en Estados Unidos, y recordó que hay más de 5 mil víctimas de atentados terroristas contra Cuba. Se declaró en favor de una negociación para permitir que los cinco sean liberados, junto con Alan Gross, quien cumple condena en Cuba por violar leyes de ese país, para que todos vuelvan a sus casas, y dijo que eso estaba en manos de Obama.

¿Qué suceso reciente le da más esperanza en el mundo? Castro responde: “Wikileaks”, y se ríe. Explica que eso ha tenido un impacto directo sobre los polos del poder. Pero agrega que lo que genera esperanza también es “el nuevo lenguaje de los nuevos movimientos sociales en su lucha por sus reivindicaciones… los movimientos sociales me entusiasman, hay que ver qué pasa, cada cual con sus particularidades y en su propio contexto”.

Fuente: www.jornada.unam.mx/2012/06/04/index.php?section=mundo&article=035n1mun

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