Los terroristas guatemaltecos

Por Crosby Girón –

La Real Academia Española nos dice que terrorismo es: “Dominación por el terror” y también refiere que es “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”.

Pero hay más. Según el Diccionario Merriam-Webster el terrorismo es “el uso sistemático del terror”. La Encyclopædia Britannica ahonda y señala que el terrorismo se utiliza “para coaccionar a sociedades o gobiernos” y añade que es utilizado por una amplia gama de organizaciones políticas en la promoción de sus objetivos, tanto por partidos políticos nacionalistas y no nacionalistas, de derecha como de izquierda, así como también por corporaciones, grupos religiosos, racistas, colonialistas, independentistas, revolucionarios, conservadores, ecologistas y gobiernos en el poder”.

Lo que tenemos entonces es que estas prácticas, ni son nuevas ni son exclusivas de “un grupo u otro”. Se trata de una forma de violencia política que se distingue del terrorismo de estado por el hecho de que en éste último caso sus autores pertenecen a entidades gubernamentales.

Si alguno se da una vuelta por Wikipedia leerá que la palabra “terrorismo” se encuentra política y emocionalmente cargada, y esto dificulta consensuar una definición precisa. Para mí eso no es más que un raro galimatías para decir que todos los grupos tienen claro que el terrorismo es una táctica efectiva en la consecución de sus objetivos.
Si se sigue leyendo en esa fuente se puede leer que tanto los unos como los otros suelen mezclar el concepto con la legitimidad o ilegitimidad de los motivos propios o de su antagonista.

Si partimos de 1950 a la fecha podríamos ver que se ha vivido medio siglo de terrorismo como si nada. Y durante todos estos años se ha ido “discutiendo” sobre lo que es y lo que no es, mientras que la sangre derramada en muchos casos sigue clamando justicia.

Me ha llamado mucho la atención lo siguiente: en su sentido actual, el término fue acuñado extensivamente por la propaganda nazi para hacer referencia a los movimientos de Resistencia de los países ocupados por el ejército alemán y consolidado por las dictaduras latinomericanas de las décadas del 70 y del 80 y los Estados Unidos, en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional desarrollada desde la Escuela de las Américas.

El sitio de Wikipedia cita un estudio hecho por el ejército norteamericano en 2003 (el mismo año que ese ejército invadió y ocupó a Irak utilizando una mentira como excusa: la existencia de armas de destrucción masiva) en el que se afirma que “existen más de 100 definiciones de terrorismo”.

Al parecer, esta dificultad para definirlo ha hecho que “muchos especialistas consideran la palabra terrorismo un término que en su uso ha devenido en un concepto meramente propagandístico para descalificar al enemigo más que definir una situación de forma objetiva.”

Luego de ver esos datos podríamos deshilvanar un par de ideas. Una de ellas tiene que ver con el objetivo primordial del terrorismo: COACCIONAR SOCIEDADES O GOBIERNOS. Si yo me pregunto ¿quién coaccionó a quién en 1954 en Guatemala? la información disponible dice que fue el gobierno de Estados Unidos mediante la United Fruit Company con el aval de los oligarcas del país. Es decir, participaron en alianza un gobierno extranjero, una corporación multinacional y grupos religiosos, racistas, colonialistas, conservadores, etc. La información disponible indica que Jacobo Árbenz no era un comunista o terrorista sino uno de los hombres que pudo marcar la diferencia entre lo que hoy tenemos y la visión que él tuvo para estas tierras.

Ese crimen y esa afrenta universal es el origen de las fuerzas revolucionarias en el país. Por supuesto que utilizaron tácticas que estuvieron muy en auge en esos años, recordemos que los movimientos armados iniciaron dentro del mismo ejército. De modo que cada cual tomó su espada-argumento-terrorista y quiso defender sus objetivos. El resultado de esa violencia la tenemos hoy como un magma que nos envuelve y ahoga: las dictaduras latinoamericanas apadrinadas por Estados Unidos son la respuesta innegable ante el atraso social, científico y económico de las sociedades continentales. Su violencia es un lastre execrable en nuestra historia, su violencia expresó la rabia y la deshumanización de años de lucha, terror versus terror.

Hoy que se supone la “paz y la democracia” tienen 16 años recorridos, resulta que nada ha cambiado y los niveles de violencia, corrupción y crimen se extendieron tanto que los oligarcas se decidieron por impulsar al gobierno a uno de los hijos de la Escuela de las Américas y acuerparlo con todos sus “cuadros” para “recuperar al país”.

Y han puesto a su disposición a todos los lacayos y canes para defender con garras y dientes el tribal mundo de sus ideas, o mejor dicho, defender ideas que solo hacen inflexible e invivible este terruño: los robots que acezan y lanzan sus gruñidos sordos; los que van a baúl de las viejas mañas a desenterrar cadáveres; los que a falta de ideas vuelven a usar los dardos del terrorismo; los que se solazan con la imagen del asesinato y la tortura de sus semejantes; los que ahítos de tanta mentira gozan de sus cada vez más perversas creatividades.

Solo una mente enferma y podrida podría afirmar que ser terrorista es protestar porque hay hambre y necesidad de salud y trabajo. Solo una mente autómata podría repetir las letanías del verdadero terror sistemático al afirmar que luchar por la libertad es terrorismo.
Y también solo una mente libre, trabajadora, saludable y sin hambre podrá construir en este lugar una sociedad donde la opresión se ejerza únicamente contra la impunidad.

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