La era de los bandoleros

Por Crosby Girón

Tal parece que estos años quedarán en la historia como una época en la que los bandoleros que esquilman a los pueblos están en el pináculo del poder. Se ha perfeccionado a tal grado el arte del esclavismo que es un hecho irrefutable que es el sistema único actual. La violencia se ha organizado de tal manera que no hay espacio ni fuera ni dentro de ella. Es el espíritu de la época.

Si se pudiera tener en la retina por un momento todo el movimiento del mundo y las condiciones de vida que se tiene en todos los lugares, se podría tener una idea clara de por qué se puede pensar en un mundo distinto. Tenemos un escenario donde las prisiones son países y los carceleros son llamados gobernantes; unos seres a los que la población “elige”; pero ellos solamente son unos empleados reemplazables de los bandoleros globales.

A los carceleros no se les puede pedir que desarrollen un pensamiento de gran calado que sea capaz de vislumbrar un futuro con dignidad porque no fueron formados para eso. Hace poco estuve leyendo una lista de las “familias burguesas” más ricas de América Latina y me pareció curioso que siendo Guatemala uno de los países con más helicópteros per cápita ninguna de sus oligarquías tenga un nombre en esa lista. Y también me ha llamado la atención que sea precisamente Guatemala el país que, en apariencia, está haciendo un llamado a la despenalización de las drogas.

¿Por qué se está pidiendo que el tráfico de drogas que en su mayoría se consumen en EE.UU sea legal? Por lo pronto es una idea que aparenta ser lógica dado que la estrategia de las últimas tres décadas no ha dado resultados ostensibles, pero sí ha dado toda una secuela de violencia y también de construcción de un nuevo actor político vinculado a las actividades relacionadas con el tráfico de estupefacientes.

Desde mi punto de vista hay varios elementos que hay que tomar en consideración para conocer cuál es la verdadera agenda detrás de estos movimientos.

Uno de ellos es el momento que está viviendo Estados Unidos respecto de los conflictos que tiene para seguir manteniendo el estado de cosas, es decir, el uso de la violencia a gran escala para satisfacer sus intereses nacionales (por encima del resto de la humanidad). Lo otro que hay que tomar en cuenta es que existe un actor político que empieza a configurarse y que está destinado a ser el futuro en materia política: las hordas inconformes de las grandes metrópolis y los actores para políticos y tradicionales en los países de la periferia.

La agenda de despenalización de las drogas es parte de todo esto pero su objetivo es obtener la mejor tajada. Y claro, esa no es una idea propia, pero sí es una idea que ya se compró en los supermercados del pensamiento.

 

 

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