El caso Irán, mucho ruido y pocas nueces

Por Miguel Ángel Sandoval –
mszurdo@hotmail.com

Siempre he pensado que Guatemala carece de una adecuada política exterior. O para ser más exactos, el país ha vivido el tema exterior con la visión que tienen del mundo los empresarios exportadores y nada más. Y por supuesto, la visión militar de la contrainsurgencia, para mantener vínculos con Israel, Taiwán, Corea del Sur, entre otros. A ello se agrega en los últimos años la conversión, por accidente, de los Acuerdos de Paz en una veta exportable vía las misiones de paz que se pagan en dólares al ejército y gobierno de Guatemala.

Esto viene a cuento porque la supuesta gaffe diplomatique del actual gobierno y su sucesor, al invitar al presidente Mahmud Ahmanideyad, solo expone que ni el que sale ni el que llega, tienen claro el significado de la presencia de Guatemala, por dos años, en el consejo de Seguridad de la ONU, que como se sabe, analiza los temas candentes de las relaciones internacionales y en el momento actual, Irán con el golfo pérsico son uno de los puntos más álgidos. Y como este tema, habrá varios en los próximos 24 meses.

Para que se tenga claro el asunto, en la sede de la ONU de Nueva York, lo que hay es un enviado especial con rango de embajador, que asiste a las reuniones del consejo de seguridad y solo de manera eventual, puede asistir el canciller y excepcionalmente, un presidente, pero no a las sesiones, sino a algunas reuniones que se pacten con los miembros del consejo pero de manera que esto no interrumpa el trabajo, etc. etc.

Es por ello que durante ese periodo, un país, en este caso el nuestro, recibe visitas de quienes estén interesados en ventilar temas que pasan por el consejo de seguridad, y para ello, buscan hablar con el canciller o el presidente de manera directa, sea para sus intereses puntuales o para enviar mensajes a terceros, pues saben que el delegado en la sede del consejo, recibe instrucciones y no decide nada (y es objeto en recepciones y esas vainas, de las practicas reconocidas para obtener información sensible) y además, con frecuencia viaja a su país a consultas. Así son las normas, usos y costumbres de este tipo de instancias internacionales.

Aunque en el caso guatemalteco habría que establecer primero una línea de trabajo internacional y ver si Guatemala, no es simplemente un voto mas para los intereses de EEUU en el consejo de seguridad o si es capaz de formular en algunos temas, propuestas propias, o de mantener algunos valores como la no intervención y solución negociada de los conflictos que se aborden, que forman parte de los principios fundacionales de la ONU, que uno esperaría sean respetados por el actual canciller y la política general del estado guatemalteco.

Sin ánimo de hacer muy largo este artículo, solo hay que pensar que Palestina, que ya tiene un sitio en la Unesco, tiene todo el derecho a ser Estado (lo cual esta inscrito en agenda desde la creación de Israel) y ello no puede ser limitado por Israel con el apoyo de Guatemala. Siendo parte del consejo de seguridad, este tema tendrá que verlo con otros ojos, esto es, con las reglas de oro de las relaciones internacionales, no con las que impone el lobby sionista, aquí o en cualquier lugar. Por ello me parece que en el caso actual, hay mucho ruido y pocas nueces; acaso, un poco del provincianismo que nos caracteriza, pero nada mas.

www.albedrio.org

 

Te gusto, quieres compartir