El drogadicto que fuma piedra en las calles de la zona 1

Por Louisa Reynolds

Cuando Crosby lo vio, supo de inmediato que su foto ilustraría bien la portada de su libro, “El Hijo del Ángel y otros relatos”. Era un muchacho de la calle, de unos 23 años, despeinado y con la mirada ausente, que vestía pantalón de lona y sudadera roja. Uno de los muchos yonkis que vagan por las calles del centro histórico, inhalando thinner y fumando piedra.

Crosby iba acompañado de su amigo, el escritor Godo de Medeiros, quien se acercó al joven y le preguntó si podían tomarle una foto.

Unos tres meses después, Crosby iba manejando por la novena calle, cuando lo reconoció, platicando distraídamente con un muchacho que se gana la vida imitando las coreografías de Michael Jackson en los semáforos. Lucía distinto, se había rapado la cabeza, pero definitivamente era él.

Le bocinó para llamar su atención y el joven se acercó con cierto recelo. Tomó en sus manos el ejemplar del libro, con su olor a papel recién impreso, y contempló la portada, donde aparece su retrato en la esquina izquierda inferior.

Nunca supimos cómo se llama el muchacho que se dedica a vagar por las calles de la zona 1, fumando piedra para escapar por unas horas del sufrimiento, del tedio o quizás de los recuerdos de un pasado turbulento.

Su foto quedó grabada, en blanco y negro, como la encarnación del personaje central del relato “El Hijo del Ángel”, el cual narra en toda su crudeza y horror, el sórdido pasado de un joven que viola a una niña de cuatro años y luego muere vapuleado por una turba de linchadores. Es un texto violento, descarnado y brutal como el rostro lacerado del país donde nació su autor.

“Estos cuentos fueron escritos con la delirante lucidez de quien puede transitar de un sueño pálido a la pesadilla; de un mundo onírico a la sangrante realidad; de Borges y Kundera a Zola. Y en todos hay un delicado aroma de palabras; una orgiástica combinación de frases lúdicas; y una implacable intolerancia al eufemismo”, afirma Carlos Velásquez, semiólogo de la Universidad de San Carlos, en el prólogo del libro.

Ya sé lo que están pensando: ¿cómo pueden ser objetivas las palabras de una mujer que cumple la doble función de compañera sentimental y agente literaria del autor? ¿No dicen que el amor es ciego? Para refutar o validar mi recomendación del libro no les quedará más remedio que ir corriendo a La Casa del Libro y comprar un ejemplar.

“El Hijo del Ángel y otros relatos” fue publicado por la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC. Está a la venta en La Casa del Libro y próximamente en Sophos. También pueden comunicarse al correo electrónico crosbycrosby@gmail.com para hacer pedidos a domicilio.

www.albedrio.org

Te gusto, quieres compartir