La lucha armada y su ideología

Por Mario Roberto Morales –
consucultura@intelnet.net.gt

Este libro se presentará el jueves 1 de diciembre a las 18:30 en el Centro Cultural de España en Guatemala

Este libro fue publicado por primera vez hace diecisiete años por la Editorial de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y no causó buena impresión en lo que entonces era la izquierda oficial porque ésta percibió que yo abordaba el asunto de la ideología de la lucha armada con muy poco respeto. En realidad trataba de explicarla sin solemnidades, buscando establecer en qué había consistido y quiénes la habían estructurado, lo cual me llevó a escudriñar los documentos panfletarios de la época, sin que en ellos hallara una correspondencia entre lo que se decía y las motivaciones que llevaron a mi generación y a la anterior a tomar las armas. Por el contrario, creí haber hallado esas motivaciones en la llamada “poesía revolucionaria” local, sobre todo en sus dos exponentes máximos, Otto René Castillo y Roberto Obregón, y me dediqué a averiguar en la obra de ambos cuáles eran las fuentes y los condicionantes que conformaron las convicciones que los llevaron a ellos y a tantos otros a fundir su militancia con su literatura. Es decir, sus actos con su prédica.

Como el libro era una tesis de maestría en sociología, su objeto de estudio desconcertó por igual a algunos sociólogos ?quienes entonces no entendían que la literatura puede ser objeto de la ciencia social debido a que es un hecho ideológico? y a algunos literatos ?quienes no pasaban de una apreciación impresionista y deshistorizada de los textos estéticos. Esto, unido al escaso entusiasmo que por sus contenidos expresó la ya mencionada izquierda, tuvo como resultado una recepción en sordina que refundió el libro en la conocida mudez de la censura de izquierda.

Después de la firma de la paz, la ex guerrilla oficial ha vivido un paulatino cuanto forzado proceso de apertura de criterios, acicateada por las derrotas políticas que con dolorosa inmadurez se ha procurado a sí misma y, en consecuencia, el libro empezó a merecer un interés creciente a pesar de que la primera edición se había agotado desde los años 90. De hecho, esta segunda viene a llenar una demanda explícita, cuando el interés por el conflicto armado ha cundido también en las generaciones posteriores a las que protagonizaron la lucha, debido a que sus más lúcidos miembros comprenden que la problemática nacional que les toca enfrentar se encuentra condicionada por aquel fenómeno, el cual constituye además un referente obligado para entender la historia nacional de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI.

Para esta segunda edición quise hacer algunos cambios formales, como por ejemplo quitar buena parte de la gran cantidad de citas en el texto para trasladarlas a una sección de notas al final. Pero el editor me aconsejó dejarlo como está, arguyendo que en este caso las citas no se desprenden de la exposición sino que forman parte de ella. Tiendo a estar de acuerdo con ese criterio. Y aunque ahora hubiese preferido ver el texto un poco más ordenado, he optado por dejarlo igual a la primera edición en aras de la fidelidad a los avatares y las limitaciones académicas que vivía en la época en que lo hice. Nada se diga del contenido, que no ha sido modificado en forma alguna.

El libro es sobre todo un análisis de la ideología que empujó a cientos de jóvenes a renunciar a un futuro planificado para entrar en la clandestinidad y en una militancia a menudo percibida como sórdida y contaminada por ideas derrotistas, como la del martirologio y la muerte entendida a la manera de un valor apetecible, aunque todo esto viniera expresado mediante una retórica romántica, altisonante y llena de ansias de un heroísmo trágico, el cual de hecho se cumplió en el caso de los más importantes guerrilleros y poetas de entonces.

El libro también reconstruye el proceso de la lucha armada que va de 1960 a 1970, anterior al esfuerzo de guerra popular prolongada que corre de 1973 a 1996. El primer ciclo armado es menos conocido que el segundo, y por eso aquel ha sido injustamente subvalorado en cuanto a su importancia histórica. Este hecho fue una de las motivaciones que me impelieron a reconstruir el período, interpretándolo desde el análisis de las ideologías que le dieron vida mediante la muerte de tantos jóvenes idealistas.

Al escribir estas páginas también quise ajustar cuentas con el sentido histórico que pudo haber tenido mi juventud. Y hacerlo me salvó de hundirme en el derrotismo que aplastó a la izquierda mundial entonces, pues lo estructuré a lo largo del primer semestre de 1989, cuando se derrumbaba el bloque socialista, para presentarlo como tesis de maestría en sociología centroamericana en la Universidad de Costa Rica, a principios de 1990, cuando los sandinistas perdían las elecciones en Nicaragua, dando así al traste con cualquier posibilidad de revolución armada en Centroamérica. Haberlo hecho me ayudó a entender el final de una época, así como la necesidad de asumir formas de lucha alternativas al esfuerzo armado para enfrentar lo que se nos venía encima sin remedio: la globalización neoliberal.

Es grande mi complacencia al entregar el libro a sus nuevos lectores hoy, cuando el conflicto armado es objeto de análisis cada vez más desapasionados por parte de quienes lo protagonizaron, y también por quienes se interesan en averiguar en qué los sigue afectando a pesar de no haberlo vivido. Lo hago con la esperanza de que cumpla la función de contribuir a comprender la historia nacional del siglo XX y los desafíos que nos está poniendo por delante el XXI. Con todos los defectos que estoy consciente que tiene, este conjunto de páginas busca labrarse un camino directo a la conciencia histórica de mis compatriotas. Y en tanto lo concibo igualmente como un homenaje crítico a Otto René Castillo ?a quien nunca conocí? y a mi entrañable amigo Roberto Obregón ?con quien viví intensos momentos de idealismo político y literario en los cuales él fungió como espontáneo maestro y yo como pertinaz pupilo?, es mi deseo ofrecerlo también como un tributo a la memoria de los dos.

www.albedrio.org

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