¡INDIGNÉMONOS!

Por Crosby Girón

Una amiga de la Universidad me pidió recientemente que le ayudase con un trabajo sobre “los indignados”. En países del primer mundo se han hecho evidentes sus manifestaciones. Según Mario Roberto Morales, se trata de un “movimiento planetario” que articula su lucha contra la oligarquía financiera mundial.

En realidad hay bastante información en internet de toda clase. Hay quienes los apoyan y quienes los critican. En Guatemala muchos no saben absolutamente nada ni les interesa.

“No entiendo muy bien de qué se trata todo esto”, me dice mi amiga afligida. Luego me envió un archivo enorme de notas que se han publicado al respecto y yo adquirí el libro de Stéphane Hessel, texto que sería la base de todo esto.

Es un texto muy interesante y recomendable.

Pero en el archivo de notas encontré una escrita por una colega periodista en la que relata el fracaso que la convocatoria tuvo en Guatemala. El 15 de octubre se habría hecho una especie de convocatoria mundial para que en 50 ciudades los manifestantes hicieran lo suyo. Pero en la Plaza de la Constitución apenas hubo poco más de un centenar de personas y muy pocos chapines según el relato de la periodista. En la última línea del texto dice: “algunos pensaban que la sociedad chapina podría estar, por fin, despertando de su tan largo letargo.”

¿A qué se refiere? No sé, pero es muy probable que el que no se haya juntado un grupo muy numeroso de personas bajo el lema de la indignación, no significa que el país esté en un “tan largo letargo”…

Hace cinco siglos una civilización que había realizado importantes avances en astronomía, matemática, religión, etcétera; fue invadida y saqueada. Pero no solo eso, mucho de su conocimiento fue sencillamente borrado por los navegantes recién llegados, expertos en el arte del asesinato y el latrocinio.

Pasado el tiempo, hace tan solo medio siglo, nuevamente ocurre otro gran crimen hacia la humanidad en este país, esta vez a manos de un grupito de lo más granado en los altos mundos del crimen internacional de EE.UU. Luego la gran masacre contra la población.

Es cierto que no lo hicieron solos, fueron ayudados por las élites del país que constituyen la oligarquía local (rancia y blanca). Sin reconocer, claro, que es una oligarquía que se forjó con sangre y despojo.

Pero los guatemaltecos, los guatemaltecos reales están indignados desde hace mucho tiempo. Claro, no se pueden dar el lujo de ir a la plaza central a pegar de gritos. Se han ido del país y han andado hasta el norte y desde allá han sostenido a la Guatemala que persiste desde tiempos inmemoriales en el corazón de Mesoamérica. A la Guatemala de maíz y frijol.

Hay más de un millón de guatemaltecos fuera de su tierra porque, sí, indignados de tanta pobreza; fueron tras un sueño americano que apesta pero deja dólares en efectivo. (Esos “ilegales” le dejan millones y millones cada mes a las empresas “legales” de transferencias monetarias.)

Así vemos que la historia de resistencia en Guatemala es centenaria. Y tan solo en décadas recientes, millones de guatemaltecos han ido inventándose cada día la vida de una manera tan digna que exalta. Quizá muchos guatemaltecos anónimos ya pasaron de la indignación al compromiso y a la dignificación, pero siguen siendo anónimos. Quizá haga falta bucear un poco más y encontrar ahora sí, las verdaderas raíces de nuestra indignación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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