Atlantic Bridge: la mafiocleptocracia de la OTAN y sus (neo)conservadores transatlánticos

Alfredo Jalife-Rahme

Ahora sí que el mundo occidental transatlántico se quedó sin discurso axiológico: miente consuetudinariamente (v.gr. inexistentes armas de destrucción masiva en Irak), tritura los derechos humanos (desde la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad hasta Guantánamo), sostiene –bajo el disfraz de una democracia decimonónica– a la más salvaje plutocracia de todos los tiempos (motivo de la revuelta ciudadana de los indignados ocupantes de Wall Street; ver Bajo la Lupa, 16/10/11), libra guerras irredentistas de verdadero saqueo de las joyas geoestratégicas ajenas con el pretexto de guerras humanitarias, practica el terrorismo de Estado a escala planetaria, amén de que apoya a los grupos terroristas que mediáticamente pretende combatir (sus aliados jihadistas que controlan Trípoli), y fomenta una relación clandestina con el crimen organizado del narcotráfico (desde el operativo Rápido y furioso hasta su extraña asociación con los cárteles de la droga de México; ver Al-Jazeera; 3/11/10).

Al carecer de un vector axiológico de conducta para promover la civilización y la aplicación local/global de las leyes, su muy bien lubricado sistema de justicia se ha adaptado para proteger los intereses de los grupos mafiosos de alta criminalidad que gobiernan desde la cúpula del poder transatlántico, en particular, de sus dos principales potencias nucleares –Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB)–, la quintaesencia de la anglósfera que acaba de ser desnudada en sus entrañas con un megaescándalo pandillero de corte erótico (uno más) desde sus estructuras delincuenciales gubernamentales, supuestamente de mayor seguridad nacional/trasnacional, que han expuesto al Ministerio de Defensa de GB y la forma en que se concretan sus grandes negocios ilegales.

Liam Fox no tuvo más opción que renunciar a su cargo de ministro de Defensa al ser descubierta la madeja subrepticia de sus negocios ilícitos mediante una firma caritativa (¡súper sic!) de cabildeo Atlantic Bridge bajo la doble bendición matriarcal de la dama de hierro Maggie Thatcher (del lado británico) y patriarcal (del lado estadunidense) de Kissinger y los neoconservadores straussianos.

Más allá de la traviesa y aviesa relación criminal de Fox (de 50 años) con su compañero de récamara (literal) Adam Werritty (de 33 años), lo relevante radica en la prominencia de los miembros y/o asociados de la firma caritativa Atlantic Bridge (Thatcher, Kissinger, Giuliani, Karl Rove, etcétera), sus donadores de fondos (dirigidos al Partido del Té), la colusión de la industria de las armas, la colaboración de las agencias de cabildeo y de relaciones públicas (las hetairas del sistema), en donde no podía faltar su Estado mimado: Israel, a través tanto de Poju Zabludowicz –mandamás de Britain Israel Communications and Research Centre, quien preside una empresa de municiones en EU– como del controvertido Michael Hintze, quien mediante CQS (empresa de hedge funds: fondos de cobertura de riesgos) lubrica las conciencias de los políticos del Partido Conservador.

Los donativos generosos a Atlantic Bridge provenían también de las trasnacionales israelí-anglosajonas de las industrias petroleras, tabacaleras, farmacéuticas y, asombrosamente, de la industria del juego vinculada tanto a la Cosa Nostra como al crimen organizado de EU.

¿Por qué sacrifican en esta coyuntura al británico Fox, uno de los héroes del triunfo de la OTAN en Libia? ¿Se trata de una venganza triangulada tanto de Barack Obama como del Partido Demócrata?

Fox había mentido sin desparpajarse (ni retractarse) que el libio Kadafi se había refugiado en Venezuela. Un personaje como Fox, médico de profesión consagrado al genocidio y saqueo globales, quien miente tan descaradamente y sin reverencia a la opinión pública internacional, es capaz de los peores crímenes.

Toda la crema y nata del conservadurismo transatlántico formó parte de Atlantic Bridge (presidida por Maggie Thatcher y luego por Fox): prominentes personalidades del Partido Conservador (los tories) –Michael Gove, George Osborne, Chris Grayling y William Hague– y, del otro lado del Atlántico, el israelí-estadunidense Joe Lieberman, John Kyl y Lindsey Graham (estos dos últimos del Partido Republicano), estrechamente vinculados a la fauna de los neoconservadores straussianos, quienes controlaron la agenda bélica del binomio Cheney-Baby Bush.

Todavía no se tranquilizan las olas turbulentas del otro megaescándalo de News Corporation International/Sky (mendaz oligopolio neoliberal del binomio Rothschild-Murdoch), en el que se vio envuelto el primer ministro David Cameron (con fuertes lazos con Israel), cuando los conservadores británicos son motivo de otra horadación en la hipócrita estructura de sus valores axiológicos de su desfondada filosofía del conservadurismo compasivo (sic).

Otras conexiones de Atlantic Bridge en EU fueron con el hoy quebrado banco de inversiones Lehman Brothers –que extrañamente antes de quebrar canalizó presuntamente una estratosférica cantidad multimillonaria a Israel– y los think tanks superbélicos Heritage Foundation y Center for Security Policy.

El rotativo británico, de corte laborista, The Guardian/Observer; 15/10/11) realizó una estupenda reseña de la corrupción subversiva global de Atlantic Bridge, quizá para compensar la fétida corrupción del ex primer laborista Tony Blair a todos los niveles y, en particular, en el pestilente cuan multimillonario soborno por venta de armas Al-Yamama, que significa Paloma en árabe, expuesto por Panorama de la BBC (6 y 11/6/07), que en realidad inmiscuyó también a toda la cúpula multicolor del poder británico (Thatcher y John Major, este último miembro selecto del bushiano Grupo Carlyle).

La misión principal de Atlantic Bridge consistía en reforzar la relación especial (sic) entre EU y GB. Todo en este mega-escándalo es especial.

The Independent of Sunday (16/10/11) devela que Adam Werritty, compañero de recámara de Fox y ejecutivo de Atlantic Bridge, tenía vínculos con la Mossad israelí y con la oposición iraní, a grado tal de haberse involucrado en una conspiración audaz (sic) para derrocar al presidente Ajmadineyad.

Vuelven a aparecer en la palestra de los escándalos los controvertidos hermanos Koch (Charles y David), mediante su fundación caritativa (sic) que financió tanto al Partido del Té como a Atlantic Bridge. Greenpeace ha denunciado que los hermanos Koch, al unísono de las trasnacionales petroleras anglosajonas, son los principales donadores de los negadores del cambio climático.

El laborista Jim Murphy aduce que las ilícitas redes clandestinas de Atlantic Bridge han descubierto la agenda furtiva (sic) de los neoconservadores. Según The Guardian/Observer la agenda política de la fundación caritativa Atlantic Bridge estaba articulada en conferencias consagradas a la liberalización del sector salud y a la desregulación del mercado energético.

¿Cuales serán las conexiones de Atlantic Bridge en México tanto en el sector salud (hoy bajo control del sionismo financierista jázaro) como en Pemex, ambos asociados ideológicos itamitas de los neoconservadores straussianos y los conservadores británicos?

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