Otto Pérez, fracaso y élites

Por Crosby Giron El 11 de septiembre de este año, más de 3.8 millones de personas le dieron su voto a una opción distinta al Partido Patriota, sin contar los más de 200 mil votos en blanco. Esos resultados desnudaron los pies de barro del ídolo, dejando en evidencia que se había inflado su potencial y se había minimizado el de sus oponentes políticos.

La campaña patriota lleva ocho años y más de Q200 millones gastados en propaganda y publicidad, si pensamos conservadoramente. Pero tal parece que la figura del general no sólo se ha estancado sino que se halla en un punto en el que un pequeño tropiezo podría tener consecuencias fatales para las filas patriotas.

Tal parece que la sinuosa figura de Manuel Baldizón podría representar la peor piedra en la ruta al poder del general Pérez. De jabón y de hule: a Baldizón todo le rebota o le resbala.

Se habla en voz baja de encuestas que muestran claramente un empate técnico a poco menos de un mes de la segunda ronda… las 42 familias más poderosas de este país están nerviosas…

Pero más allá del drama electoral, estamos ante lo que analistas llaman una “bronca entre derechas”, ya que el voto hacia la izquierda es mínimo y por eso la derecha se da el lujo de pelearse entre ellos. De modo que en la primera ronda electoral el gran ganador fue el sector dominante, el gran capital chapín, el capital con apellido y sin apellido.

Es por eso que desde el centro del corazón de la derecha palpita un miedo al creciente poder financiero de los narcotraficantes y de otros “grupos emergentes” como se suele englobar a toda una suerte de “mafias sin pedigrí” en el país.

Es por eso que la derecha tradicional le ha apostado todo al general y hoy, ante un Baldizón que parece subir como espuma no están dispuestos a dejarse ganar la partida. Lo que el TSE diga les viene de lejos a ambos grupos. Con solo echar un vistazo al panorama mundial y a la ya descarada presencia del narcotráfico en el territorio nacional las cosas no pintan nada bien.

Y de la población sumida en la miseria y la ignorancia no se sabe nada. Por eso Guatemala podría estar condenada a seguir siendo la presa del mastín más agresivo. Y de ese fracaso no hay más que responsabilizar a las élites de este país. Ellos, claro está, podrán seguir influyendo en los diputados y los gobernantes, llegue quien llegue, porque pueden hacerlo. Ahora quieren hablar de pobreza en el ENADE, pero es evidente que no hablarán de su propia pobreza, la que no desaparece con dinero.

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