Rescatando sueños

Por Gustavo A. Abril/PúblicoGT

Mis pasos recios, cansados -de hombre grueso-, están cambiando y se convierten en raudos, ligeros, sin peso… conquistadores; pasos que tiene prisa en rescatar lo que hiede a olvido: sueños, ilusiones, deseos que un día se vieron vivos y fueron sentenciados a morir apolillados, traspapelados entre cartas amarillentas y retratos viejos.

Hoy me siento más fuerte. Los años dejan, poco a poco, de espetar sus carcomidos dientes en mis huesos, en mi alma y en mi mente. Hoy corro, delirante, en pos del primer sueño -el más cercano- y lo toco apenas tanteándolo con las yemas de mis dedos; me sumerjo en su espacio, lo vivo, me envuelve, me llena… me abruma; mis rodillas se doblan. ¡Ha sido tan maravilloso! Mi garganta se constriñe, mis ojos se humedecen… sigo siendo infeliz.

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