Yo Vrs. Yo

Por Gustavo A. Abril Peláez

Nuestras peores luchas suelen ocurrir a solas y entre cuatro paredes. La oscuridad se despierta a menudo y hace que ese montón de agujeros que hay en nuestras vidas se haga más visible que a la luz del día; con tales agujeros a la vista sostenemos nuestras luchas: unas veces contra remordimientos y frustraciones que arremeten contra nosotros desde un pasado que jamás podrá ser cambiado, y otras veces contra miedos y ansiedades que se generan invariablemente en el futuro… En lo que pudiera suceder mañana, sin embargo, sin importar en qué plano temporal peleemos, el enemigo siempre es uno sólo: nosotros mismos.

Después de enfrentar a ese enemigo cabrón por tantos años, apenas ahora empiezo a sentir que la lucha es justa… Ese “yo versus yo” en la igualdad de condiciones que tanto deseaba, sólo fue posible cuando aprendí a llevar la lucha al único plano temporal en el que el hombre puede ser él mismo: el “HOY” entendido en su sentido más estrecho, ya que el pasado y el futuro no son capaces de ofrecernos sino perspectivas desproporcionadas de nuestra realidad.

Cuando la igualdad de condiciones se logra en esa lucha, el paso lógico a seguir es la negociación con nosotros mismos: ese momento sublime en que la razón y los sentimientos parecen llegar a entenderse y dejar de chocar entre sí y entenderse… Si hacemos un buen trato, el pasado dejará de perseguirnos y el futuro dejará de angustiarnos, entonces podremos decir que hemos alcanzado el más importante peldaño en la escalera hacia la felicidad… LA PAZ INTERIOR.

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