Disparidades entre mujeres y hombres

OMAR MARROQUÍN PACHECO

Deténgase y reflexione sobre estas cifras:
De los mil millones de personas que viven en el mundo en estado de pobreza absoluta, 700 millones son mujeres y 300 millones son hombres. Dos de cada tres personas analfabetas son mujeres.
Cada año mueren 500,000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo; 3 de cada 10 son adolecentes. Más del 70% de ese medio millón de muertes se da en países pobres.
Cuando a un hombre se le pagan 10 dólares, una mujer recibe entre 6 y 7 por el mismo trabajo. Una de cada tres mujeres ha sido víctima de violación o abuso sexual, al menos una vez en su vida.
Los datos anteriores sirven para ubicarnos en el tema del siguiente ensayo: LAS DISPARIDADES QUE EXISTEN ENTRE MUJERES Y HOMBRES. Aunque el estudio se refiere a Guatemala, para efectos comparativos se presentan cuatro indicadores de la región centroamericana, por ser los países de la región de Centroamérica más o menos homogéneos. Los cuatro indicadores que se escogieron para esa comparación son: esperanza de vida al nacimiento, población, alfabetismo y mediana de años de escolaridad, con datos para el año 2009. También se ha integrado al análisis la tasa global de fecundidad y la tasa de mortalidad materna.
La fecundidad es el componente demográfico de mayor incidencia sobre el crecimiento y estructura por edades de la población y la mortalidad materna, es un buen indicador del índice de desarrollo o no desarrollo de las sociedades.
Dado que en Centroamérica la distribución por sexo es casi equivalente, ubicándose al borde del 50% cada sexo, las disparidades encontradas son absolutas no relativas.

PAIS ESPERANZA DE VIDA 2009 POBLACIÓN 2009 ALFABETISMO 2009 MEDIANA DE AÑOS DE ESCOLARIDAD 2009
Guatemala 108 98 75 86
El Salvador 111 104 92 98
Honduras 107 98 94 93
Nicaragua 104 100 98 110
Costa Rica 106 98 101 97
Panamá 106 97 100 106
La fuente es el informe de desarrollo humano 2010, PNUD. NOTA: Todas las cifras están expresadas en relación con el promedio masculino, cuyo índice es 100. Cuando menor es la cifra, mayor es la disparidad. Una cifra mayor a 100 indica que el promedio de la mujer es superior a la del hombre.
Se puede observar que de los 4 indicadores presentados, las mujeres están en franca desventaja con respecto a los hombres en tres de ellos. Solamente en la esperanza de vida al nacer tienen ventaja las mujeres, ya que en promedio tienen 6 años más de expectativa de vida que los hombres, eso se da a nivel mundial, no distingue entre países desarrollados o no desarrollados.
En cuanto al alfabetismo, se muestra que en Guatemala, la disparidad es la más grave, pues las mujeres presentan un veinticinco por ciento más bajo del promedio masculino. Ello es totalmente superado en Costa Rica y Panamá y, bastante solucionado en los demás centroamericanos, excepto como ya se dijo, en Guatemala.
La escolaridad también demuestra que existe más del diez por ciento de desventaja para las mujeres en Guatemala. Esto es importante desde el punto de vista demográfico, dada la linealidad existente entre el grado de escolaridad el número de hijos por mujer: a mayor escolaridad, menor número de hijos y viceversa.
La tasa global de fecundidad (TGF número promedio de hijos por mujer) de 5.5 hijos por mujer en Guatemala, es el valor más alto en Centro América. Ello es totalmente congruente con la baja escolaridad media de las mujeres y sus altas tasas de mortalidad materna.
La mortalidad materna, es decir la ocurrida en cualquier etapa del embarazo, parto o pauperio, es la quinta causa de muerte entre las mujeres de quince a cuarenta y nueve años de edad (período fértil). Eso sin tomar en cuenta el nivel de subregistro que existe, pues solamente el 23% de los partos son atendidos en centros hospitalarios.
La tasa global de mortalidad de las mujeres (incluyendo aquí no solo la mortalidad materna) en el período de 1985 a 1990 fue de 8.1 por mil habitantes en Guatemala y, corresponde a una de las tasas más altas de toda América Latina.
La baja escolaridad de la población femenina del país y su paridés media tan elevada, la hace constituirse en un grupo vulnerable y de alto riesgo; es así como el 66% de los nacimientos ocurre en madres menores de 30 años; el 62% de madres no reciben atención prenatal y, el acceso a este servicio es casi inexistente para las mujeres en el área rural.
Las disparidades encontradas entre mujeres y hombres, en cuanto a los indicadores estudiados, muestran diferencias significativas, teniendo los hombres ventaja en casi todos los indicadores, a excepción de la esperanza de vida al nacimiento. Sin embargo, esa situación es por sí misma indicativa de que, a lo largo de la vida de las mujeres, se da algún tipo de marginación que la coloca en desventaja en forma permanente.
La situación de desigualdad que las disparidades estudiadas se reflejan a su vez, en otros indicadores relacionados con la salud, pobreza, subempleo, marginalidad de las mujeres. La situación desventajosa de las mujeres les imposibilita acceder a los beneficios del desarrollo y, de diversas maneras, se constituye en uno de los obstáculos para el desarrollo del país.
La amplia desigualdad existente entre mujeres y hombres ha sido señalada por diversas organizaciones de mujeres, que han tenido gran auge en los últimos años, dados los momentos coyunturales que se viven. Sin embargo, falta que ocupen espacios suficientes y significativos en la sociedad, para fortalecerse, estructurarse y consolidarse en un gran frente que albergue a todas las fuerzas vivas femeninas y accione para transformar los patrones culturales y estructurales que crean disparidades.
En cuanto a Guatemala, es deseable que los planteamientos se adecúen a la realidad nacional, distinta de aquellos países desarrollados, cuyas realidades difieren de las nuestras. Ello es deseable para evitar desfases y agotamiento inútiles.
CONCLUSIONES:
Las mujeres en Guatemala, están en desventaja en lo económico, lo educativo, la salud, el trabajo y en el respeto a sus derechos como personas, incluyendo el respeto a su integridad física.
La desventaja de las mujeres con respecto a los hombres, en los indicadores presentados, además de hacer evidente la desigualdad existente, evidencia aún más el subdesarrollo de nuestro país, pues esas desventajas propician situaciones de permanente marginalidad en todos los ámbitos de la vida de las mujeres: la salud, el empleo, los ingresos, la educación, el respeto a sus derechos, de quienes llevan sobre sí la función social de preservar la especie.
Habida cuenta de las implicaciones existentes entre los bajos indicadores sociales de las mujeres, se hace necesario el mejoramiento de las condiciones de ellas, lo cual es importante se realice desde el enfoque de las mujeres mismas, haciéndolas participes, desde el diseño mismo, de las políticas que a ese respecto se impulsen.
Es importante el impulso de estrategias que conduzcan a tratar la problemática en forma global.

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