Cambio Climático -incidencia de la avaricia al extremo-

Mariano Portillo
mantonoportillo@hotmail.com

Así como el espejo refleja nuestro rostro, de la misma forma la realidad refleja lo que somos. El “cambio climático” como secuela del “calentamiento global”, es un reflejo de la humanidad. Esta no es una maldición, simplemente es la consecuencia originada por los hábitos guiados especialmente, por la “avaricia al extremo” -deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas-. Para detener las causas que dieron origen al calentamiento global, se hace necesario sustituir las convicciones -razones y creencias- que la estimula, por aquellas que den como resultado la sostenibilidad del planeta.

¿Cuál es la pregunta responsable de aquel que ha adquirido conciencia? esta es: ¿qué debo hacer? La respuesta puede estar condicionada a quien eres y en donde te encuentres:  si eres “papá o mamá”, es importante recordar que “la educación se mama en casa”;  si eres “maestro”, tendrás que estudiar el fenómeno; luego enseñar las causas y los efectos; además, las posibles acciones para mitigar los impactos negativos al ambiente y a la sociedad;  como “consumidor”, sabrás lo que quieres comprar, -alguien te lo ofrecerá-, y si eres “productor”, trataras de vender;  por lo que es nuestra la decisión: que comprar y que vender en el mercado de bienes y servicios. Por lo tanto, en nuestras manos está el control para evitar que se siga con los hábitos que estimulan el calentamiento global. El cambio climático se detendrá -o se incentivará-, dependiendo de lo que decidamos hacer.

La evaluación del ambiente, debiera empezar en casa, seguidamente en la escuela y luego en el trabajo. No solo esperemos que los cambios vengan de afuera -es nuestra responsabilidad enfrentarlo con determinación-.

La sostenibilidad ambiental, es un tema transversal que afecta positivamente a toda la sociedad. Busca el equilibrio entre lo socio-económico y ambiente. De igual forma, como lo debería ser la ética y la moral en las relaciones humanas; y, como lo es la libertad, transparencia y reglas claras en la economía.

El calentamiento global, es el efecto producido principalmente por la liberación al ambiente de gases de efecto invernadero de origen fósil. Contribuye también, la perdida de la cubierta vegetal del planeta y el inapropiado manejo ambiental de los desechos o basuras. Para evitar las descargas de gases al ambiente de origen fósil, la solución es clara -no debería detener el crecimiento económico de los pueblos-, promocionar y promover el uso de energías renovables -eólica, geotérmica, solar, hidráulica, biológica entre otras-. Los esfuerzos deberán estar orientados a detener por completo el consumo de las energías tradicionales y altamente contaminantes. Sobre la cubierta vegetal, la meta inmediata debe ser: detener la depredación y el manejo irresponsable de la cobertura verde;  y, proteger los remanentes de bosques autóctonos -como reservorios de la biodiversidad regional-, y por consecuencia preservar las especies.

La basura: es todo aquello –desechos y residuos- que esta fuera de lugar y no tiene ninguna utilidad, por lo que es necesario eliminarlos -pero si tiene algún valor, no debería ser considerados como tal-. Las formas recomendables para disminuir su presencia en el ambiente, son: re usar, reciclar, y disminuir el consumo de todo aquello que contamina el suelo, agua y aire, antes que se considere basura. Por lo tanto, la basura –todo aquello que no es aprovechable-,  debe ser tratada y  colocada en rellenos sanitarios para evitar problemas ambientales.

La “humanidad” -conjunto de personas de todo el mundo-, va de la mano con los recursos naturales del planeta, de ellos depende su existencia. El tema ambiental, no solo es un tema romántico y de moda, sino, es de vida o muerte; y va unida a la sobrevivencia y el nivel de vida de esta y de las futuras generaciones. La cubierta vegetal, regula  el clima, protege las fuentes de agua, el suelo y la biodiversidad.  Las poblaciones rurales están en contacto permanente y toman de ella lo que necesitan directamente, a diferencia de las poblaciones urbanas, que a pesar, de que igualmente dependen de ella, estas lo hacen indirectamente a través de las poblaciones rurales.  Los citadinos, por la falta de contacto directo con la naturaleza no adquieren conciencia  fácilmente de lo que sucede en ella y muchas veces desconocen la socio economía rural y el manejo actual de los ecosistemas naturales que incide en la vida de ellos y de todos los que habitan el planeta.

El cambio climático, es un fenómeno permanente, debido a que es una secuela del calentamiento global, que se considera irreversible debido a las pocas posibilidades de  corregirlo dados sus orígenes. Este inicio y continua incrementándose por las liberaciones indiscriminadas de gases de efecto invernadero de fuentes fósiles -las que siempre estuvieron en el subsuelo-, sacadas por medios artificiales. La esperanza que debe prevalecer: así como fue extraído por la ingeniería, así debe retornar al subsuelo a través de inyecciones artificiales. Si bien, no se puede en su estado original, por lo menos retornar los  desechos y residuos que se encuentren contaminando en  el ambiente. Ahora la pregunta clave, ¿quién los regresara si no es un negocio? Considero que no queda otra, que las naciones del planeta coordinen investigaciones para descubrir mecanismos eficaces y eficientes para retornar al subsuelo los contaminantes ambientales, y que los estados del mundo, implementen programas y proyectos de magnitud global, financiados por todos bajo el principio de subsidiaridad. Extraer e industrializar las fuentes fósiles es un negocio súper rentable, recordemos que este proceso esta guiado -orientado- por la avaricia, evidencia de esto: en ningún momento se pensó en los habitantes del planeta, de haber sido así, se hubiera promovido a nivel mundial y de urgencia el uso de la energía renovable. La avaricia hará nuevamente que los desechos regresen a su lugar de origen, cuando los estados del mundo lo declaren de urgencia mundial y los fondos bajo la subsidiaridad estén asignados, en este momento se convertirá en un negocio tan atractivo, como la extracción e industrialización. Solo que esto, de seguro sucederá, cuando las naciones del planeta se vean amenazadas o en peligro inminente de su extinción por la alta contaminación. Debemos esperar hasta que llegue ese momento, cuando estaremos dispuestos a pagar los costos necesarios para sobrevivir.  Parece ser que existen muchas posibilidades que este caso -por lo menos-,  “la avaricia se combata con avaricia”.
La prosperidad de los países desarrollados, es lo que tanto desean los pueblos empobrecidos. Ese desarrollo es posible, gracias a la explotación de los recursos naturales, muchas veces irresponsablemente, debido al uso incontrolable de la energía tradicional que está convirtiendo al planeta en un enorme basurero -vivimos en un basurero-, el cambio climático es la más fiel evidencia de ello, la que genera secuelas ambientales desastrosas, conocidas como desastres naturales, que se ha intensificado en los últimos tiempos. Este es el costo del desarrollo, que lo pagan por igual, desarrollados y subdesarrollados. Solo con la diferencia que las secuelas del cambio climáticos, los desarrollados tienen suficiente recursos para enfrentarlos, porque han obtenidos los beneficios en el proceso, suerte que no han corrido nuestros pueblos. Pero va a llegar el momento, que ni ellos, con las ganancias podrán cubrir los costos de vivir en el planeta sobre contaminado, ahora, imaginemos la situación tan difíciles en que estarán nuestros pueblos -si no se detiene a tiempo-, hasta podríamos perder la posibilidad de existir como pueblo, ya no digamos en lo individual.
La naturaleza neutraliza los efectos negativo, el daño causado, determina el tiempo que requiere para neutralizarlo –establecer el equilibrio ambiental-. Contrariamente, la industria rara vez neutraliza algo, lo que se deposita en el aire, agua y suelo, allí se queda, los efectos negativos por lo regular son permanentes. Esta es una reflexión que induce a discutir, si conviene el desarrollo de la forma tradicional o se opta por un desarrollo responsable -moderno-, en el que se aprenda primero como la naturaleza sabiamente se auto regula y se mantiene en equilibrio. ¿Cómo hacer para que la naturaleza sea nuestra aliada principal para alcanzar el desarrollo? Este debe ser el debate para aterrizar en acuerdos de observancia general, antes de copiar o anhelar modelos que poco o nada tienen que ver con el “bien común” y la “solidaridad”, cuando se analiza los daños permanentes al ambiente y sus secuelas a niveles de calamidad.

Los políticos insisten en desarrollar nuestros países, pero los estrategas deben definir qué desarrollo es el que le conviene a sus naciones, basándose en los recursos naturales existentes, su variedad de climática y su diversidad cultural. De qué sirve desarrollarnos si perdemos nuestra identidad nacional, la diversidad cultural y la riqueza natural. Además, nos sumamos al grupo ya grande de naciones que amenazan sistemáticamente al planeta, pero en especial la vida. Tal vez, el grado de desarrollo que alcancemos, cuidando nuestra riqueza natural y cultural, no es para que nos tomen en cuenta dentro de los países desarrollados del mundo, pero eso sí, hemos garantizado, que el modelo económico no volverá a producir pobreza y el empleo es una oportunidad para todos,  y el poco o mucho crecimiento, al final no importa,  porque no compromete el bienestar de las próximas generaciones.

Al tener a la naturaleza de aliada en el camino hacia el desarrollo, nos encontraremos con abundancia de recursos naturales renovables, ambiente benigno, alimentación sana y cada vez menos desastres naturales, por el manejo responsable del ambiente. Por tal razón, es de importancia el ordenamiento territorial (clasificar los suelos del territorio nacional en: urbano, agrícola, ganadero, forestal, protección -preservación- e industrial).
Existen personas que piensan que la avaricia es el motor que impulsa el desarrollo, a pesar, que no se atreven a decirlo abiertamente por el temor de ser rechazado, por evidente inmoralidad; no por ello, la dejan de promover e impulsarla. Otros, se encuentran en oposición abiertamente, porque la consideran, el impulsor de la destrucción de la humanidad y del planeta. Cuando se analiza los resultados, pueden ser buenos en el corto plazo, pero en el largo, han demostrado ser desastrosos.

Un líder es visionario -si no lo fuera, entonces no sería líder-, por que se enfoca en el largo plazo, ven el futuro como consecuencia del presente -el futuro es el resultado o efectos de lo que se haga hoy-. Recordemos que el largo plazo de los de antaño, es ahora, cuando se están pagando los platos rotos. Ahora nosotros, estamos rompiendo los platos que nuestros nietos pagaran en el futuro. A no ser que se practique el principio de sostenibilidad, que contiene un elemento ético, el cual indica que lo que hagamos ahora no compromete el bienestar de las siguientes generaciones.

Las últimas generaciones, las que en su mayoría están vivas, han producido ciencia y tecnología como nunca en la historia del planeta. El conocimiento se expandió, y la tecnológica es extraordinaria. La capacidad de transformar la naturaleza es increíble, sacándole así, el máximo provecho. También es cierto que la capacidad destructiva va al mismo ritmo.

Los resultados son diferentes, cuando se analiza los gases de efecto invernadero que libera la naturaleza, estos, luego de su liberación (dióxido de carbono, que es el principal) es fijado por las plantas –en el proceso se libera oxigeno al ambiente-, convirtiéndolas en carbohidratos que serán luego alimento para la mayoría de los seres vivos –a través de la cadenas tróficas, conocidas también como cadenas alimenticias-. Cuando la energía almacenada en los carbohidratos es usada por los seres vivos, se libera el dióxido de carbono al ambiente, tarde o temprano se repite nuevamente el ciclo. Este gas no debería considerarse contaminante, ya que es parte del sistema natural.  Es importante conocer los procesos naturales, conocidos como ciclos biogeoquímicos –o ciclos de la materia-, porque con ellos se comprenderá la perfección de la creación.

Nuestro territorio se localiza dentro de la región conocida como Mesoamérica –donde floreció la cultura Maya-, una de las pocas zonas de alta biodiversidad del planeta, rica en atractivos naturales, por lo que se justifica con mayor razón la conservación y la preservación de la naturaleza y en su defecto, se puede dedicar a actividades sostenibles: turismo natural y de aventura, expedición educativa y recreativa, santuarios de vida silvestre…  Entre otras actividades sostenibles podrá mencionarse el manejo de los bosques con fines industriales y la agricultura orgánica. La ubicación geográfica la hace muy competitiva con respecto a otras regiones en el planeta.

Entre las cosas que pueden hacer el ciudadano responsable, está la de aprender la importancia y lo indispensable que es contar con una naturaleza protegida y sana, como si se tratase de nuestro cuerpo humano. Sacar el inventario de las reservas naturales del estado y  privadas, visitarlas para tener contacto directo con ellas, los ingresos –son de bajo costo- entre otras se destinan al manejo y conservación de las áreas en mención. Además, tendrán contacto con las cultura vivas del país, quienes resultaran beneficiados por que prestan algunos servicios –guiaje, transporte, alimentación-, estas actividades en el campo contribuyen  en la reactivación de la economía rural, constituyéndose en el estimulo principal para que protejan la naturaleza. Las comunidades se convierten en los guardianes de la naturaleza, cuidan para el bien de ello y de nosotros. Ellos se benefician directamente y la visita igualmente, pero especialmente la salud del planeta.  Ahora, la pregunta ¿la pasaran bien? La respuesta debe venir de alguien que haya tenido una experiencia, al dar su testimonio, se sorprenderá de la satisfacción que manifestara: una expedición llena de aventura y en  contacto directo con la naturaleza y las culturas. La adrenalina que se genera producto de la aventura extrema dentro de la naturaleza es algo que los excursionistas, tal vez solo podrían experimentar en los deportes extremos.  Sin lugar a dudas, serán momentos inolvidables. Aprenderá a sentir la necesidad de tener una identidad nacional, que reúna en ella la proporcionalidad de las culturas. Aumentara su comprensión de las culturas y la tolerancia, estas hará que disminuya los vestigio de racismo existentes en las personas. Es probable que también se le quite lo macho –nos referimos al machismo cultural-.

Muchos tienen la experiencia de haber sembrado un árbol, pero lo han hecho mal, porque no les enseñaron como se hace la siempre, mucho menos la preparación del terreno: llega apresurados, medio abren un pequeño agujero en el suelo, meten con esfuerzo la raíz del arbolito –muchas veces con la raíz doblada, que retarda su desarrollo, si llegara a pegar-, usan especies de otros climas que por lo mismo, tienen pocas posibilidades de sobrevivencia y mucho menos de reproducirse. Esto no es eficaz como apoyo a la naturaleza, porque cada año llegan otros o los mismos a realizar la misma actividad y se vuelve a repetir la historia.  Esta es la experiencia del “árbol pepe”.  Es como un niño de la calle, nadie puede garantizar que ese niño tendrá un buen desarrollo, ni tampoco que lograra llegar a su madurez por los peligros que corren sin la compañía de sus padres.

Tenemos la creencia que si pagamos podemos hacer todo lo que queramos.  Un ejemplo: Si pago la factura del agua, me siento con el derecho de hacer lo que quiera con ella -hasta derramarla-. Esto, es como pagarle a alguien para que se deje violar sus derechos humanos individuales. No todo está reglamentado, y no se debe esperar que así sea. Comprar lo que quiera y darle el uso que se le antoje puede ser legal, pero no necesariamente moral.  Como también puede darse, que lo moral, no necesariamente sea legal. Estamos en el campo de la consciencia –darnos cuenta-, sino quieres que te haga algo no se lo hagas a los otros. El agua: es un bien escaso. Poca de la existente en la tierra puede usarse -la mayoría no es potable-, además debe ser trasladada de muy lejos -de otras comunidades-, que al canalizarse se han quedado sin ella. Al tomar un bien de un lugar este se quedan sin él. El agua cuando se traslada de un lugar a otro se hace con cañería, muchas veces se usa bomba, algunas tienen motores eléctricas y otras tienen motores de combustión interna –liberan gases de efecto invernadero al ambiente-. La energía eléctrica que se usa para los motores eléctricos, muchas veces proviene de generadores que usan combustibles que liberan gases contaminantes. Cuando usas mucha agua, mas agua contaminas, y a la vez dejas a otros sin la posibilidad de comprar agua, porque tú la consumes.  Si usas el calentador y dejas la regadera abierta no solo desperdicias el agua, si no también usas energía para calentar el agua que viene de generadores eléctricos que contaminan el ambiente.  No se te está pidiendo, que no te bañes, que no consumas agua y energía, pero cuando lo hagas piensa en el daño que provocas cuando la desperdicias. Nadie te lo reclamara, si mucho, el reclamo será porque no pagas la factura del agua y la luz -que muchas veces no necesitabas-.  Todos debemos tener la responsabilidad individual de tener un ambiente sano -para ti, tu familia y el prójimo-, esto tiene que ver con el principio “amaras a tu prójimo, como a ti mismo”.  Igual que este caso del agua, se puede hacer el ejercicio para reflexionar sobre otros temas semejantes, por ejemplo: uso del vehículo y compras en el supermercado.  El primer paso para el cambio es darnos cuenta, después de las convicciones, vienen los cambios de hábitos por añadidura. Todo lo que hagas afecta positiva o negativamente a otros. La meta a alcanzar es, ser equilibrado, si no se pudiera dar efectos positivos.

Ahora más que en otros tiempos se hace necesario la misericordia, solidaridad y amor.  Si bien no podemos cambiar solos el estado de cosas, hay que estar preparados para auxiliar al prójimo –necesitado-, ya que los desastres naturales serán cada vez más frecuentes.  Nos tenemos que ejercitar en el “amor al prójimo”, de eso no hay duda, acciones que nos harán seres felices porque la indiferencia solo da amargura y tristeza.

El calentamiento global no es la única señal que evidencia el deterioro del medio en que vivimos, existen otros de importancia, como lo son, las pérdidas de valores y la pobreza, movidas también por la avaricia. “… Dios vendrá a destruir a los que destruyen la tierra.” (Apocalipsis 11:18)

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