Líderes Valientes que Interpretaron y Representaron al Pueblo

Mariano Portillo

cpmultisectorial@hotmail.com

Es un gesto hermoso, la manifestación de cariño y de solidaridad del pueblo sufrido, hacia las personas que se han preocupado de él; aunque algunos en la lucha murieron sin ver materializada sus ideales, -es obvio que no deseaban, ni esperaban morir-; dejaron a sus familias a la deriva, -hijos y esposas desamparadas como muchos en esta nación-.

Mientras los enemigos del pueblo explotan los recursos irresponsablemente, y la someten a más pobreza, es digno observar las muestras de simpatía hacia esos hombres  y mujeres que se jugaron la vida haciendo lo correcto, a pesar de las amenazas y coacciones, -evidencia legitima del amor al prójimo-.  Aunque creo que, “el amor verdadero se desarrolla en condiciones de completa libertad; esa libertad que solo es posible en nuestra mente, en esta realidad”.

Tal expresión popular –de simpatía-,  se dio, porque la gente se sintió representada en ellos:  por lo que dijeron  en su momento, -que coincidió con lo que la gente quería decir y no pudo expresar por muchas razones-; por lo que hicieron a pesar de la oposición; y ahora, porque añoran esos liderazgos valientes.

Algunos líderes viven en el exilio por las persecuciones políticas y otros que se encuentran  presos por las circunstancias; hasta en eso, se siente representada la gente; porque igualmente, se encuentra encarcelada por la pobreza, y perseguida por  el hambre, la angustia, la inseguridad, la falta de oportunidades; en si, por la ausencia de esperanza.

La gente siente que, “esta vida, no es vida”, porque si bien se respira y el corazón palpita, pero “al no tener esperanza, es como estar muerto”. Los que deberían estar en el exilio o en la cárcel son los que hicieron muchas atrocidades y siguen en el país como hijos ilustres.

El peor de los delitos en este país es, ser querido por el pueblo; cuando debería ser, la característica que identifique a un buen hombre y a una buena mujer, en una democracia real, donde prevalezca la voluntad popular. Nuestra democracia, es solo para las elites. Sin lugar a dudas, el país necesita, una verdadera revolución democrática –desde luego, sin llamar a la violencia-, usando responsablemente el sufragio en el sistema electoral –elegir, sin ninguna manipulación-.

¿Qué puede perder la gente en este momento?  Esa pregunta podría llevarnos a muchas respuestas; pero, lo que es cierto, es que el caldo de cultivo para que cualquier cosa suceda en nuestro país, está dado.  Si se ama al hermano y al prójimo, deberíamos tomarlo en serio, para no sufrir secuelas que hunda al país en una ingobernabilidad sin retorno.

Perseguir a los verdaderos criminales; los que evaden los impuestos, los corruptos, los contrabandistas, especialmente  a los del crimen organizado; sería una muestra de voluntad de las autoridades, ya que la situación del país cada vez  se torna más difícil.   Acciones que deberían ser respaldadas por todos los sectores sociales y por todos aquellos ciudadanos honestos que no utilizan medios inmorales -e ilícitos- para su beneficio.  Porqué con el resto no se puede contar, por las obvias diferencias.

Los sectores populares, – en este momento-  debieran llegar a acuerdos mínimos y luchar al unísono, empezando con acciones  que lleven a los cambios constantes y autopropulsados; para lograr una democracia real, -donde todos seamos dignos-.

Dios dará la sabiduría y los medios.

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