¿Cuándo empezamos a crecer?

Omar Marroquín Pacheco /PúblicoGT

La situación de pobreza que se vive en Guatemala, con sus secuelas de orden físico y psicológico, contradicen con la ética y la práctica democrática.

En Guatemala se anuncian políticas de ajuste estructural, poniendo en evidencia no solamente la insatisfacción popular con el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población. El Estado tiene muchas veces que recurrir a medidas de represión para poder controlar las situaciones de manifestaciones populares, con lo que contradicen la modalidad de la vida democrática.

Se han generado políticas de ajuste estructural, estas políticas están afectando también los sectores medios, quienes crecieron en número y se fortalecieron durante las décadas anteriores y que actualmente ven deterioradas sus condiciones de vida y cerradas las perspectivas de las generaciones más jóvenes.

Los procesos de redemocratización que se han llevado a cabo en varios países, no han logrado avanzar más allá de la obtención de algunas libertades políticas formales. La superación de experiencias autoritarias de los años setenta centra el debate en torno a las libertades políticas y los derechos humanos. Se entiende que estos temas son por demás importantes, pero se ha descuidado los términos de la igualdad social, también esenciales a este modo de vida.

Un ejemplo claro de lo que se apunta puede constatarse en la cadena de irrupciones sociales que tienen lugar en distintos países de la región, y donde no solo los sectores más pobres han participado, sino miembros de los sectores medios. Parece ser que la apertura de espacios democráticos abre un canal de expresión, para manifestar el malestar popular que aqueja a un segmento grande de población.

Para Guatemala con una sociedad tan polarizada, cómo se puede preservar el buen ambiente? Los distintos indicadores de desarrollo y de dependencia con que se cuenta, demuestran y resumen el deterioro del sistema natural, que a su vez es un reflejo del deterioro social que tiene una expresión tanto cualitativa como cuantitativamente, se puede concluir que los recursos naturales no ha servido para promover el desarrollo de la sociedad guatemalteca en su conjunto.

El sistema de estructura social es determinante para el adecuado o inadecuado manejo de los recursos naturales, en la actualidad la explotación irracional de los recursos naturales responde definitivamente a intereses de índole económicos, tanto de sectores nacionales como internacionales que generalmente buscando altas tasas de rentabilidad lo hacen en base y a costa de la depredación de los recursos naturales del país.

Todo esto tiene efectos totalmente negativos sobre los sectores sociales más vulnerables que son explotados, que representan más del ochenta por ciento de la población total en estado de pobreza, teniendo una clara expresión fenomenológica en la producción de tipo campesina y artesanal, lo cual también conduce a un deterioro ambiental.

En el área rural de Guatemala donde se ubica el 62 por ciento de la población del país, según estimaciones de UNICEF, se destaca la familia como unidad productora, donde gran parte de ella se dedica a la agricultura de subsistencia, para lo cual desarrollan prácticas productivas agrícolas, pecuarias y artesanales. Es de vital importancia resaltar que una parte alta e importante de la mano de obra del campo, lo constituyen mujeres y niños.

La nueva conceptualización de crecimiento económico debe estar ligada directamente a la calidad de vida de las poblaciones. En la actualidad se tiene una comprensión más profunda de la relación que existe entre el crecimiento económico y la calidad de vida, que desde cualquier punto de vista debe de ser una relación equitativa.

El concepto manejado en décadas pasadas, era que existía un antagonismo entre crecimiento económico y equidad, se pensaba que si los beneficios que generaba una sociedad se repartían de forma muy igualitaria, se frenaría el desarrollo, debido a que los incentivos no serían atractivos, se trabajaba bajo la hipótesis que los ricos tenían que tener estímulos especiales para poder ahorrar u así invertir más.

En una primera etapa es necesario impulsar diagnósticos que posibiliten la identificación de los múltiples aspectos en que se manifiesta la pobreza, y el involucramiento de los actores sociales para saber de la fuente misma cual es la percepción y el conocimiento que ellos tienen de sus necesidades o demandas.

El poder elaborar un sistema de indicadores sociales homogéneos permitirá conocer y evaluar la deuda social en sus diversas dimensiones: Educación, salud, seguridad social, empleo y salarios, vivienda y medio ambiente.

El poder definir las metas en cada una de las áreas específicas que conforman lo social, buscando el marco normativo para el cumplimiento de las mismas, debería ser lo primordial.

También se deben crear escenarios que permitan una amplia discusión sobre la integridad de la política pública y un replanteamiento del papel que le corresponde jugar al Estado en esta problemática, que no puede permanecer neutral ante las actuales desigualdades sociales que presenta la coyuntura del país.

Es necesario reflexionar en cuanto a, como se puede saldar la deuda social, incluyendo los roles a cumplir entre el mercado, el estado y la sociedad civil, buscando superar las confrontaciones, articulando voluntades, que den como resultado una mejor política social, y dar el reconocimiento de los derechos sociales básicos a amplios segmentos de población que viven en estado de pobreza.

En un mundo que hoy tiene tendencias estructurales a la concentración del poder, la riqueza, la información etc., el instrumento que compense estas tendencias, debe ser la profundización de las prácticas democráticas, ya que es en este sistema donde la voluntad del ciudadano, ejercida por intermedio de su voto vale igual independientemente de cuanto posee y sabe.

El nuevo paradigma económico que se desarrolla en la actualidad en los Estados Unidos es la tecnología y la globalización, ambas según el nuevo modelo proporcionaran una prosperidad ilimitada, en parte existen elementos que sustenten este hecho, sencillamente están jugando roles que no jugaban hace 30 años. La tecnología de la información está modificando la naturaleza de la producción en la economía mundial, lo que ha generado el incremento de la productividad, mayores ganancias, mayores salarios y menor inflación.

Algunos de los rasgos que vive actualmente Guatemala, que necesariamente necesita de mucha voluntad política y de transformaciones profundas en lo que a indicadores sociales se refiere, en lo que constituye la producción, la misma es sumamente rudimentaria, lo que contradice al nuevo paradigma económico de los Estados Unidos, lo que nos condena a tener una baja productividad, que se traduce en bajos salarios, menores ganancias, mayor inflación y la horizontalización de la economía informal.

Guatemala lo que necesita es de un fomento de una cultura económica, que pueda generar cambios importantes y profundos, ya que por medio del fomento económico se puede materializar muchas de las cosas que proponen otro tipo de profesiones como los sociólogos, los antropólogos, los políticos entre otros.

Mucho de los problemas económicos de Guatemala y que a diferencia de países desarrollados, estriba precisamente en que las políticas económicas dictadas por el Estado no son congruentes con la realidad del país.

Mucha de la problemática actual se centra en que las Universidades del país no están generando y procesando la doctrina económica acorde a las necesidades de Guatemala.

Te gusto, quieres compartir