“Los humoristas no podemos cambiar el mundo”

Adán Iglesias es un joven y talentoso humorista cubano, que además dirige el suplemento Dedeté del diario Juventud Rebelde. Con él conversamos sobre los cambios en su país y sobre su trabajo.

-¿Qué es el humor gráfico para ti?

La oportunidad de expresar una idea sobre mi mesa de dibujo y hacerla llegar a los lugares más inimaginables y a una cantidad increíble de personas.

-¿Puede ser también un arma?

Este tema es muy cuestionado. Los humoristas no podemos cambiar el mundo, podemos hacer pensar un poquito y lograr que algunas personas reparen sobre determinados problemas contemporáneos. La síntesis que conlleva el buen humor gráfico sí puede ser un arma ideológica. Hay muchos ejemplos como el golpe de estado en Honduras donde muchos que estuvieron contra de esa violación reprodujeron las caricaturas de Allan Mac

Donald en paredes y pancartas.

¿Prefieres el humor político al humor general?

Por mi profesión de caricaturista editorial hago bastante humor editorial que tiene

mucho de político.

-¿Crees que ha evolucionado el humor político en Cuba?

Su evolución es de siglos. Si tomamos como punto de partida 1959, creo que

también, aunque después del llamado “período especial” en que el campo

socialista se erosionó, disminuyó acá la cantidad de espacios donde publicar. De

todas formas pienso que nos falta reflejar más directamente nuestros propios

problemas que, coincidentemente, casi todos son políticos. Tenemos problemas

económicos y esos son los mayores problemas políticos.

-¿Hay una mayor tolerancia?

Tolerancia a veces se entiende como a hacer lo que uno quiere o publicar lo que

uno quiere y eso no creo que lo puedan hacer los caricaturistas que dependan de un

editor. Si la tolerancia es poder publicar humorísticamente nuestros problemas,

vamos dando pasos. En este momento el humor escénico y televisivo es más osado

que el humor gráfico.

-¿En el Partido Comunista Cubano, tienen sentido del humor?

Los Partidos los conforman personas. Me imagino que existan varios payasos, actores,

fonomímicos y demás que sean militantes del Partido Comunista de Cuba. Yo soy

militante del Partido y mi mayor responsabilidad en ese Partido es seguir defendiendo al humor gráfico sin que se

tergiverse su función. Estamos en un momento de arranque, pero es un proceso

lento. El propio partido ha llamado a mayores críticas y autocríticas. Sin embargo, aún muchas instituciones o personas no comprenden la función social del humor gráfico.

-¿Crees que el humor cubano difiere del humor en otros países?

Difiere bastante, en contenido y forma. Aunque la idea siga siendo lo fundamental en una obra de humor gráfico, acá hay mucha preocupación por la forma.

-¿Cómo es tu proceso creativo?

Dibujo a cualquier hora del día, aunque tengo preferencias por las noches, cuando ya hay más calma en la casa y en el barrio. Luego de dibujar a lápiz entinto y al rato escaneo, para luego ir a mi estimado Photoshop. Creo que nunca he leído los nombres de todos los autores que han trabajado en esta herramienta, con ellos tengo una gran deuda.

-¿Es difícil hallar una buena idea?

Estas aparecen en los lugares más increíbles. Si trabajas para concurso temático no hay problemas, pero el humor general a veces te hace poner a trabajar más las neuronas.

Prefiero las ideas que llegan solas.

-¿Haces muchos bocetos?

No hago la cantidad de bocetos que debería. Dijo un colega que “la verdad” está a partir del boceto número 10, sin embargo no siempre hay tiempo como para llegar a este.

-¿Trabajas con tableta digital? ¿Qué piensas del uso de tabletas para trabajar humor gráfico?

Coincidentemente acabo de adquirir esta herramienta y me siento como la primera vez que toqué un mouse. Toda herramienta es válida, pero la mano es insustituible.

-¿Técnicamente has encontrado la satisfacción plena como

artista?

Por supuesto que no.

Tomada de la Revista Artefacto, Perú-.

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