El futuro del Congreso

ALEJANDRO SáNCHEZ

El congreso de la república tiene un futuro interesante, pues no existe bancada mayoritaria con poder suficiente para conformar las así llamadas “aplanadoras”.

La existencia de varios bloques legislativos importantes presenta la ventaja de balancear los factores de poder provenientes de cada uno de los partidos políticos.

Este hecho debe ser visto con cautela: el tradicional transfuguismo interpartidario observado podría transformar radicalmente el balance aparente que se aprecia hasta ahora.

Este hecho tiene distintas connotaciones de frente a los dos distintos candidatos presidenciales que van a la segunda vuelta electoral. En el caso del partido Líder, su bancada tiene un tamaño pequeño comparado con el de su contrincante; por lo cual, en el eventual caso de ganar la segunda vuelta, su gestión política presentaría un panorama con un mayor grado de complicación.

Sin embargo, los dos partidos que disputan la segunda vuelta tendrán que tener una habilidad negociadora que permita el avance de la agenda legislativa.

En cuanto a esa agenda legislativa debe notarse que los atrasos son notables dado que el país se encuentra necesitado de una larga lista de leyes que se han quedado en el limbo legislativo. Unas de ellas, pendientes desde hace más de dos décadas y ordenadas por la Constitución Política de la República; otras, pendientes de los compromisos de Acuerdos de Paz; y, el grupo más reciente, de los compromisos en materia de seguridad y justicia descritos en el Acuerdo Nacional para el Avance de la Seguridad y la Justicia. Esto sin olvidar aquellas leyes que derivan de compromisos internacionales adquiridos por el Estado de Guatemala.

En ese panorama de múltiples pendientes y en medio de una realidad nacional apremiada por la inseguridad alimentaria, la violencia y la crisis económica, es indudable que se requerirá de diputados con capacidad negociadora en bien del país. La fragmentación del poder legislativo, en todo caso debería verse como una alternativa para alcanzar un consenso balanceado de las mejores soluciones para el país. Muchos de los diputados electos o reelectos gozan de esas cualidades y se esperaría que pudieran liderar a sus bancadas para encontrar el camino para legislar por el bien común.

* Jefe de la División de Justicia y Seguridad Ciudadana, Instituto de Análisis e Investigación de los Problemas Nacionales, Universidad de San Carlos de Guatemala

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