Anuncios que se ríen de la crisis

Por EDUARDO BRAVO | ÁLVARO SOBRINO

Muchos sostienen que las crisis, lejos de ser épocas nefastas, son el escenario perfecto para que las empresas reafirmen su posición en el mercado y se reactiven. Para aquellos que aún lo duden, hoy les traemos un ejemplo perfecto: Cash Converters.

Hay economistas que ven en las crisis una magnífica oportunidad de negocio; los creativos publicitarios, también. De hecho, y aunque sus clientes no les hagan mucho caso, éstos últimos insisten que es en las épocas difíciles cuando hay que apostar por la publicidad, concretamente, por la buena publicidad.

No les falta razón. La publicidad de calidad es la única forma de conseguir notoriedad cuando las apreturas económicas reducen el número de inserciones de una campaña.

Pero, como les comentamos, este planteamiento tan aparentemente sencillo en la teoría, no suele llevarse a la práctica muy a menudo. Actualmente, los anunciantes, lejos de capear la crisis con ingenio, se han atrincherado en el conservadurismo y están afrontando el problema con excesiva seriedad. Por lo que se ve, con esto de la crisis, no están para bromas. Por eso merece la pena echarle un vistazo a los anuncios de la cadena de tiendas de segunda mano Cash Converters.

Muchos alegarán que eso no tiene mérito alguno. Es normal que una empresa dedicada a la compraventa de objetos aproveche la coyuntura para aumentar su negocio y tienen toda la razón. Lo interesante es su planteamiento, basado en el humor y en la desdramatización de una situación cuyos efectos negativos son más que conocidos por la población por la insistencia de los medios o por sufrirlo en las propias carnes.

Esta estrategia, compuesta por gráficas para marquesinas, autobuses y anuncios para televisión, es obra de Perrinó, una pequeña agencia encabezada por el creativo Carlos Perrinó que, además de estos trabajos puntuales, está realizando un trabajo a largo plazo destinado a modernizar y hacer más atractiva a los consumidores la imagen de una cadena, cuya actividad acostumbra a ser recreada de forma sórdida y poco agraciada, especialmente en esas películas norteamericanas donde los negocios de compraventa están regentados por señores malencarados que se parapetan tras verjas de hierro trenzado para defenderse de sus propios clientes.

Un trabajo divertido, eficaz, que tal vez no pasará a la historia de la publicidad ni entrará en un museo (que parece que es el ansia de muchos publicitarios de ahora que ven en ello una forma de dignificar su trabajo), pero que cumple, e incluso nos atrevemos a afirmar, supera, las expectativas del cliente.

Un ejemplo de que, en tiempos de crisis, se pueden hacer buenas campañas, con pocos presupuestos (reparen en que la gráfica de la mujer con tan inequívoco gesto que aparece en la portada de esta noticia es fruto de la unión de una imagen de archivo y la fotografía de un dedo con alianza realizada por el fotógrafo Andrew Habeck) y equipos reducidos cuya preocupación sea resolver los probelamas del cliente y no tanto las cuentas de resultados, los ascensos, enjuagues o futuras reestructuraciones de la plantilla.

Tomado de Soitu

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