La definición de independencia

Mario Rodríguez /PúblicoGT

Mi abuelo solía pensar que la independencia era la capacidad que tenía cualquier persona para hacer muchas cosas, tantas como las que uno quisiera, sin que existiera ninguna restricción, coacción o mandato que lo impidiera.

Mi abuela por el contrario criticaba a mi abuelo al decir que ahí se confundía la independencia con la libertad y que las restricciones que existían no siempre eran legales, sino más bien económicas. Qué ser independiente se logra sólo si no se tiene dependencia y que para lograrlo se debe tener capacidades para elegir y actuar con libertad y sin depender de autoridad ajena a la propia.

Así pensaba mi abuela la independencia. Debo reconocer que mi abuela siempre fue más sabia que mi abuelo.

Su debate duró muchos años. Ambos murieron de viejos y ahora con cada 15 de septiembre extraño tanto las ocurrencias sobre está vieja discusión, hasta hoy no resuelta.

Se burlaban de los políticos y de todo aquel que ese día lucía sus mejores galas nacionalistas, pero el resto del año no movían un dedo por evitar la dependencia de la explotación que provocaba el sistema económico impuesto por la colonia y eran cómplices de la dictadura militar que coartaba la libertad en aras de mantener el estado de cosas impuestas desde los tiempos de la conquista y en favor de los poderosos.

Hoy, 190 años después, resulta desalentador comprobar que el país continúa con el mismo sistema injusto de dependencia y subordinación que la conquista nos lego.

Mientras celebramos con relativa “libertad” la democracia que nos permite elegir entre el cáncer y el sida en la próxima elección, yo veo pasar a la juventud con la antorcha de la libertad, sin saber el significado exacto de la independencia.

Tremenda fiesta la de hoy.

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