La Pobreza

Mariano Portillo

mantonoportillo@hotmail.com

«La democracia es el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, -como la define Abraham Lincoln en su histórico discurso-. Esta no es la caracterización de la democracia para el país; sino, el “gobierno de la élite, por la élite y para la élite”. ¿Qué desarrollo tendría el país, de seguir así? Solo se marcaría aún más, las diferencias sociales.

(…) el desarrollo es posible, si se practica la democracia. Pero también es cierto, que la democracia no fructificara en la pobreza.» M. Portillo. Artículo: Entre el Líder y el Sistema.

La pobreza en el país, es la evidencia de una democracia que no funciona y la señal de que el modelo económico es un generador de desigualdades.

El tema principal del Estado y de los gobiernos, debió y debería ser “La Erradicación de la Pobreza”; además, de ser el tema central en las campañas electorales. La sociedad debería promover debates para que afloren las mejores propuestas y que los partidos políticos y los políticos se comprometan a través de publicar sus planes de gobierno. El que no tenga o no lo quiera publicar, debería de vérsele con desconfianza.

A los gobiernos de la época democrática reciente se les suelen identificar como empresariales y populistas, -aunque no sean esencialmente así-; han enfrentado el problema de la pobreza de la siguiente manera: a) los primeros, privilegiando el derrame que produce la economía de mercado -a través del crecimiento económico-. Creyendo que no son necesario acciones adicionales para sacar a la gente de la pobreza; pero, al terminar los periodos de los gobiernos, la gente continuó en la pobreza. b) Los segundos, se han preocupado en darle de comer a los pobres y al finalizar los períodos para los cuales fueron electos, los pobres siguieron siendo pobres.

Los dos modelos o formas para resolver el problema, no han dado resultados alentadores. Partiendo desde luego que aceptamos que ellos conocían el problema a profundidad y querían enfrentarlo; pero también se puede concluir que “la pobreza nunca fue la prioridad”.

El país sigue igual que siempre; polarizado entre el sector político y el sector económico; entre lo público y lo privado; en general entre los que no tienen y los que tienen. Somos esencialmente egoístas, expresados principalmente por falta de tolerancia y solidaridad. En conclusión los dos han dejado más promesas que frutos.

La democracia y el desarrollo; la política y la economía; el desarrollo económico y el desarrollo social, y el huevo y la gallina, van de la mano. El huevo puede transformarse en una gallina y la gallina puede poner un huevo. ¿Es así? ¿O no? Por eso es que se justifica el diálogo y los acuerdos mínimos, tratando de alcanzar altos niveles de complementariedad, orientados por los principios de la democracia y del desarrollo sostenible.

A esta época de tanto alarde, se le ha llamado democrática; bueno, así se le ha querido llamar, sin considerar primero los resultados. No se necesita ser experto o poseer estudios mínimos para darse cuenta que las cosas no andan bien.

En nuestro medio se divulga insistentemente cosas pequeñas, tratando de hacer creer que son cosas grandes. La gallina porque cacaree tanto, no por eso vamos a creer que pondrá una canasta de huevos. Cuando lo que pone al día es un huevo, haga poco o mucha bulla. Una gallina -criolla- cumplidora pone un huevo al día, por esa eficiencia el productor la tratara de conservar en su parcela.

El derrame de la economía, es una idea que contribuirá junto a otras acciones para resolver el problema de la pobreza; siempre que, se considere abrir mercados y atraer inversiones. Pero antes o por lo menos a la par, resolver el tema de la inseguridad y la certeza jurídica.

Darle a la gente comida por su pobreza, esta se justifica hasta el punto en donde estos estén preparados para incorporarse a la economía. Es más, no solo se les debe considerar la alimentación, sino también la salud; la educación para los niños y vivienda mínima; la capacitación de los adultos para el trabajo, entre otros. A la par la economía debe de estar creando los empleos necesarios para incorporar a esta población económicamente activa. Pero habrá algunos que desearan tener su propio negocio, por ello el Estado les deberá dar el acompañamiento necesario para que aprendan a competir en precio y calidad, y desde luego comprar la materia prima y los insumos a precio de mercado. No sería extraño que lo primero que aprendan, es a perder –el mercado tiene sus riesgos-; por eso mismo, el estado debe de considerar compartir las perdidas, incluyéndolas como costos del proceso enseñanza aprendizaje –conocido este como aprender haciendo-. En conclusión, deben de aprender cómo funciona el mercado y el dinero. Después de la experiencia, los emprendedores sobrevivirán solos, difícilmente regresaran a ser pobres; además de generar empleos para la comunidad. Esto es “aprender a pescar”.

Para empezar el cambio, se debe ejercer el poder que tiene el ciudadano en la democracia. Elegir a los representantes para que gobiernen con el pueblo, quienes privilegiaran la transparencia y la participación ciudadana. Al final se comprenderá que un hombre o una mujer son iguales al presidente; pero todos, son más que Él.

No importa tanto cuántos fracasos hemos tenido como nación, lo que importa en este momento, es como saldremos del hoyo en el que nos encontramos.

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