De culpas, madres y delitos

Lucia Escobar
En ese oscuro engranaje que ha formado la sociedad actual, la figura de la madre termina siendo la que purga todas las culpas. Desde el burdo y popular insulto de “hijo de puta” para referirse a los peores especímenes de la humanidad, pasando por ser las responsables de la proliferación de mareros por la “necedad” de salir a trabajar y dejar al niño abandonado hasta disque ser las que transmiten y reproducen el machismo en nuestra sociedad.

¡Tremendo tanate de culpas el que las madres vamos heredando! Todo por aquella abuela perversa que quiso probar del fruto prohibido, el fruto del conocimiento. Leyenda disfrazada de verdad que entre metáfora y metáfora nos va enseñando que más nos habría servido quedarnos tontitas por toda la eternidad.

Monstruosidad que nos transmiten y machacan las iglesias, el patriarcado y la sociedad en general. Mujer que trabaja descuida su hogar, y sus hijos se vuelven delincuentes. Como si un hijo se pudiera procrear únicamente por la madre, como si no se necesitara un padre o un espermatozoide para fecundar el óvulo.

Todo esto sale a propósito del Caso Siekavizza donde de repente, la suegra se volvió la culpable número # 1 de todo el caso. Incluso una lectora (ver carta de lectores en elPeriódico del martes 16/08/2011) dice: “El precio que pagó por sus logros académicos es la falta de valores de su hijo.” Nadie parece recordar al suegro que en todo caso es más ejemplo para el hijo, o al padre de la víctima o la sociedad machista en su totalidad que aplaude que una mujer deje su profesión, sus amigas y su vida entera por intentar ser la “madre ejemplar, mujer ideal, abnegada y fiel” que en silencio y de buen modo debe cumplir su papel de trapo en la sociedad. Aquí todos somos culpables.

Hombres y mujeres permitimos y perpetuamos una sociedad machista en la que nosotras siempre salimos perdiendo. Y en éste caso, lo que se perdió fue una vida.

Tomado de http://lasotrasluchas.blogspot.com/


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