Medios escritos venden Detergente=Democracia


Por Lissandro Gómez

Soy un estudiante de periodismo y comunicación y una de las primeras lecciones que aprendí sobre el periodismo es que sirve para culturizar al pueblo. Pero en Guatemala yo nunca he podido ver eso, salvo muy contadas ocasiones y no como políticas editoriales.

En años recientes hemos visto cómo los medios escritos de este país, que se hacen llamar democráticos, libres, independientes, honrados, dignos, plurales, justos y solidarios, se hacen plataformas políticas para un grupo de poderosos. Los mismos medios son en sí mismos un poder, el llamado cuarto poder que diseña toda una estrategia basada en los aprendizajes de las guerras psicológicas para orientar desde ese espacio las ideas de quienes les pagan o de quienes son sus dueños.

El caso más evidente es el diario elPeriódico, cuyos dueños y directores, aunque no lo dicen de manera abierta y honesta, apoyan a un candidato.

En el caso del diario Siglo 21, ahora ha cambiado de director, Gonzalo Marroquín, un empresario de medios, que, llega desde Prensa Libre, el más rancio y aburrido de los periódicos y de la SIP, esa organización que se ensaña contra todos aquellos que no comulgan con la hegemonía de los países poderosos.

De Prensa Libre ni siquiera vale la pena hablar. Varios periodistas me han dicho que ahora se hace más evidente el clientelismo y el sesgo que llevan todas las publicaciones.

Repiten y repiten hasta el cansancio lo que desean como si esa fuera una verdad indiscutible. Y en realidad se tornan indiscutibles porque no hay nada que discutir, publican sus contenidos la usanza militar: las órdenes se cumplen y no se discuten.

Se ha podido ver que el presidente del diario elPeriódico, Jose Rubén Zamora y sus dos directores, Sylvia Gereda y Juan Luis Font, hablan a favor de Otto Pérez Molina en cuanto espacio puedan. Y también, esconden o silencian aquellas informaciones que dejan en evidencia las conexiones que Otto Pérez Molina tiene con criminales y de los mismos hechos genocidas de los que se le acusan.

Mario Fuentes Destarac, integrante del PP, también hace lo suyo desde los editoriales, lo cual ha hecho que muchos lectores empiecen a darse cuenta del daño que eso representa para la libertad de prensa de este país tan desangrado por los poderosos. Le echan la culpa a la violencia y a la criminalidad pero se excluyen a sí mismos de todo ese entramado de criminales de cuello blanco.

Y lo que molesta no es que apoyen al genocida, sino que se den baños de pureza y de “objetividad” en lo que publican. Piensan que Guatemala no ha cambiado y que todos y todas somos unos babosos que no nos damos cuenta de su juego perverso.

¿Y todo por qué? Porque les untan las manos con un puñado de billetes llenos de sangre y cocaína. Porque les pagan sus estilos de vida ostentosos y banales. Para ellos el progreso consiste en continuar en sus privilegios.

De esa manera no se hace periodismo señores. Ustedes son simple y llanamente unos publicistas de la saturación. Unos mercachifles de la muerte y la codicia. Amos de la mentira. Genios de la impostura.
Afortunadamente los tiempos cambian y dentro de poco como diría Bersuit “tienen el poder y lo van a perder, tienen el poder y lo van a perder… en la selva se escuchan tiros…”


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