Sacudidas globales

Por Miguel Ángel Sandoval

En las últimas horas se sabe que una calificadora financiera dio una nota baja a las finanzas de los Estados Unidos ( De triple A la bajo a doble A). La noticia puede pasar desapercibida pero lo cierto es que indica que la mayor economía del mundo esta en una profunda crisis y ya se habla de una nueva recesión. Las sucesivas burbujas financieras están estallando una a una en los más diversos países, con efectos que varían de latitud a latitud.

Supimos de un crack bancario en los mismos EEUU y la cárcel de uno de sus principales ejecutivos como el principal defraudador. Pero ello no limita los años profundos a la sociedad norteamericana y por sus alcances, mundial. Luego fue el turno de la burbuja de la construcción que se llevó por delante a una serie de personajes de la vida española. Y de este fraude o se prefiere, sus secuelas, vemos ahora la derrota anticipada de los socialistas españoles y el derrumbe de su máximo líder, Zapatero.

De manera simultanea, asistimos al espectáculo de los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España, aquí se puede incluir a Italia) en donde se espera que uno tras otro revienten financieramente y den paso a crisis sociales de amplio espectro. Y la idea de que las finanzas caracterizadas por la especulación ad-absurdo, den lugar a una implosión del sistema, es lo que explica (al menos en parte) movimientos tan poco usuales como el de los indignados en España. Es la expresión que nos dice que no se puede resolver la dimensión de la actual crisis vía el recorte de los pocos beneficios sociales que van quedando.

Adicionalmente, para el otoño, es decir en un par de meses, organizaciones sociales europeas anuncian una movilización continental contra el pacto del Euro y con ello, de manera segura se estaría abriendo un cuadro de crisis social en toda Europa. Es necesario agregar, que el pacto del Euro supone en los más diversos países, la adopción de medidas de ajuste, o si se prefiere, de contención a la crisis financiera… lo cual es la manera neoliberal de decir, apriétense de nuevo el cinturón.

Es un cuadro que haría felices a economistas como Paul A. Baran o Paul Sweezy, norteamericanos, o  a Ernest Maendel, Belga, que durante años vaticinaron la quiebra del imperio pero siempre fueron adelantados a su época y sus tesis nunca se verificaron. Pero también es una situación para la que no tendrían explicación economistas como Keynes o los chicago boys.  Ahora, estamos a la espera de pensadores que le den coherencia al análisis de la actual crisis y sus signos mas relevantes, que entre otros temas, representa el fracaso del modelo neoliberal. Es necesario apuntar que las principales experiencias socialistas, del este en particular, tampoco podrían dar respuestas a una situación como la actual.

Como se trata de situaciones de crisis que no corresponden a lo que hemos visto de manera tradicional, como aquellas de los ciclos o la de la estanflación, (así tenemos a dos presidentes del FMI investigados por sendos escándalos) y no vemos guerras intracapitalistas o anticapitalistas, ni procesos de revoluciones sociales, solo invasiones a países fuera del  modelo europeo o norteamericano, y curiosamente, ubicados en la zona del Islam. Pero ello no debería distorsionar nuestro análisis.

El sistema capitalista mundial creo su antítesis o por lo menos una de sus principales deformaciones, en la especulación financiera global (por definición alejada del hilo de producción, distribución, consumo)  y en despojo de las pequeñas formas de distribución de la renta en diferentes países. Eso es lo que explica y significa la expresión manida de “apretarse el cinturón”, que no es mas que la socialización de las perdidas y la apropiación privada de las sumas estratosféricas de beneficios producto de la especulación.

En esta dirección el colmo se encuentra en las reiteradas crisis alimentarias como la que  atraviesa  muchos países. Los alimentos se han convertido en un producto para especular con ventas a futuro, en comodities, o en agrocombustibles para la industria y superar, de alguna manera, la dependencia de los combustibles fósiles y la falta de inversión en tecnologías limpias y renovables. Y claro, el maíz o el trigo, pasan de un día a otro a formar parte de las materias primas que se “enrarecen” y “golpean o distorsionan” el mercado, pero sobre todo, dan lugar a hambrunas o revoluciones como en el oriente medio.

Habría que reflexionar porqué  los más lucidos economistas marxistas, neomarxistas o neoliberales,  no dan pie con bola ante la magnitud y expresiones de la actual crisis. Las burbujas financieras no forman parte de los fenómenos clásicos estudiados desde la academia y movimientos como el de los indignados, no son parte de los procesos que de manera clásica hemos visto desde las ciencias sociales. ¿Se está reinventando el sistema capitalista? ¿O estamos en presencia de una crisis terminal? ¿O es la debacle de una de sus formas?

Así la crisis capitalista y la necesidad de análisis de la misma.

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