Sentimientos y Acuerdos Criminales que Golpean al Poder

Mariano Portillo
mantonoportillo@hotmail.com

“Del plato a la boca se cae la sopa”, es un refrán popular, que contiene mucha sabiduría; advierte que hay que estar atentos, ya que en el proceso para alcanzarlo se puede caer –“el poder es efímero”-. Pero la frase, no enumera los argumentos del porque se cae.  Por eso se justifica  el esfuerzo para encontrar las explicaciones y obtener así, una mejor enseñanza.

El primer argumento, está constituida por una serie de “sentimientos”, entre ellos: el egoísmo, la codicia, la avaricia, el resentimiento, la arrogancia y la soberbia, que limitan la eficiencia del proceso para alcanzar el poder, -ubicándolo en posición de desventaja, con respecto a la competencia-,  en el mejor de los casos se caerá momentos antes de obtenerlo.  Pudiera darse el caso, en donde eficazmente se escondieran los sentimientos, de todos modos se perderá el poder poco tiempo después de haberlo alcanzado,  ya que sus efectos suelen ser irreversibles.

El segundo argumento, son los “acuerdos –o negociaciones- criminales” que pudieran darse, como medio para mejorar las probabilidades de ganar. Estas pueden poner a la organización política en una situación de dificultad extrema, si estas llegaran a ser de dominio público. Pero, generalmente esto no sucede así, porque en el proceso las acciones y los hechos son fácilmente camuflajeables, -no se dice las verdaderas intenciones-.  Es importan mencionar,  que ya en el ejercicio del poder no se podrá esconder,  porque estos producen cambios y resultados que a la gente les parecerá contradictorio con lo que se dijo en la campaña y si no fuera esto suficiente, de todos modos al final se tienen los frutos como evidencia irrefutable de que el proceso estuvo cargado de mentiras.

¿De los dos argumento –sentimiento y acuerdos criminales-, cual tiene mayor peso, para golpear al poder?  Los sentimientos limitan las probabilidades de alcanzar el poder, pero el segundo -los acuerdos criminales-, no permite terminar el ejercicio del poder –cuando se ha alcanzado- o lo perderá definitivamente después de terminado el periodo para el cual fue electo.  Cuando las dos se manifiestan simultáneamente, esa unión de fuerzas producen una eminente caída del poder, además porque los efectos que producen son generalmente irreversibilidad.

Los sentimientos y los acuerdos criminales, debilitan la dignidad del ser humano, y por consiguiente fortalecen los aspectos culturales no deseables en nuestra sociedad, entre los que se puede mencionar: autoritarismo, racismo, machismo; evidenciadas a través de acciones como las siguientes: marginación, exclusión, descalificación, nepotismo y preferencias.

Los sentimientos y los acuerdos criminales son cargas difíciles de transportar, convierte al que la lleva en lento,  no fluye como el agua en el río, mucho menos alcanzara la velocidad de las aguas de la caída libre de una cascada.

El tercer argumento, son los políticos que sufren las secuelas de sus propias decisiones, que en este caso se identifican como “necios”: Estos son, los que se dejan llevar por los sentimientos y los acuerdos criminales, que al final no solo los llevan a su ruina, sino que también hunde a todos los que lo rodean.  Para los cristianos “el necio es el que se va en contra de la Providencia y por eso se condena eternamente”.  En nuestro medio se puede decir que necio es el imprudente, el insensato, por mencionar dos calificativos

El cuarto argumento, lo integran los colaboradores de los políticos, estos son los “aduladores”. Casi siempre son los más cercanos acompañantes de los necios. Lo acompañan hasta momentos antes de su caída, ya que el adulador no está dispuesto al sacrificio. Son los primeros que voluntariamente se apartan del poder, acción esencial para evidenciar su reputación –que es falsa- y así continuar con el siguiente equipo que ostentará el poder –inicia con un nuevo ciclo de adulación-. Evidenciando su miedo y deslealtad a la causa que momentos antes defendía.  Si hubiera demandas no solo tres veces negaría su participación, además de especializarse en culpar a otros.

Si se tienes poder y dinero, se cuenta con los mejores atributos, que crean una especie de magnetismo, al grado que no se sabría de donde se acerca tanta gente, la mayoría por no decir todas, se caracterizaran por ser aduladores.  Eso sí, las personas con reputación no se acercaran, con toda seguridad. Recordando dos dichos de mi pueblo, de autores desconocidos, que tiene relación con lo expresado: “…si me puedes quitar lo pobre, lo feo y tonto me lo quita el pisto”  y   “con ese carro, pareces de mejor familia”.

El poder conlleva fama.  La fama, -vista en este caso como reputación- es algo que el político debe de proteger con todo lo que tenga  a su alcance -algunos pensaran que se debe proteger hasta con la vida de ser necesario-, ya que de eso depende que se alcance y desde luego sirve para mantenerse en el poder, y como añadidura vendrá mayor reputación.  La “reputación” es un bien intangible que se hereda especialmente a los hijos, y que puede alcanzar a  la familia, a los amigos y a los colaboradores.

Estas son las razones porque terminan mal algunos políticos.  El problema no es el dinero, -se puede guarda en un banco-, es “el amor al dinero”, cuando este amor existe, el que lo porta, se pasa por encima de cualquiera. En este caso especifico, la fama y el poder se convierte en la ruta directa para encontrarse con el dinero. Parece inverosímil o fantástico, -para los ajenos al tema-, pero es tan cierto como “todo lo que sube cae”.

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