La interpretación incorrecta de la última encuesta

La interpretación incorrecta de la última encuesta de Prensa Libre y los nexos entre el PP y Prensa Libre
Por Sergio Aldana –

De acuerdo a los resultados de la última encuesta de Prensa Libre (1 de agosto del 2011), la intención de voto de Pérez Molina bajó del 42.5% al 37.6% con respecto al sondeo previo. En el artículo que reporta los resultados, los intérpretes de Prensa Libre consideran esta diferencia “leve” o “no significativa”.

La simplicidad del análisis de Prensa Libre podría convencer a la persona promedio que no entiende de estadística. Pero para cualquiera que tenga la más mínima noción de cómo deben manejarse estas diferencias el escenario es muy distinto. En términos absolutos, una diferencia del 4.9% no es “leve” cuando el margen de error es del 2.8%. Cuando se analizan los datos en términos relativos, la intención de voto para Pérez Molina se redujo en 11.5%, cantidad bastante significativa que echa por tierra la asertividad del paupérrimo subtítulo que dice: “Si bien hubo movimientos leves entre las preferencias del electorado, los cinco primeros candidatos presidenciales no muestran significativas diferencias respecto de hace un mes” (sic). Para acabarla de ajustar, el artículo que reporta los resultados incluye la opinión de un “experto” que concluye sin evidencia de ningún tipo, que para revertir la tendencia de Pérez Molina se necesitarían “esfuerzos sobrehumanos”.

Quien conozca el historial de Prensa Libre sabrá que la simpatía por Pérez Molina y por lo que éste representa no es nada nuevo. Después de todo, Prensa Libre ha sido uno de los cómplices históricos de la impunidad que ha permitido que presuntos genocidas como Pérez Molina y Ríos Montt participen en la vida política del país. Tampoco podremos olvidar el fiasco de la última elección, en la que Prensa Libre burdamente quiso manipular la opinión pública con resultados que daban a Pérez Molina como triunfador.

Pero la relación entre Prensa Libre y el Partido Patriota es mucho más profunda todavía. Se tiene conocimiento que en el eventual triunfo electoral de Pérez Molina, los ministerios de relaciones exteriores y gobernación estarían a cargo de Julio Ligorría y Mauricio López Bonilla, individuos que además de tener historiales dudosos, tienen también nexos profundos con Mario Antonio Sandoval, el accionista más influyente de Prensa Libre y especie de Rupert Murdoch subtropical.

De Julio Ligorría, se sabe que además de ser columnista de Prensa Libre es “estratega político”, que en buen chapín podría interpretarse como intermediario de negocios shucos de toda clase con gente poderosa. En esta línea de trabajo, Ligorría trabajó (fingiendo imparcialidad) como agente doble en las disputas recientes de los accionistas de Prensa Libre. Uno de los logros de Ligorría fue haber convencido a Chepe Zarco de vender sus acciones (de paso, Ligorría fue la última persona que vio con vida a Zarco horas antes de su misteriosa muerte). Negociando de buena fe, socios como el desafortunado Zarco nunca se imaginaron que Ligorría era leal únicamente a su íntimo amigo Mario Antonio Sandoval.

De Mauricio López Bonilla se sabe que fue militar, y que como Pérez Molina tiene las manos llenas de sangre. Como miembro de la cofradía, López Bonilla tiene accesso a las redes de inteligencia que quedaron intactas desde el fín de la guerra. Como a Pérez Molina, sus enemigos y la prensa le temen. Inusualmente competente para ser chapín, y con contactos por todos lados, López Bonilla impresiona a sus clientes civiles con técnicas y estrategias militares para promocionar sus “servicios”. Desde el retorno de la “democracia” a la fecha, ha sido acusado en numerosas ocasiones de fabricar planes de desastibilización política al gusto del cliente. Se sabe también que estuvo a cargo de las “operaciones” de inteligencia, monitoreo y hostigamiento al personal rebelde de Nuestro Diario. La relación con Mario Antonio Sandoval es más de negocios pero casi tan profunda como la otra. El que López Bonilla servilmente le diga a Sandoval “mi comander” cada vez que se dirige a él evidencia que está perfectamente enterado del verdadero poder de Sandoval.

De ganar el Partido Patriota las elecciones, no es del todo descabellado suponer que con por lo menos dos de sus paniaguados en posiciones claves, Mario Antonio Sandoval estaría amasando más poder del que ya tiene. Como lo demostró el escándalo de Rupert Murdoch en Inglaterra, no es bueno para la democracia el que operadores políticos y mediáticos de la calaña de los mencionados lleguen al poder. Una razón más para no votar por Pérez Molina.

Fuente: www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com

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