Una Identidad de Amor -contra el racismo, el machismo y la marginación-

Mariano Portillo
mantonoportillo@hotmail.com

En el artículo “Una Identidad de Amor”, se define la identidad del ciudadano basado en el amor. El amor no solo perfecciona la identidad sino también la democracia. Esta identidad no nace por sí sola, es producto del razonamiento y la necesidad de vivir en tu país como el hermano de todos. La gente te ve Maya y tú te sientes Maya, eso es una evidencia irrefutable de que tienes identidad. Si la respuesta es ¡no!, entonces estas en una crisis seria de identidad, por lo tanto, el amor por tu país y tu gente está entre dicho.  A no ser que estés en el lugar equivocado, si fuera así, la solución es más o menos fácil,  te faltaría encontrar el lugar de tus raíces, que desde luego no la encontraras aquí.

¿Cuando sales fuera de tu país, te sientes representante de él? Por ejemplo: te sientes Maya cuando estás en Europa. Te agrada cuando te preguntan: ¿Sos Maya? -después de que dices de dónde vienes-. La gente te ve Maya y tú te sientes Maya, eso es una evidencia irrefutable de que tienes identidad. Aunque por tu apariencia física en tu país, nadie se atrevería preguntártelo por obvias razones, una es porque los no Indígenas se diferencian físicamente de los indígenas.  Pero, a donde llegues no sabrán de las diferencias físicas, por eso basaran la pregunta en lo que el país representa en el mundo.  Ellos no desconocen que el país está dentro de la región donde se desarrollo la cultura Maya.  Si vienes de allí, las probabilidades de que seas maya son altas. Por lo tanto la pregunta parece bástate lógica.

Si la respuesta es ¡no!, entonces estas en una crisis seria de identidad, por lo tanto, el amor por tu país y tu gente está entre dicho. De seguro reniegas mucho de las cosas. Es más, tal vez deseas haber nacido en un país de Europa o de otra parte del mundo.

Con el fin de ayudar a encontrar o desarrollar la identidad de país, se hará un ejercicio. Pero antes, a manera de introducción se hace una pequeña pero profunda reflexión: tal vez has olvidado tus raíces, que se evidencia en tu desamor. Tu deseo de pertenecer a tu país subdesarrollado se terminó cuando descubriste a los desarrollados. Te parece que la gente de otros países es más bonita, se visten mejor, tienen costumbres que te agradan. Estas en una situación delicada porque difícilmente llegaras a ser uno de ellos y porque estas prácticamente renunciando a tus raíces. Estas en una situación peligrosa de crisis de identidad. A no ser que estés en el lugar equivocado, si fuera así, la solución es más o menos fácil,  te faltaría encontrar el lugar de tus raíces, que desde luego no la encontraras aquí.

A alguien le preguntaron, ¿cuál es el mejor país del mundo? El mío, -contestó-. Le volvieron a preguntar ¿Por qué?, y respondió: porque es el mío. Basado en esa respuesta que refleja identidad, se cree que los mejores amigos, son los de uno; los mejores padres, son los de uno; la mejor esposa, es la de uno; los mejores paisanos, son los de uno, los mejores ciudadanos, son los de mi país. Las respuestas no se basan en la calidad y cantidad, solo se basa en su condición de pertenencia, -sin codicia, ni avaricia-. Tampoco debería interpretarse como efecto de arrogancia y soberbia. Simplemente es una expresión de amor.

En el territorio del país coexisten tres culturas indígenas, las que se pueden diferenciar e identificar fácilmente: la Maya, que representa el 39.3% de la totalidad de la población; y entre Garífuna y Xinka, representan 1.7%.  Y finalmente la cultura No Indígena (Ladina), con el 59% del total. En resumen son cuatro culturas.

Si quieres definir tu identidad, desde el ángulo cultural, de lo que representas como país, para empezar debes aceptar que tu persona representa las cuatro culturas, -independiente a la cultura que representas físicamente-: por lo tanto sos: 41% Indígena y 59% No indígena. De aquí en adelante, si alguien te dice, Maya, Xinka, Garífuna, Ladino, guatemalteco, chapín, “tierra del bosque y de la eterna primavera”, país subdesarrollado, pobre tercermundista;  no te molestara, porque todo eso representas y por lo tanto amas.  El mundo te puede ver así, que coincide con lo que tú has decidido ser, o por lo menos entiendes y que quieres superarlo a su tiempo, por lo tanto; ellos, como tus paisanos y tú, saben que tenés identidad.  Muchos que no la tienen o no la han definido bien, aprenderán de este testimonio, y lo más importante de esto, es que descubrirán que es una expresión de amor, constituyendo al final un argumento válido y potente de porque debe imitarse.  Esta identidad no nace por sí sola, es producto del razonamiento y la necesidad de vivir en tu país como el hermano de todos, no importa que seas moreno o blanco, bajo o alto, gordo o delgado, mujer u hombre, pobre o rico, rural o urbano, indígena o no indígena. Has decidido ser igual a todos, por lo tanto sientes lo que todos sienten, vives lo que todos viven, por lo mismo puedes interpretarlos y representarlos dignamente, porque en tu corazón viven todos.  Esto solo puede ser producto del amor al prójimo. Por lo que el amor es un proceso y un fin;  igual que la identidad y la democracia, por eso estas dos se perfeccionaran cuando se perfeccione el amor. El amor se perfecciona en el ejercicio de la solidaridad, expresada esta en el perdón, la comprensión, tolerancia, compasión y caridad.  Pero especialmente cuando estas, están dirigidas a tu enemigo.

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