Satisfechos con el CAFTA

5 años después, quién puede estar satisfecho.

Dicen los que en su tiempo fueron los grandes promotores de está aventura, que el TLC con Estados Unidos nos ha permitido tener reglas claras, exportar tomate de invernadero y se han eliminado el 95% de aranceles para bienes industriales. Vaya que gran beneficio.

Reglas claras. Es una cosa tan abstracta que basta con acceder al entramado legal de la Organización Mundial del Comercio para tener una mejor referencia. La eliminación de los aranceles es una ilusión ingenua, o piensan que somos imbéciles. Se les olvida mencionar que la industria nacional está muerta, de muerte natural y que de ese porcentaje, casi nada podemos aprovechar porqué no tenemos bienes industriales que exportar.

Los datos son claros, en el sector de manufacturas las importaciones han crecido 6% y las exportaciones han bajado 17%, según declaraciones del representante de la Cámara de Industria para SigloXXI.

Y lo del tomate de invernadero es de risa.

Basta con observar lo que pasa con el maíz para no sentirnos satisfechos. Quizás nos podamos sentir indignados, sorprendidos y hasta contrariados, pero nunca satisfechos de un tratado que no viene más que a reforzar a los grandes ganadores. Los de siempre. Esos sectores que han decidido aliarse en forma subordinada al gran capital transnacional.

A cinco años de vigencia del tratado, ya nada nos extraña. Si hasta nuestros futuros gobernantes están ofreciendo el territorio nacional para instalar bases gringas aquí. Todo en aras de profundizar el CAFTA.

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