Los “invisibles” y las elecciones

Débora Díaz

CENINF

En el país de la eterna primavera, la justicia es la excepción, nunca la regla. El poder judicial no tiene en realidad autonomía  para actuar frente a los otros aparatos del Estado o incluso frente a grupos paralelos represivos (o está cooptada por estos). Por tal razón, todas las injusticias inimaginables pueden suceder aquí: por un lado, dictar sentencia de ocho años de prisión a un dirigente campesino cuyo delito es ser un defensor de los derechos de su comunidad -que está siendo hostigada por los verdaderos invasores de sus tierras-. Por otro lado, dejar en libertad a los verdaderos ladrones del erario nacional (o aquellos que han cometido peores delitos).

En  nuestro país no solo la aplicación de justicia es desigual. La desigualdad nos ha caracterizado por siglos; y como siempre, la población menos favorecida es la que se sigue llevando la peor parte. El gobierno favorece los desalojos de campesinos pobres que necesitan la tierra para sobrevivir, para que los que siempre han sido favorecidos, los grandes terratenientes, se adueñen de más tierra de la que ya tienen. Así, se obliga a grandes grupos de la población  a emigrar y vender su fuerza de trabajo que es lo único que les queda para sacar adelante a sus familias. Tristemente, también encuentran la muerte: la matanza de 27 campesinos en Petén es una muestra de su vulnerabilidad y de la falta de atención del Estado, por medio del gobierno de turno, demostrando así claramente a quienes favorece.

De la misma manera ocurre con todos y todas aquellas que emigran para “El Norte”: la necesidad de sobrevivencia los hace asumir grandes deudas y riesgos, que al final con suerte logran vencer si llegan a su destino, para luego ser deportados por el país que ha promovido esas desigualdades. Y están  aquellos que se quedan en el camino a merced de los grupos de maleantes.  Si todos tuvieran posibilidades de desarrollo en nuestro país, si tuvieran acceso a educación, salud, alimentación, vivienda, trabajo y justicia la emigración sería una opción.

Pero aquí la mayoria de las personas cuentan con tan pocas posibilidades de desarrollo, se les ha negado desde que nacen. No se tiene acceso a los servicios mínimos, dentro de ellos a la justicia ya que para acceder a ésta se necesitan tener recursos económicos. No tienen un pedazo de tierra que les garantice su sobrevivencia, viven en un país excluyente, injusto, en donde los servidores públicos, cuyo papel es servir a la población, han caído en el sistema de corrupción  y la impunidad que cada día se institucionaliza.

La población olvidada, invisible, toma protagonismo cada cuatro años, gracias a los políticos quienes aparentemente visibilizan la existencia de éstas poblaciones, y no es para menos, ya que por ser poblaciones numerosas, generan el interes para captar votos. Es indignante que mediante la demagogia hagan y transmitan a las poblaciones que son lo más importante, que les van a resolver sus problemas por arte de magia, cuando únicamente estan buscando un voto. Las aparentes “buenas intensiones”, planteadas en discursos asqueantes, patéticos y paternalistas, no son más que falsas preocupaciones. La memoria y la historia nos indica que las mayorias “invisibilizadas” vuelven a esta condición y que no se les resuelve nada.

El recuerdo aun ronda por nuestras mentes y corazones. No hemos olvidado las masacres que terminaron con poblaciones enteras, ni las muertes o desapariciones de jóvenes mujeres y niños que a la fecha siguen. Sabemos que sus verdugos siguen sin ser llevados a la justicia,  que con descaro los victimarios ocupan puestos públicos, o peor aún,  se presentan en planillas de elección popular, queriendo que olvidemos el pasado. ¿Terminarán nuestros problemas con la mano dura?, ¿Será a caso que la violencia se combate generando más violencia? ¿dejaremos que se siga institucionalizando la corrupción e impunidad?

Tal parece que no, ya que los invisibles están presentes, luchando y resistiendo desde donde se encuentran, sabiendo lo tortuoso de enfrentar su sobrevivencia, y lo difícil de depurar los organismos del “Estado fallido” (fallido para atender las necesidades de los invisibles pero no para reprimir y hacer negocios), sin embargo estan concientes de que no darán su voto únicamente porque se les ha mencionado, o hecho creer que estan preocupados por sus necesidades, esta vez les será mas difícil convencerlos y obtener su voto.

Guatemala, 13 de junio de 2011.

La Opinión fue Editorial del Noticierto Maya K’at de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica -FGER-

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