El no a la energía nuclear impulsa las energías renovables

Los días 12 y 13 de junio la ciudadanía italiana rechazaba contundentemente en referéndum el desarrollo de la energía nuclear. La noticia, sin embargo, ha tenido una escasa repercusión internacional: los medios han pasado de puntillas por los resultados relativos a ese contundente no a las centrales nucleares. Se diría que se tiene miedo de despertar a la “princesa dormida”, es decir, a la ciudadanía, que podría ver en ese referéndum un ejemplo de su capacidad para incidir en su futuro rechazando intereses particulares a corto plazo.

Porque la ciudadanía italiana no se ha limitado a decir no a la energía nuclear, sino que con ello obliga a desarrollar las energías renovables, las únicas realmente sostenibles. Incluso el propio primer ministro italiano, que proyectaba la construcción de centrales nucleares, lo reconocía al prever los resultados del referéndum: “Italia se apresta a decir adiós a la energía nuclear y tendrá que apostar fuerte por las renovables”.

Una apuesta nada gratuita ni arriesgada: recordemos que este mismo mes de mayo el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático), publicó un sólido informe que muestra la viabilidad de satisfacer las necesidades energéticas del planeta contando únicamente con recursos renovables y limpios (http://www.inesglobal.com/ipcc-report-on-renewables.phtml). Ahora estamos todavía a tiempo, señala dicho informe, de realizar las necesarias inversiones para lograrlo antes de 2050, con lo que se podría evitar que la concentración de gases de efecto invernadero supere valores incontrolables.

La decisión del pueblo italiano, como poco antes la del gobierno alemán, apunta, pues, en la dirección propuesta por la comunidad científica. Son ejemplos que deben ayudar a movilizar  a unas opiniones públicas que se intenta confundir con engañosos mensajes difundidos por los lobbies nuclear, petrolífero, financiero, etc., en defensa de sus miopes intereses.

Quizás podría pensarse que esta noticia afecta tan sólo a los países con centrales nucleares, pero la presión ciudadana es igualmente necesaria para la progresiva sustitución de los recursos fósiles por energías renovables,  para la firma de un acuerdo mundial de reducción de emisiones de CO2 justo y vinculante, que debería producirse ya en la Convención del Clima de Naciones Unidas que tendrá lugar en Durban este mismo año.

La indignación que está lanzando a millones de ciudadanas y ciudadanos a las plazas públicas ha de tener su continuación en la implicación consciente por la defensa de un futuro sostenible y satisfactorio para todos: por la defensa de los bienes públicos y, muy en particular, de un ambiente saludable; por una economía verde y solidaria, que aparece como la gran oportunidad del siglo XXI; por una política que haga de la participación ciudadana un pilar fundamental. Ese es el gran reto al que acciones como el referéndum italiano nos impulsan.

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Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 66, 18 de junio de 2011
http://www.oei.es/decada/boletin066.php

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