Conflicto y cambio educativo

Por Mario Rodríguez/PúblicoGT

Abordar la institucionalidad universitaria es una tarea compleja por los elementos que se entrelazan y confluyen en está, y más cuando se pretende establecer una valoración desde la perspectiva de los propios actores universitarios. El contexto interno y externo en donde se desarrolla la vida académica permite caracterizar la situación y entender las tendencias que en ella se suceden, pues se asume que los factores que hoy condicionan los procesos tienen una explicación  histórica y están vinculados, asociados o influenciados por el contexto en el que se han desarrollado.

Está reflexión inicial es útil para comprender la complejidad social y política en que se desarrolla la actividad educativa, a partir de las estructuras formales que provee la institucionalidad. Para comprender mejor dicha situación, es necesario tomar en consideración los cambios que el proceso de globalización en marcha provoca en todos los ámbitos de la vida

La cultura es una dimensión en que se expresa la globalización que se ve influenciada por las visiones hegemónicas dominantes del contexto socio-político. Los ajustes culturales  son el resultado de la producción de formas inéditas de difusión que aceleraron los procesos de transformación social. Es la idea de cohesión que estimula dicha transformación en el ámbito de la cultural. La globalización por tanto, es un fenómeno multidimensional que propicia la transmutación de valores y formas culturales y genera lo que se conoce como cultura transnacional o sociedad multicultural, y el proceso global tiene la capacidad para integrarlas en la esfera externa.

Esa manera de relacionar la cultura y las diversas formas de manifestarse, implica no disociarla de los sujetos sociales que la emplean y por eso mismo, constituye el espacio de identidad. Lo que se llama globalización cultural, se objetiviza principalmente a través de imágenes, íconos y por medio la información que los medios de comunicación trasladan en distintos contextos y convierten en una cultura mundializada.

El sistema educativo de cada nación es el resultado de las condiciones históricas, culturales, sociales y geográficas en que se desarrolla. Desde la perspectiva educativa, la adaptación de la Universidad es continua y en muchas ocasiones es propiciada por la misma inercia del proceso de cambio social que ocurre en el seno de las sociedades. Dicho cambio social se concibe, desde la complejidad y el conflicto en una situación de contradicción.

El sistema educativo en su conjunto se transforma y adapta continuamente para responder a las exigencias del contexto, en ocasiones motivado por las circunstancias, otras veces orientado por la necesidad. La Universidad como parte de las instituciones socioeducativas, se ve influenciada directamente por dichos cambios y al mismo tiempo, resulta cuestionada por la sociedad para que se transforme. Y las universidades públicas como parte de la institucionalidad del Estado se ven reguladas por mecanismos mediante los cuales se ejerce el control económico o ideológico de dicho proceso.

Por lo tanto, la función universitaria como centro de educación superior, se convierte en un espacio de lucha, mediante el cual el Estado intenta imponer su visión. En ese orden, surgen los conflictos a partir de las percepciones culturales (valores y creencias), las cuales se desarrollan como productos históricos según el contexto y cuyas percepciones culturales se ven influenciados por los modelos de desarrollo externos, muchas veces promovidas por los organismos ajenos al propio que hacer educativo.

En conclusión, es justo reconocer que el sistema educativo es un producto de las circunstancias históricas en las cuales se desarrolla. Y en tal sentido, los sujetos educativos infieren que se encuentran en el lumbral de una nueva época, que debe ser construida de forma conjunta. Y en todo proceso de cambio, los sujetos educativos actúan de acuerdo a sus propias realidades y tradiciones, tejiendo consensos, impulsando propuestas, negociando y pactando. En ese sentido, el conflicto por el cambio no debe ser una forma de destruir, sino de construir una mejor educación superior.

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